Ortuzar apuesta por abrir Sabin Etxea para acabar con su «halo de misterio y opacidad»

Andoni Ortuzar, presidente del PNV, en su despacho/IÑAKI ANDRÉS
Andoni Ortuzar, presidente del PNV, en su despacho / IÑAKI ANDRÉS

El presidente del PNV dice que la sede de Bilbao simboliza la «identidad y el trabajo en común» al cumplirse 25 años de su inauguración

SILVIA CANTERA y IVÁN ORIO

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha apostado por «abrir las puertas y dejar que entre el aire» en Sabin Etxea para desterrar «ese halo de misterio y opacidad» que envuelve a la sede central de Bilbao, que ha cumplido un cuarto de siglo desde la inauguración. «Tenemos que hacer algo para cambiar esa impresión, que se vea y se toque el interior», ha subrayado el dirigente jeltzale en presencia de las decenas de invitados que se han congregado en el emblemático edificio en representación de diferentes sectores sociales y políticos.

Tres son los pilares que, según Ortuzar, sostienen Sabin Etxea. El primero, ha destacado, es el de la «identidad», que ha sobrevivido al paso del tiempo a pesar de que la dictadura quiso «borrar de un plumazo» el símbolo del nacionalismo vasco. Por eso destruyó el inmueble «y llevó sus escombros a alta mar, para que no quedara ningún vestigio siquiera de nuestra ideología». Sin embargo, ha subrayado, «la resistencia y el enraizamiento en la sociedad» permitió que la sede, y por extensión el PNV, «resurgiera con fuerza». «Resistencia para afrontar problemas propios, que los hemos tenido. Los planos de Sabin Etxea comenzaron a dibujarse con las heridas aún frescas de la escisión», ha recordado el máximo responsable del EBB.

El segundo pilar es «el trabajo en común, la ayuda solidaria y el voluntariado», un sentimiento que según Ortuzar «no puede quedarse solo de puertas para adentro» del partido. «Debe impregnar –ha añadido–, y así creemos que hace, toda nuestra acción política, como partido y en las instituciones». La labor del PNV, ha insistido en el mismo sentido, debe ser mejorar el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía, «desde la solidaridad, desde la justa redistribución de la riqueza».

El tercer gran elemento que debe garantizar el futuro de Sabin Etxea como símbolo de todo el PNV es una mayor apertura. «Somos conscientes de que esta casa genera también su morbo, tiene su pequeña o gran leyenda», ha ironizado antes de ejercer la autocrítica, esta vez en serio, para subrayar la necesidad de que la sede abra sus puertas de par en par para que las nuevas corrientes de aire fluyan en su interior. «Quizás sea en parte culpa nuestra ese halo de misterio y de opacidad, y tengamos que hacer algo para cambiar esa impresión. Eso es lo que haremos hoy, haremos mañana y tiene vocación de mantenerse en el futuro», ha concluido haciendo referencia a las dos jornadas de puertas abiertas que celebrará este fin de semana el partido.

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