El Parlament declara la independencia de Cataluña

Carles Puigdemont y sus consejeros aplauden tras la votación en el Parlament.

El pleno de la Cámara consuma el desafío secesionista y aprueba iniciar un proceso constituyente para declarar una república en forma de «estado soberano» con el apoyo de Junts pel Sí y la CUP en una votación secreta de la que se han ausentado C’s, PP y PSC

CRISTIAN REINO / ROSARIO GONZÁLEZ

«Constituimos la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social». «Declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república». El órdago ha sido ejecutado. Después de cinco años de pulso secesionista con el Estado, el pleno del Parlamento de Cataluña declaró ayer la independencia unilateral a través del inicio de un proceso constituyente para crear «un Estado soberano» en forma de república. La propuesta salió adelante con el apoyo de 70 parlamentarios Junts pel Sí –la coalición formada por el PDeCAT y ERC, los dos partidos que controlan la Generalitat- y la CUP, frente a diez ‘noes’ y dos abstenciones. En la votación sólo participaron los partidos que respaldan la ruptura con España y Catalunya sí que es Pot -la marca bajo la que Podemos se presentó a las elecciones. Al realizarse en secreto, mediante papeletas –un cambio introducido a última hora, entre las airadas protestas de la oposición-, la mayoría que respalda al Govern intenta protegerse ante posibles acciones judiciales. Por ejemplo, la eventual imputación de un delito de rebelión, penado hasta con 30 años de cárcel. Ciudadanos, los socialistas y el PP abandonaron el hemiciclo cuando iba a iniciarse esa votación.

La consumación del desafío independentista no tendrá efectos legales. Se basa en una ley suspendida por el Tribunal Constitucional –la de Transitoriedad-, después de un referéndum sin ningún soporte normativo y tras una sucesión de vulneraciones de las principales normas del Estado de Derecho. Además, la proclamada «república de Cataluña» no cuenta con respaldo internacional alguno.

El acuerdo adoptado por el pleno del Parlamento autonómico fue seguido, minutos después, por la aprobación en el Senado de las medidas propuestas por el Gobierno para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Entre ellas figuran la destitución fulminante de todo el Gobierno catalán. La iniciativa supone la intervención de facto de la autonomía, un hecho sin precedentes en España en los 40 años transcurridos desde la Transición a la democracia. El Consejo de Ministros fue convocado para ayer a la tarde a fin de poner en marcha esa resolución. «El Estado restaurará la legalidad en Cataluña», señaló en las redes sociales el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien apeló a la tranquilidad de los catalanes y del resto de los españoles. El 155 permite que el jefe del Ejecutivo aplique medidas como la destitución del presidente, Carles Puigdemont, y a todos los miembros de su Govern, así como limitar el Parlament o asumir el mando de los Mossos.

Cuando la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, anunció el inicio de la votación de la propuesta independentista, pese al rechazo en bloque de la oposición, los diputados de Ciudadanos y del PSC abandonaron el pleno entre gritos de «Viva Cataluña» y «Viva España». Poco después siguieron sus pasos los representantes del PPC, que desplegaron 'senyeras' y banderas españolas en su bancada en señal de protesta antes de abandonar el hemiciclo.

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Una escenificación llena de símbolos

La votación llegaba tras una maratoniana jornada de retrasos, rifirrafes y escenificaciones simbólicas. El guion escrito por el Govern incluyó la imagen de más de 200 alcaldes soberanistas, que acudieron al auditorio de la Cámara para apoyar la secesión ataviados con sus varas de mando. En un acto convocado por la Asociación Catalana de Municipios (ACM) y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), los promotores intervinieron ante el auditorio y, tras los discursos, los regidores se pusieron en pie al grito de «independencia» mientras levantaban sus bastones.

La otra imagen se hdesarrolló donde miles de personas se congregaron desde primera hora de la mañana de ayer a la espera de que la Cámara catalana declarara la independencia de Cataluña. Convocados por la ANC y otras entidades independentistas, los manifestantes fueron instados a «rodear el Parlament», cuya sede amanecía ayer blindada por un espectacular dispositivo de la policía catalana y vigilada por varios helicópteros de las fuerzas de seguridad del Estado.

Querella por rebelión

Una vez proclamada la independencia, la Fiscalía General del Estado tiene previsto presentar el próximo lunes una querella por rebelión contra el Govern y la Mesa del Parlament en el Tribunal Supremo y el TSJC. Queda por concretar el número de personas contra las que se dirige la querella, aunque se da por hecho que incluirá a los miembros de la Mesa que han permitido la tramitación en el Parlament de la moción por la que se ha declarado la independencia.

A pesar de la amenaza de la Fiscalía, Junts pel Sí y la CUP, que tienen mayoría absoluta de escaños pero no de votos, han sacado adelante dos propuestas de resolución, que declaran la independencia y abren el proceso constituyente para redactar una Carta Magna del nuevo Estado catalán, que abre ya negociaciones para conseguir el reconocimiento internacional. De las dos propuestas de resolución aprobadas por los dos grupos secesionistas, la parte declarativa, la que proclama la república independiente, forma parte del preámbulo y no se votaba, y la parte resolutiva es la que insta al Gobierno catalán a implementar la Ley de Transitoriedad y poner en marcha los cimientos de la república. La primera propuesta, votada en una urna de manera secreta para evitar las querellas de la Fiscalía, dio como resultado 70 votos a favor, 10 en contra y dos en blanco. La segunda: 71 a favor, ocho en contra y 3 abstenciones.

Documentación

La parte del preámbulo, que forma parte de la declaración que los 72 diputados independentistas firmaron el pasado 10 de octubre, incluye once puntos, entre ellos «la asunción del mandato del pueblo de Cataluña expresado en el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre» para declarar la constitución de «la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social».

Leyes de desconexión

Los grupos secesionistas instan además al Gobierno catalán a dictar todas las resoluciones necesarias para el desarrollo de las leyes de desconexión y a promover decretos, dotando personal a los servicios administrativos para la expedición jurídica y fundacional de la nacionalidad catalana. Para impulsar además la suscripción de un tratado de doble nacionalidad con el Reino de España y promover ante todos los estados el reconocimiento de la República catalana. Y establecer el régimen de integración a la administración catalana de todos los funcionarios y personal del Estado español que hasta ahora prestan sus servicios en la administración española. El texto insta también a promover la creación de un banco público de desarrollo y un Banco central de Cataluña, así como la creación de un inventario de bienes del Estado en Cataluña que pudieran ser susceptibles de cambio de titularidad. Y sobre todo, elaborar una propuesta de reparto de activos y pasivos con el Estado central.

Sobre el proceso constituyente, se insta al Govern a que active de manera inmediata todos los recursos para hacer efectivo el proceso constituyente que debe culminar con la redacción y aprobación de una Carta Magna catalana por parte del Parlamento catalán constituido en asamblea constituyente tras las elecciones constituyentes. Los diputados secesionistas reclaman al Gobierno catalán que en quince días constituyan el consejo asesor del proceso constituyente y convoque elecciones constituyentes una vez culminadas todas las fases constituyentes.

Arriba: alcaldes soberanistas enarbolan sus bastones de mando. Abajo izq.: manifestación alrededor del Parlament. Abajo d.: Carles Puigdemont durante el pleno del Parlament.

La reacción de los partidos

Los partidos de la oposición que abandonaron la cámara fueron muy críticos con la declaración unilateral de independencia. La líder de Ciudadanos (C’s), Inés Arrimadas, la considera un «ataque a los valores fundacionales de la UE» y «el mayor error en democracia en Cataluña». «Exagerados, anticatalanes, fachas, agoreros... eso es lo que nos han llamado muchas personas de las que están sentadas aquí por decir que lo que está pasando hoy iba a pasar», afirmó.

Por su parte, el presidente del PSC en la Cámara catalana, Miquel Iceta, recordó que en la sesión del pleno del jueves hablaba de evitar un error espectacular y afirmó: «Es la propuesta de JxSí y la CUP. Abandonaremos el hemiciclo para no darle apoyo».

El presidente del PPC, Xavier García Albiol, tachó por su parte de «cobardes» a los diputados favorables a la independencia después de que Junts pel Sí y la CUP pidieran que la votación de la propuesta de resolución para declarar la independencia sea secreta mediante voto por «llamada» y en «urna». Tras abandonar el pleno, Albiol aseguró que «esta irresponsabilidad y cobardía» la «van a tener que aguantar los catalanes por mucho tiempo».

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