El PNV «respeta» la declaración de independencia y «rechaza» el 155

El presidente del EBB, Andoni Ortuzar, leyó una declaración en Sabin Etxea/LUIS ÁNGEL GÓMEZ
El presidente del EBB, Andoni Ortuzar, leyó una declaración en Sabin Etxea / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Ortuzar denuncia que la destitución de las «legítimas instituciones catalanas» solo «ahonda el error», mientras Urkullu insiste en pedir diálogo

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Aunque han intentado hasta el último minuto que Carles Puigdemont convocara elecciones para evitar un escenario que les pone los pelos de punta, el PNV evitó ayer cargar las tintas en el golpe de mano dado por el secesionismo catalán al proclamar unilateralmente la independencia en el Parlament y se centró en criticar el inédito paso del Gobierno central al asumir el control en Cataluña. Es más, declaró solemnemente su «respeto» a las decisiones emanadas «de las legítimas instituciones catalanas» y constató la «trascendencia y relevancia» de una DUI que no cuenta con ningún respaldo ni reconocimiento internacional pero que, para el PNV, «pone fin a un largo proceso de desencuentro con los poderes centrales del Estado».

El presidente del EBB, Andoni Ortuzar, leyó una declaración en Sabin Etxea tras la reunión del Consejo de Ministros en la que el Gobierno central decidió no solo la destitución del Govern en pleno, sino también la convocatoria de elecciones el 21 de diciembre y un paquete de medidas que suscita la «profunda discrepancia y rechazo» de la formación peneuvista. «La destitución de las legítimas instituciones catalanas elegidas libre y soberanamente por la ciudadanía, lejos de ser la solución, persiste y ahonda en el error con que los poderes centrales del Estado han abordado la cuestión catalana desde 2005», denunció el líder del PNV, quien advirtió de que Cataluña solo puede estar gobernada por aquellas «personas e instituciones que cuenten con el respaldo de su ciudadanía».

El PNV, de hecho, hizo suyo el relato que vincula directamente la secesión por las bravas que ayer promovieron Junts pel Sí y la CUP con la «irresponsabilidad» con que el PP ha actuado en Cataluña desde el célebre «cepillado» del Estatut hace doce años y la posterior sentencia del Constitucional que «vació y mutiló» la norma básica que los catalanes habían ratificado en referéndum. «Frente a la legitimidad democrática de las instituciones y frente a la decisión del pueblo de Cataluña se impuso una legalidad estrecha y miope», se lamentó Ortuzar, que ensalzó, en contraste, los intentos de la Generalitat «para buscar un encaje respetuoso y armónico» de Cataluña en el Estado «sin éxito alguno». A esa falta de respuesta achacó el líder del EBB la proclamación de la república e incluso subrayó que se ha hecho en respuesta al «mandato» ciudadano.

La abstención del 78

Sabin Etxea decidió, en su reacción cocinada durante toda la jornada de ayer, reconocer expresamente la legitimidad de las ya intervenidas instituciones catalanas y no la del Gobierno de Rajoy para aprobar una previsión contenida en la Constitución, aunque nunca antes utilizada. Ortuzar incluso echó la vista atrás hasta el 78 para sostener que una de las razones por las que el PNV se abstuvo en la votación de la Carta Magna -que no respaldó sobre todo por su disconformidad con el grado de reconocimiento de los derechos históricos- fue «la existencia precisamente» del 155. En esta nueva lectura del relato de la Transición, el presidente jeltzale situó como clave en su decisión de no respaldar la Constitución un artículo que concede una «injusta supremacía» al Gobierno central sobre instituciones «tan legítimas como él», sobre las que puede «imponerse» así de manera «discrecional».

La lectura del PNV de lo sucedido ayer obedece a su convicción de que su electorado repudia sin ambages la intervención de la autonomía catalana y se alinea solidariamente con el soberanismo catalán. De ahí que, según las fuentes consultadas, la aplicación efectiva del 155 impida radicalmente cualquier pacto entre el PNV y el PP en Madrid no solo ahora sino también en el medio plazo. Está por ver si ese ‘cordón sanitario’ afecta también a los posibles acuerdos en Euskadi, donde los Presupuestos de Urkullu podrían depender del respaldo de los populares. Pero al mismo tiempo, el PNV es consciente de que sus votantes no quieren para Euskadi un panorama que se parezca ni de lejos al catalán. De ahí que Ortuzar subrayara, de nuevo ayer, que Cataluña y Euskadi son «dos naciones» a las que une «el mismo deseo de libertad y democracia», aunque cada una tenga «su camino». También añadió que solo permitiendo a la ciudadanía expresarse con garantías y «eficacia plena» se solventará un problema que exige, dijo, el reconocimiento de la «realidad nacional vasca y catalana» y permitir a ambas «el ejercicio del derecho a decidir».

Mucho más prudente y en su papel institucional se mostró el lehendakari Urkullu, para quien aún se está a tiempo de buscar una solución dialogada. Tenaz, el jefe del Ejecutivo vasco consideró que hablar sigue siendo necesario, «incluso más que ayer» y lamentó, tras declararse «radicalmente en contra» del 155, que el diálogo ni siquiera haya sido «ensayado», sin culpar a una ni a otra parte, a diferencia de su partido. «Un conflicto político y con alto arraigo social requiere una solución política dialogada y acordada», subrayó, antes de insistir en que el «reto fundamental» es evitar la fractura social y política en Cataluña y con el Estado. En Euskadi, advirtió, el «compromiso» es convertir «la vía vasca en nuestro modelo de solución».

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