Prodigioso

Dígame dónde en la Españade hoy sería posible un acuerdo similar al de PNV, PSE y PP

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Ignacio Marco-Gardoqui
IGNACIO MARCO-GARDOQUI

El acuerdo fiscal logrado entre el PNV, el PSE y el PP que nos conduce a la aprobación de los Presupuestos alaveses y del Gobierno vasco es un acontecimiento casi... prodigioso. ¿Le parece una calificación exagerada? Pues entonces dígame dónde en la España de hoy sería posible alcanzar otro similar. Compare esto con la situación de Cataluña. Exactamente, ¿sobre qué cuestión se le ocurre que podrían ponerse de acuerdo el PDeCAT, el PSC y el PP? El, en su día famoso y envidiado, oasis catalán está hoy anegado por el putrefacto lodo de la ingobernabilidad, mientras que, en la otrora tormentosa vida política vasca, brilla el sol de la concordia. Es más, incluso en la siempre ejemplar Alemania desearían hoy un acuerdo tan sorprendente.

La tozuda matemática parlamentaria y la mezcla de paciencia e insistencia del PP han conseguido vencer los recelos apriorísticos de los socialistas y ha proporcionado a una parte del PNV un acuerdo, de momento sin costo para ella, que deseaba desde el principio. Aparentemente, y si nos fijamos solo en los tipos, se alivia la fiscalidad de las empresas, aunque las cautelas introducidas en las compensaciones de pérdidas y en las deducciones obligan a que cada uno realice sus propios cálculos para ver cómo queda en el futuro, en relación con el pasado.

Una vez que le he relatado con entusiasmo lo que me gusta, y para no perder la costumbre, le voy a mencionar, casi en silencio, lo que no me gusta. No me gusta, por ejemplo, la reducción de algunas deducciones que luego se apoyarán, con total seguridad, desde el propio Gobierno o las diputaciones, alargando y encareciendo innecesariamente los procedimientos. Tampoco entiendo ese afán ‘castigador’ hacia las grandes empresas. ¿Por qué razón se las penaliza? ¿Porque son grandes? ¿Qué pasa, no queremos que pasten en nuestros campos las grandes empresas? Veo aquí una enorme e inexplicable contradicción entre los discursos oficiales -emitidos cuando algún político va a hacerse la foto en sus instalaciones-, y las actuaciones posteriores.

Por otro lado, me resulta irritante esa sempiterna cantinela de «hemos conseguido que los que más ingresan paguen más». Bienvenidos al siglo XXI. Eso pasa desde los tiempos en los que el Ahtletic ganaba copas por docenas. ¿Saben, quienes lo dicen, cuál es el grado de progresividad de los impuestos personales? Pues según los últimos datos proporcionados por la Hacienda de Bizkaia, el 2,5% de los contribuyentes que más ingresos declaran aportan el 21% de la cuota. Es decir 8,5 veces más ¡que la media!, no que los que menos pagan, pues eso es infinito. ¿Y el escudo fiscal? Un nombre precioso que se aplicará en adelante también en Gipuzkoa y que sirve para evitar que nadie pague más del 65% de sus ingresos. ¿Es eso poco? Si lo es, ¿podrían hacernos la caridad de dejarse de eslóganes y determinar de una vez y con precisión cuál es la progresividad que proponen?.

Un consejo. Antes de fijarlo, sería conveniente repasar la lista de los contribuyentes que huyen del famoso ‘paraíso fiscal vasco’ en busca de horribles infiernos fiscales... como el madrileño.

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