Puigdemont se muestra ahora «abierto» a un anclaje de Cataluña en España distinto a la independencia

Portada de hoy de Le Soir. / E. C.

En una entrevista al diario belga 'Le Soir', el destituido presidente de la Generalitat sostiene que José María Aznar «detuvo» la senda de un acuerdo con España que «aún es posible»

ELCORREO.COM

El destituido presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, asegura que «siempre» ha estado abierto a aceptar «otra relación con España» y que «aún es posible» una solución alternativa a la independencia. En una entrevista al diario belga 'Le Soir', Puigdemont sostiene que ha trabajado «durante 30 años» para «obtener otro anclaje de Cataluña en España pero «la llegada al poder del señor Aznar detuvo esa senda».

«Estoy dispuesto y siempre lo he estado a aceptar la realidad de otra relación con España", ha asegurado al citado rotativo, a la vez que se muestra favorable al acuerdo con el Gobierno central.

Más información

Preguntado en la entrevista, que fue realizada el pasado viernes, si para él el 'procés' se puede resumir en «independencia o la muerte», Puigdemont responde que «nunca». «Sigo estando a favor de un acuerdo», insistió el expresident, que acusa al Partido Popular de Mariano Rajoy de haber dado alas al secesionismo, al impugnar la reforma del estatuto de autonomía de Cataluña aprobado por los parlamentos catalán y español en 2006. Dicho estatuto fue parcialmente anulado por el Tribunal Constitucional cuatro años más tarde.

Lista unitaria

Carles Puigdemont se marchó a Bruselas tras la declaración unilateral de independencia votada en el Parlamento catalán el 27 de octubre, a la que siguió, horas más tarde, el cese de todo su gobierno y la puesta bajo tutela de la región. El Gobierno de Rajoy disolvió igualmente la cámara catalana, de mayoría independentista, y convocó elecciones regionales para el 21 de diciembre, a las que el líder independentista quiere presentarse pese a ser objeto de una orden de arresto de la justicia española por «rebelión».

Puigdemont y el PDeCAT se presentarán con la marca Junts per Catalunya

Carles Puigdemont, y su partido, el PDeCAT, concurrirán a las elecciones catalanas del 21 de diciembre con la marca electoral Junts per Catalunya (JuntsxCat), ha explicado la dirección del partido a la militancia en una comunicación interna a la que ha tenido acceso Europa Press.

El nombre se desvela a dos días del Consell Nacional del partido de este miércoles a las 19 horas, que tiene que servir para definir las listas, que liderará Puigdemont y que quieren contar con la presencia de independientes. Se da la circunstancia de que, cuando la extinta Convergència hizo su congreso de refundación, se pusieron tres nombres encima de la mesa: Partit Demòcrata Català --que fue el elegido--, Partit Nacional Català y, precisamente, Junts per Catalunya.

El mensaje enviado a la militancia está firmado por la coordinadora general del partido, Marta Pascal, y el coordinador organizativo, David Bonvehí, y en él informan de que la Junta Electoral Central les ha informado que la marca es "válida" para concurrir a los comicios. Además, exponen que el partido trabaja para elaborar "una lista transversal que acompañe al presidente Puigdemont y a los consellers" de la formación, algunos de los cuales están en la cárcel y otros en Bruselas.

Puigdemont puntualiza, no obstantem que quiere ser el candidato de una lista unitaria de los partidos independentistas, lo que de momento no se perfila. Su formación, el conservador Partido Democráta Catalán (PdeCAT), va mal en los sondeos, lejos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con la que concurrió en una lista única en las regionales de 2015. Este partido quiere ahora presentarse en solitario.

«No veo la posibilidad de ser un candidato partidista. No quiero ser el candidato de un partido político», ha declarado Puigdemont, apuntando como alternativa el concurrir dentro de una plataforma de electores sin etiqueta apoyada por los diferentes partidos.

En una conferencia de prensa en Bruselas, Puigdemont ya declaró el 31 de octubre que había que ralentizar el proceso independentista. «Nos hemos visto obligados a adaptar nuestro plan de trabajo para evitar la violencia», y «si esa actitud tiene como precio ralentizar el despliegue de la República, hay que considerar que es un precio razonable en la Europa del siglo XXI», explicó.

Fotos

Vídeos