Puigdemont busca ahora una doble investidura en Bruselas y Barcelona

Puigdemont posa junto a la bandera de Cataluña durante la sesión fotográfica de estudio a la que se sometió ayer en Bruselas./AFP
Puigdemont posa junto a la bandera de Cataluña durante la sesión fotográfica de estudio a la que se sometió ayer en Bruselas. / AFP

Esquerra Republicana se resiste a las presiones y niega el acuerdo inminente para la investidura anunciado por Junts per Catalunya

CRISTIAN REINO

Carles Puigdemont quiere plenos poderes. Se resiste a quedar relegado como un presidente florero en Bélgica, como le plantea ERC, y propone una inédita y doble investidura, en Bruselas y en Barcelona. Así consta en el documento que la CUP distribuyó ayer entre su militancia con la propuesta que le hizo llegar Junts per Catalunya en sus contactos en la capital belga, y que no ha sido desmentida por la formación de Puigdemont.

Según dicho escrito, el candidato de JxCat será investido presidente del «Consell de la República» el 18 de febrero en Bruselas a través de la asamblea de cargos electos, integrada por diputados secesionistas. Una elección simbólica, pero que el expresidente quiere llenar de contenido asumiendo el gobierno real, la política exterior y la internacionalización de la República. Después, del 20 al 22 de febrero, se llevaría a cabo una investidura a distancia de Puigdemont en la Cámara catalana.

Para ello, el Parlament deberá modificar la ley de la Presidencia de la Generalitat, un trámite que podría realizarse la semana que viene y que volvería a situar al hemiciclo catalán en un esperpento similar al del 6 y 7 de septiembre, cuando los secesionistas aprobaron las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica violentando los derechos de la oposición. «Se trata de poner al Estado contra las cuerdas», aseguró ayer la portavoz nacionalista, Elsa Artadi. La reforma se haría por la vía exprés y en lectura única y buscaría poder celebrar un pleno de investidura «en caso de ausencia o impedimento» del candidato propuesto.

Los planes del expresidente pasan también por que si no es posible investirle en la Cámara catalana, debería activarse un plan B con un candidato alternativo. En JxCat no habían aceptado hasta la fecha esta posibilidad, pero ya está más o menos asumida por todas las partes. También por la CUP, que hasta ahora se mantenía firme en la defensa del exalcalde de Girona como único candidato. Los anticapitalistas admitieron que «esto no va de personas» y dieron el visto bueno a elegir a otro aspirante alternativo.

El mosso que protege al expresident perderá su puesto de escolta

El Ministerio del Interior retirará del servicio de escoltas y destinará a labores de seguridad ciudadana al mosso d’Esquadra que protege a Carles Puigdemont desde la huida del expresidente catalán a Bélgica, según avanzó ayer el diario ‘El Español’. El agente se desplazó a Bruselas consumiendo días de sus vacaciones, pero ya lleva allí más de tres meses y ha acumulado el doble de días libres de los que, por convenio, puede estar fuera de servicio sin incurrir en absentismo laboral. La Dirección de Asuntos Internos de los Mossos le ha abierto una investigación, y además del cambio de función, podría ser sancionado.

El partido de Puigdemont dio ayer por hecho el acuerdo entre las tres fuerzas independentistas e incluso se atrevió a afirmar que entre ayer y hoy se haría una presentación conjunta del pacto. Esquerra, en cambio, rebajó las expectativas sobre un acuerdo inminente. En parte porque considera entre «muy complicado e imposible» poder reformar la ley catalana de la Presidencia de la Generalitat sin que sea suspendida por el Tribunal Constitucional, y los republicanos tienen claro que no avalarán ninguna fórmula que suponga desobedecer al Constitucional e implique nuevas querellas.

Además, ERC volvió a criticar a sus socios por enterarse de los avatares de la negociación a través de la prensa y negó las fechas incluidas en el documento filtrado por los anticapitalistas. La secretaria general de la formación, Marta Rovira, está citada a declarar ante el juez por el referéndum del 1-O el 19 de febrero, y el hecho de abordar la investidura simbólica un día antes genera dudas en las filas republicanas.

Ésta no es la primera vez que Esquerra vierte agua al vino en las negociaciones de la investidura. Ya lo hizo el pasado 9 de enero, cuando los neoconvergentes anunciaron un pacto para investir a Puigdemont y los republicanos lo negaron; y el 30 de enero; ese día los nacionalistas celebraban ya la elección de su candidato cuando Roger Torrent decidió aplazar el pleno de investidura.

Plan alternativo

La hoja de ruta de Puigdemont aún puede sufrir variaciones porque la catarata de propuestas no se detiene, para enfado de sus socios. Desde las propias filas de Junts per Catalunya niegan aquello que luego reflejan los documentos internos, como le pasó ayer a Artadi, que rechazó la presidencia simbólica de Puigdemont a través de la asamblea de cargos electos. El documento que manejaban los negociadores independentistas contempla además una tercera iniciativa, que sería la aprobación de una propuesta de resolución en la Cámara catalana para hacer un reconocimiento al Gobierno «legítimo» e invocar el referéndum del 1 de octubre y la posterior declaración de independencia del 27 de octubre.

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