El problema de los ‘chorizos’

Granados debe probar sus acusaciones, pero la corrupción seguirá desgastando al PP mientras no limpie su casa a fondo

El problema de los ‘chorizos’
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Mariano Rajoy había convocado ayer a los ‘barones’ de su partido a un almuerzo en Génova. ¿Objetivo? Darle una pensada al mal momento por el que, según todas las encuestas, atraviesa el PP y al ascenso continuado de Ciudadanos a poco más de un año para las elecciones autonómicas -no en el País Vasco- y municipales de 2019. Pero Francisco Granados decidió sabotear la cita.

Tres años después de su detención, el exconsejero madrileño y principal acusado en el ‘caso Púnica’, el mismo que hasta antes de ayer insistía en que jamás tiraría de la manta porque no existía tal manta, parece haberla encontrado y ayer decidió ventilar unos cuantos trapos sucios. En concreto, implicó a los expresidentes madrileños Esperanza Aguirre e Ignacio González, y a su sucesora, Cristina Cifuentes, en la ‘caja B’ del PP en esta comunidad.

Granados acusó a los dos primeros de estar detrás del asunto. De Cifuentes dijo que conoció todo lo que ocurría mientras duró una supuesta «relación sentimental» con Ignacio González, hasta ahora desconocida.

Al igual que hizo hace unos días el exsecretario general de los populares valencianos Ricardo Costa, en el juicio por la financiación ilegal del partido conservador en esa comunidad, el exconsejero madrileño tuvo exquisito cuidado en salvar la cara al PP nacional. Pero, a diferencia de lo que hizo Costa, él se declaró limpio de polvo y paja, pese a las importantes evidencias que a estas alturas acumula ya la Justicia en su contra.

Rajoy debe coger la escoba y, si no quiere o no puede, cederla a un compañero

Le faltó tiempo a Cristina Cifuentes para hacer un alto en la reunión de la calle Génova y anunciar medidas inmediatas contra Granados. En concreto, avanzó que presentará una querella criminal contra él por falsedad y atentado contra su honor.

Dada la catadura moral del personaje y, sobre todo, el que no acompañó sus acusaciones con pruebas de ningún tipo, harían bien ustedes en coger con suma cautela las declaraciones de Granados. Puede que al ver que su exsocio de chanchullos David Margaliza ha decidido colaborar con la Justicia para intentar aminorar su condena, en gran parte en perjuicio del propio Granados, éste haya decidido empezar a soltar lastre con idéntico objetivo. O puede que no y todo se trate de una pura venganza para intentar arrastrar en su caída a quienes fueron sus compañeros y hoy son enemigos que no sólo adversarios.

Es el problema con los ‘chorizos’. Perdón, con los presuntos ‘chorizos’. Que uno no puede fiarse de ellos, al menos de entrada, aunque muchos de semejante ralea hayan sido claves para esclarecer no pocos delitos.

Sea así o lo contrario, lo evidente es que el PP ha tenido un exceso de ‘chorizos’ en casa. Ese partido y nadie más que ese partido los puso en listas y cargos haciendo posible que mancharan gravemente nuestras instituciones y nuestro sistema político. Si Rajoy no quiere o no está en condiciones de coger la escoba y hacer una limpia a fondo debe dejar paso a un compañero o la corrupción seguirá lastrando a su partido y al país. Por mucho que se empeñe en soñar que el problema está, al menos electoralmente, amortizado.

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