Los presos de ETA se abren a «reconocer el daño causado» a cambio de excarcelaciones

Miembros del Foro Social Permanente./ /MICHELENA
Miembros del Foro Social Permanente./ / MICHELENA

El EPPK traslada al Foro Social su disposición a «entablar marcos de diálogo con las víctimas, evitando los reproches»

LORENA GILBilbao

Los presos de ETA están dispuestos a «reconocer el daño causado» -no se hace mención alguna a la palabra ‘injusto’- a cambio de ver reducidas sus condenas. El colectivo oficial de reclusos de la banda, EPPK, ha trasladado al Foro Social en una reunión que mantuvieron el pasado fin de semana su disposición a dar este paso y a mantener también encuentros con sus víctimas si, como contraprestación, se fija «una hoja de ruta transversal» para que «en unos plazos razonables» haya excarcelaciones.

Los presos de ETA iniciaron un debate a finales de 2016 para decidir si asumían las leyes con el objetivo último de optar a beneficios penitenciarios y «vaciar las cárceles». En los centros penitenciarios de España hay internados alrededor de 280 miembros de la banda terrorista. Sumados a los que hay en Francia, la cifra ronda los 350. Aceptar la reinserción fue el primer gesto. Incluso ya hace seis meses pusieron sobre la mesa la posibilidad de reconocer el daño causado, sin romper, eso sí, la ortodoxia de la organización. Es decir, sin hacer autocrítica.

Ayer, a cinco días de la gran manifestación de enero por los reclusos de ETA, reiteraron dicha disposición -aunque sin concretar en qué términos se llevaría a cabo-, siempre que eso conlleve una reducción de penas. «Quieren colaborar en la construcción de una hoja de ruta transversal e inclusiva que permita ver en los próximos años, en unos plazos razonables y con un calendario de excarcelaciones, llegar a una situación de una sociedad sin presos, que convive y está reconciliada», expresó Agus Hernan, portavoz del Foro Social.

En el encuentro que esta agrupación mantuvo el sábado con representantes del EPPK, entre ellos el histórico miembro de ETA Juan Antonio Olarra Guridi, condenado a más de mil años de prisión, el colectivo de reclusos se mostró favorable a «entablar marcos de diálogo adecuados con las víctimas», «evitando los reproches». En este sentido, pusieron como ejemplo los ‘foros de convivencia locales’ que existen en municipios guipuzcoanos como Azpeitia, Rentería o Lasarte, en los que damnificados por ETA están manteniendo encuentros con exreclusos de la banda, «logrando espacios de escucha mutua y empatía con el dolor del otro», describieron.

«Cuello de botella»

Olarra Guridi subrayó durante la reunión con el Foro Social que sus familiares también son «víctimas» que sufren las consecuencias de la dispersión, al tiempo que puso el foco sobre las dificultades que se encuentran los reclusos de la banda para acceder a «beneficios penitenciarios».

Según revelaron los representantes del EPPK, presos de una veintena de centros penitenciarios han solicitado, con respuesta positiva, trabajar en sus respectivas prisiones. La mayoría, además, ha pedido pasar del primer al segundo grado. «Aunque en este caso, gran parte de las demandas han sido rechazadas con el argumento de que se trata de miembros de una organización terrorista no disuelta». «Este paso se está convirtiendo ya en un cuello de botella», lamentaron. El Foro Social anunció la semana pasada que ETA procederá antes de mediados de julio a su «desmovilización».

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