Puigdemont se entregará a la Justicia belga y buscará evitar la extradición

Carles Puigdemont realizó una declaración tras conocerse la decisión juidicial./EFE
Carles Puigdemont realizó una declaración tras conocerse la decisión juidicial. / EFE

Su abogado desvela que ya está en contacto con la Fiscalía del país y asegura que se convertirá en «un mártir» si al final se procede a su arresto

ADOLFO LORENTE

Sigue el guión previsto y que todos siempre se habían imaginado. Porque el hecho de que Carles Puigdemont no acudiera a declarar ayer en persona ante la Audiencia Nacional suponía de facto la emisión de una Orden Europea de Detención y Entrega, la también llamada ‘euroorden’, que anoche aún no se había emitido. Salvo sorpresa, será hoy cuando se tramite y así comenzará un proceso que acabará con el expresident ante un juez de Bélgica, quien deberá decidir sobre su extradición a España. Aquí es donde se juega la gran partida. Aquí es donde el veterano abogado flamenco que le defiende, Paul Bekaert, cree que puede volver a salirse con la suya, tal y como ya ha logrado en ocasiones anteriores defendiendo a miembros de ETA y alegando que los derechos humanos y fundamentales de sus clientes no serían respetados en España. Habrá lío, todo está abierto.

En esta misma situación se encuentran los cuatro exconsellers huidos, Antoni Comín, Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Lluís Puig. Llamativo es el caso de este último, que vino a Bruselas, se fue y ha vuelto pasando completamente desapercibido para los medios. Sea como fuere, todos han decidido seguir los mismos pasos que Puigdemont para «internacionalizar el 155», creando una suerte de Govern en el exilio atrincherándose en Bélgica. No es para nada descabellado y, de hecho, es probable que vivan las elecciones catalanas del 21-D desde Bruselas, ya que el procedimiento podría demorarse entre dos y tres meses en un escenario más o menos lógico.

El paradero de expresident y de los cuatro exconsejeros es una incógnita

De momento, la maquinaria se ha puesto en marcha y Paul Bekaert confirmó anoche que ya está en contacto con la Fiscalía del país para tramitar la entrega de los querellados ante el juez competente en el caso. La idea es que la Policía belga ni siquiera se vea obligada a proceder a su localización y arresto. Es aquí donde se enmarcan las declaraciones de días pasados en las que aseguraban que no escapaban de la justicia, que querían comparecer ante ella pero de una manera «justa, con todas las garantías», algo que a su juicio no se puede hacer en España al primar «la politización de la Justicia».

Aunque quizá haya también algo de esto en la estrategia de defensa de Bekaert. Escuchen: «En España aún no se han librado de él. Y si lo detienen, lo convertirán en un mártir», recalcó ayer a la televisión holandesa HLN. «No me fío ni un pelo de la Justicia española», zanjó este veterano abogado especializado en derechos humanos. Respecto al asilo político, otra de las figuras que se barajaron en un principio, insistió en que «no está encima de la mesa por ahora». Por ahora... Ojo con estas coletillas porque que abren todas las hipótesis, sobre todo después de que el secretario de Estado de Inmigración, el nacionalista Theo Francken, deslizó el domingo esta posibilidad.

De dos a tres meses

De momento, el paradero de Puigdemont y los cuatro exconsellers es una incógnita después de que el martes, a última hora de la tarde, abandonasen su hotel una noche antes de lo previsto con el objetivo de burlar a los periodistas y cámaras de televisión que siguen rastreando la capital comunitaria con escaso éxito, de momento. Su entorno asegura que siguen en Bruselas, pero su única imagen, publicada por RNE, fue en una cafetería en la que sus empleados negaron luego que hubiera estado allí.

El ministro Dastis niega que haya tensiones con Bélgica

La elección de Bruselas como destino por parte del president Carles Puigdemont amenaza las relaciones entre España y Bélgica, ya enrarecidas desde que el primer ministro belga, Charles Michel, condenó sin paliativos las cargas policiales del 1-0. La frialdad entre Rajoy y su homólogo ha tenido varios altibajos desde entonces. Sin embargo, las declaraciones desde uno y otro lado, como las que hizo ayer Alfonso Dastis en París, apuntan a la normalidad. Según el ministro de Exteriores, «las relaciones están en el mismo nivel que siempre, con la misma cordialidad de siempre».

¿Qué pasará una vez sea tramitada la euroorden? ¿Ingresará Puigdemont en una cárcel belga? Nada está descartado. Dependerá de la decisión del juez que asuma el caso. La Fiscalía, por su parte, se limitó a señalar que «nos limitaremos a acatar la ley». Una vez el caso esté judicializado en Bélgica, el magistrado de instrucción deberá decidir si procede o no la entrega a las autoridades españolas. En el hipotético caso de que la aceptase, la decisión es recurrible a una instancia superior y luego ante el Tribunal de Casación (algo así como el Tribunal Supremo). Todo ello podría demorarse dos meses, sin tener en cuenta posibles peticiones de información adicional a la Audiencia Nacional.

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