El único terrorista superviviente de los atentados del 13-N se sienta en el banquillo belga

Agentes de policía enmascarados custodian a Salah Abdeslam./EFE
Agentes de policía enmascarados custodian a Salah Abdeslam. / EFE

Salah Abdeslam es juzgado por un tiroteo tres días antes de ser detenido

ADOLFO LORENTECorresponsal. Bruselas

Salah Abdeslam, quiense fuese durante 126 interminables días el hombre más buscado de Europa al convertirse en el único terrorista vivo de la matanza de París ocurrida el 13 de noviembre de 2015 se ha sentado en el banquillo del Palacio de Justicia de Bruselas a primera hora de la mañana para comenzar a rendir cuentas con la justicia. No sobre lo ocurrido en París, que dejó 130 muertos, sino por un tiroteo con la Policía ocurrido el 15 de marzo de 2016 en la comuna de Forest, tres días antes de ser finalmente detenido y una semana antes de la masacre de los atentados de Bruselas. Un sangriento 22-M que dejó 32 víctimas mortales.

El 'hombre más buscado' exigió que no fuera ni grabado ni fotografiado y así ha sido. Buen día para que los dibujantes se reivindiquen. Tiene el pelo largo, barba poblada… Y sigue igual de mudo que el primer día. Cuando ha sido interpelado por la juez que preside el caso, se ha negado a ponerse de pie y ha asegurado que «el silencio no me convierte en un culpable o un criminal». Tras criticar a los medios y exigir un juicio justo, ha denunciado que «los musulmanes son juzgados despiadadamente. No hay presunción de inocencia».

El juicio que se prolongará durante toda la semana entre excepcionales y fortísimas medidas de seguridad. Más de 200 policías y militares han convertido el Palacio de Justicia en un fortín.

Abdeslam, de 28 años, es juzgado junto con su cómplice Sofien Ayari, de 24 años, que sí ha decidido contestar a las preguntas de la juez. A su modo, eso sí, porque parece sufrir el síndrome tan extendido del 'no me acuerdo de casi nada, sólo de aquello que me interesa'. Ambos están acusados de intento de asesinato de policías y de tenencia de armas prohibidas en contexto terrorista. En aquel tiroteo, en el que tres agentes resultaron heridos (participaron belgas y franceses), había un tercer individuo de nacionalidad argelina, Mohamed Belkaid, que fue abatido por los agentes.

Los terroristas supervivientes lograron escapar por el tejado. Finalmente, tres días después, Salah Abdeslam fue interceptado por la Policía en el barrio de Molenbeek, donde se escondía en el piso de la madre de un amigo. Era el 18 de marzo de 2016. Cuatro días después, el comando al que pertencía, se sintió acorralado y precipitó la masacre del 22-M.

Duerme en Francia

Durante el juicio, el presunto terrorista no pernoctará en Bélgica, sino que regresará a dormir a la cárcel francesa de Vendin-le-Vieil, cercana a la fronteriza ciudad francesa de Lille. Los medios galos señalan que Abdeslam estará confinado en una celda de 9 metros cuadrados con videovigilancia las 24 horas, desde donde cada día recorrerá 150 kilómetros para asistir al tribunal.

El proceso en Bélgica se celebra a puerta cerrada y, más allá de las partes implicadas, solo se ha permitido el acceso a cinco dibujantes de prensa. El resto de los cerca de 350 periodistas acreditados para el juicio lo siguen en otra sala a través de una pantalla, aunque no se permiten difundir las imágenes.

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