Muere Teresa Castells, símbolo de la resistencia de la librería Lagun

Castells, en una imagen de archivo, en la librería Lagun de San Sebastián.
Castells, en una imagen de archivo, en la librería Lagun de San Sebastián. / USOZ

Su coraje frente al franquismo y ETA le valió varios reconocimientos, al igual que a su marido, el también fallecido exconsejero socialista José Ramón Recalde

ANA VOZMEDIANO

María Teresa Castells falleció ayer a causa de un atragantamiento que le causó una parada cardiaca que acabó con su vida, según apuntaron fuentes familiares. Símbolo de la lucha contra el totalitarismo franquista y de ETA, y objeto de numerosos ataques en su histórica librería Lagun de San Sebastián, María Teresa Castells se encontraba comiendo en un centro comercial con una amiga que cuidaba de ella y no pudo ser reanimada. Hoy se le realizará la autopsia.

Miembro de una familia con enorme arraigo en San Sebastián, los Castells, se casó con el también socialista José Ramón Recalde, otro símbolo de la lucha contra ETA, fallecido hace poco más de un año, con el que tuvo cuatro hijos. Pero nunca actuó como «mujer de», ni cuando Recalde fue consejero de Educación o de Justicia, ni cuando él sufrió un atentado por parte de la organización terrorista en su casa de Igeldo, del que salió gravemente herido.

San Sebastián le distinguió por su labor en defensa de las libertades y por el papel de la librería Lagun frente a los ataques de kale borroka. Medalla al mérito ciudadano

Símbolo de una época

Castells fue el símbolo de una época con aquella librería en la plaza de la Constitución, en plena Parte Vieja, cuyos libros eran objeto de cócteles incendiarios de la kale borroka que los dejaban reducidos a cenizas. Ni ella ni su socio y amigo, Ignacio Latierro, cejaron en su pasión por la lectura y pasarían muchos años antes de que decidieran mudarse a una zona más tranquila de la ciudad, junto a la catedral del Buen Pastor.

En 2001, tras el atentado contra Recalde, las cosas cambiaron y la librería cerró sus puertas en la Parte Vieja donostiarra. Decenas de clientes y amigos de dentro y fuera del País Vasco, e incluso el Gremio de Libreros, prestaron durante meses su apoyo para la reapertura del establecimiento que en principio no iba a cambiar de ubicación. Pero volvieron a aparecer pintadas amenazantes tanto en las persianas como en otros puntos de la plaza de la Constitución, donde podían leerse frases como «faxistak kanpora» y «que se vayan... preparando».

En el año 2001, después de 32 años en la plaza de la Constitución de la Parte Vieja donostiarra, la tienda cambió su ubicación al centro de la ciudad. ETA ya había atentado contra Recalde. Cambio de ubicación

La creación, ese mismo año de la Sociedad de Amigos de la Librería Lagun, convenció a María Teresa Castells y a Ignacio Latierro, para volver a abrir el negocio, que estrenó su local en la calle Urdaneta tras haber estado 32 años en la plaza de la Constitución soportando la intolerancia desde su creación. «El museo Guggenheim y el Kursaal son los logotipos de cara a la galería, pero el logotipo de la libertad y la cultura es Lagun», afirmaba en aquella inauguración el escritor Raúl Guerra Garrido.

Era lógico que María Teresa apostara siempre por el respeto a la diversidad si se tiene en cuenta que la saga Castells de la que ha sido miembro es una de las que encarnan mejor el pluralismo de la sociedad vasca. Miguel, abogado, fue senador de HB, Luis es historiador, y José Manuel profesor de Derecho de la UPV. Cada uno de ellos ha sido partidario de ideologías diferentes. Ella se alineó con el socialismo desde la dictadura, con la corriente de Felipe González.

Tristeza en el partido socialista y en colectivos de víctimas

La última aparición pública de María Teresa Castells se produjo el pasado 6 de abril, en vísperas del desarme de ETA. Ese día compareció junto a víctimas del terrorismo y representantes de distintos ámbitos para presentar en Donostia un manifiesto de Covite contra «la impunidad, el chantaje y el discurso de odio de la organización terrorista». Dos meses antes, el sábado 25 de febrero, fue una de las protagonistas del sentido homenaje que familiares, amigos y compañeros socialistas tributaron a su esposo, el exconsejero José Ramón Recalde, en el campus donostiarra de Deusto. Castells recibió el saludo cariñoso del exsecretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el exlehendakari Patxi López, entre otros. Su pérdida causó ayer honda tristeza en la familia socialista y los colectivos de víctimas, a medida que fueron conociendo la noticia.

Durante su vida recibió numerosas distinciones, entre ellas, la Medalla al Mérito Ciudadano que le concedió el Ayuntamiento de San Sebastián en el año 2002 o la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo que le impuso el ministro Jesús Caldera en el año 2007. Reconocimientos de intelectuales, tal vez menos solemnes pero igual de agradecidos, tampoco le faltaron. En 2014, la viuda del histórico político socialista Mario Onaindia, Esozi Leturiondo, entregó a la librería Lagun el premio de la fundación por su «coraje» en tiempos del franquismo y del terrorismo de ETA.

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