Te partes

Produce vergüenza ajena asistir a los patéticos esfuerzos de Rajoy para no contestar a nada, hacerse el longuis

Te partes
FERNANDO LUIS CHIVITE

Confieso una cosa: a mí Ricardo Costa me apabulla. En serio. Tiene algo que me fascina, pero en plan mal. No puedo con él. Lo veo ahí, declarando ante el juez y me quedo estupefacto: mirando cómo habla, cómo mueve la cabeza y las manos. Esa autoestima de clase, esa desenvoltura o lo que sea que le adorna desde la cuna: es asombroso. Y luego está también el tema de la pulsera. Algunos se habrán fijado. Llevaba una pulsera en la mano izquierda con los colores de la bandera española. Sin duda, quería que se viera bien. Como diciendo: aquí estoy yo con mi bonita pulsera de la bandera española, fíjense, no se la pierdan. Se ve que había tomado esa decisión porque no hacía más que enseñarla. Miren, miren: soy un patriota. Esto de ser patriota poniéndose una banderita se lleva mucho ahora. Se ha puesto de moda en determinados círculos sociales elevados. Y no me parece ni bien ni mal, qué le vamos a hacer. Sé que a mucha gente le encantan las banderas y no por eso son malas personas ni se apropian indebidamente de nada. Ahora bien, a mí las personas que exhiben una bandera nacional en su ropa, en la solapa o en la muñeca, me provocan cierta inquietud. Es una debilidad que tengo, soy suspicaz por naturaleza, no lo puedo evitar. Me pregunto si me mirarán con desprecio por el hecho de no exhibir bandera alguna. Lo comento porque a veces me ha dado esa impresión. Ya digo que soy suspicaz, pero los suspicaces acertamos muchas veces, no crean que no. De todas formas, seamos honestos, que Costa confiese ahora que el PP valenciano se financiaba con dinero negro no representa ningún descubrimiento estelar para la ciencia ni para nadie, supongo. Lo único que demuestra es que ahí no se han puesto de acuerdo. O sea, que ya no son tan amiguitos como eran antes y que cada cual se defiende como sabe o puede.

A mí me cansa enormemente tener que hablar una vez más de la corrupción de este partido. Veo cómo intentan hacer un cortafuegos, tratando de dar a entender que el PP valenciano no tenía nada que ver con el PP madrileño y me produce vergüenza ajena. Como produce vergüenza ajena asistir a los patéticos esfuerzos de Rajoy para no contestar a nada, hacerse el longuis, fingir no darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, ni responsabilizarse nunca de nada. Hasta hace dudar de que los frecuentes lapsus linguae, errores y meteduras de pata formen parte de una estrategia de distracción deliberada. Así que los programas cómicos tienen un filón con estos personajes. Empiezan a explorar en las hemeroteca s y grabaciones televisivas de los últimos años, las risitas y carcajadas que exhibían en los tiempos del chollo, los elogios y alabanzas que se dedicaban mutuamente, las cosas que pudieron llegar a decir (y ahora a desdecir), y como vulgarmente se dice, te partes la caja.

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