Los partidos blindan la ponencia de Memoria tras escuchar a las víctimas

Imagen de la reunión de este miércoles de la ponencia de Memoria./Igor Aizpuru
Imagen de la reunión de este miércoles de la ponencia de Memoria. / Igor Aizpuru

Ocultan la hoja de ruta a seguir para preservar «el clima de confianza» que permita al foro alcanzar consensos

OCTAVIO IGEA

«Seguimos avanzando». Es el comentario más profundo que fuentes parlamentarias hacen sobre la evolución de la ponencia de Memoria y Convivencia que se viene desarrollando desde marzo en la Cámara vasca. El foro, que se celebra a puerta cerrada, dio por finalizadas este miércoles las comparecencias de víctimas del terrorismo de ETA, de los GAL y de otro tipo de violencias que han supuesto el arranque de su actividad para dar paso a partir de ahora a las primeras deliberaciones. Toca que los partidos participantes -PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE- intenten alcanzar los primeros acuerdos, aunque la hoja de ruta a seguir es una incógnita. Las formaciones han decidido blindar sus encuentros -y desencuentros- y no ofrecer explicaciones para preservar «el clima de confianza».

El foro y su contenido se ocultan de este modo a las primeras de cambio. La ponencia dividió sus trabajos en cuatro áreas y tras abordar inicialmente la situación de las víctimas no ha decidido qué será lo siguiente -memoria, política penitenciaria y derechos humanos y convivencia-. De hecho, portavoces autorizados han reconocido que ni siquiera el primer capítulo se ha cerrado aún. Pese a que se sopesaba la idea de pedir a cada partido que elaborara una lista de conclusiones sobre el relato de las víctimas para ponerlas después en común y buscar un acuerdo de mínimos, ese documento no se ha solicitado siquiera a las partes. Tampoco hay fecha para próximos encuentros, aunque las fuentes consultadas insisten en que «se seguirá trabajando» de puertas para adentro.

La ponencia de Memoria y Convivencia nació envuelta en polémica a comienzos de año después de que el PP rechazara participar aduciendo que el foro no busca deslegitimar a ETA y criticara la laxitud del resto de partidos con EH Bildu, que sigue sin condenar públicamente el terrorismo de ETA. Pese a las notables diferencias, las deliberaciones han empezado por las víctimas para hacer notar que son «la prioridad absoluta»... y porque es, en teoría, el tema en el que las posturas de los partidos participantes están más próximas. PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE compartieron el pasado viernes acto de recuerdo en el Día de la Memoria a «todo tipo de víctimas» de la violencia.

«Que desaparezcan y ayuden»

A la espera de que el foro aclare su rumbo, a lo largo de la jornada de este miércoles desfilaron por el Parlamento vasco las cuatro últimas personas a las que se les ha pedido que ofrezcan testimonio sobre su sufrimiento. La primera fue Coral Rodríguez Fouz, exparlamentaria y exsenadora socialista, cuyo tío, Humberto Fouz, fue uno de los tres jóvenes gallegos residentes en Irún asesinados supuestamente por ETA en 1973 por error en Francia al confundirlos con policías. Sus cuerpos no han aparecido y Rodríguez han pedido a la banda terrorista «que se disuelva y ayude a encontrarlos» y a la ponencia que cree una comisión para la búsqueda de desaparecidos como se hizo en Irlanda con el IRA.

Después, José Luis de la Cuesta, presidente del Consejo Vasco de Participación de las Víctimas del Terrorismo, pidió que la restauración a los afectados vaya «más allá» de las condenas penales a los asesinos y Maider García, hija de Juan Carlos García Goena, trabajador asesinado por los GAL, reclamó al PSE que «reconozca la existencia» del grupo organizado «como base para alcanzar acuerdos mayores». Andoitz Korta, hijo del empresario Joxe Mari Korta, no quiso hacer declaraciones.

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