Los Mossos renuncian a usar la fuerza y permiten la ocupación de colegios

Un mosso trata de impedir sin éxito el acceso de varios ciudadanos a un colegio electoral./AFP
Un mosso trata de impedir sin éxito el acceso de varios ciudadanos a un colegio electoral. / AFP

La Generalitat anuncia que mañana habrá 2.315 centros de votación con 6.249 urnas disponibles

RAMÓN GORRIARÁN

A las dos de la tarde de ayer comenzó la operación policial para impedir el referéndum en Cataluña. Los Mossos tienen orden de comprobar que en los colegios no se llevan a cabo actividades relacionadas con la consulta. En las visitas que hicieron, las patrullas de dos agentes se encontraron con unos centros ocupados por alumnos, padres y profesores y con vecinos concentrados enfrente, todo en un ambiente festivo y sin distintivos partidistas, más allá de las banderas esteladas.

Apenas hubo un incidente en el barrio de El Raval de Barcelona por el intento del director de cerrar la reja del centro, lo que ocasionó un forcejeo con el vecindario, pero la cosa no pasó a mayores. Los Mossos atendieron así la orden que horas antes había dado el ‘major’ Josep Lluís Trapero para evitar el «uso de la fuerza» y utilizar la «mediación». Tienen que actuar con buenas maneras, sin porras y sin violencia. Y si hay una resistencia pacífica, no actuar. Así lo hicieron desde ayer. Llegaron a algunos de los más de 2.000 colegios, no a todos; preguntaron qué hacían allí los concentrados; y se fueron sin más, de acuerdo a los testimonios de algunos ‘okupas’ de los centros visitados. Ni la Policía catalana ni la Delegación del Gobierno dieron cuenta de incidentes reseñables. El momento de la verdad llegará a las seis de la mañana de mañana. Para esa hora los Mossos tendrán que tener cerrados los colegios para impedir la votación. Hasta entonces, una calma tensa.

El Govern presentó como urnas unos contenedores de plástico adquiridosa una firma china Almacenadas en Francia

Dos horas antes de que comenzara la operación policial, el Gobierno catalán presentó, a medias, los detalles de la jornada de votación. El vicepresidente, Oriol Junqueras, y los consejeros Jordi Turull y Raül Romeva garantizaron que todo está a punto para el referéndum ilegal de mañana. Están llamados a votar 5,3 millones de catalanes que podrán depositar su papeleta en las 6.249 urnas repartidas en 2.315 colegios electorales que serán gestionados por 7.235 personas. Unas cifras guardadas hasta ayer como oro en paño y que se dieron a conocer en un acto que tuvo como colofón la presentación en sociedad de la urna y que resultó ser un pequeño contenedor de plástico con tapa negra comprado, al parecer, a una firma china.

Pero la parafernalia de la presentación no despejó el rosario de incógnitas que en vísperas de la votación aún prevalecen. ¿Quién certificará la legalidad del recuento? Un grupo de académicos y catedráticos «con credibilidad», dijo Turull, que se negó a dar nombres, pero que garantizó que son «idóneos». ¿Quiénes formarán las mesas? El domingo (mañana) se sabrá, añadió el consejero.

«Votar no es malo»

Evasivas que se repitieron ante otras preguntas más o menos comprometidas. Quedó en el aire, por ejemplo, cómo se ha hecho el censo, cómo se votará donde la Policía lo impida o qué porcentaje de votos habría que alcanzar para considerar válida la consulta a juicio de la Generalitat. Turull justificó la opacidad. «Ya sabemos cómo se las gastan», apuntó en alusión a las respuestas del Gobierno de Rajoy a cada paso preparatorio del referéndum.

La Policía autonómica solo tiene orden de desalojar los centros a partir de mañana a las 6.00 horas Se empieza a votar a las nueve

De lo que la Generalitat no tiene dudas es de que «el domingo se votará». El Gobierno central tampoco las tiene de que «el domingo no habrá ningún referéndum», en palabras de su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo. El Ejecutivo de Puigdemont fía el éxito de la jornada a la movilización ciudadana, el de Rajoy, a la de las fuerzas de seguridad. Junqueras, Turull y Romeva confirmaron con sus palabras que la Generalitat vive acorazada en la burbuja de que la única legalidad vigente es la que emanó del Parlament hace tres semanas. Las actuaciones del Constitucional, de la Fiscalía y del Tribunal Superior de Cataluña son inocuas para su forma de entender la situación. La votación tendrá «validez», subrayó Junqueras. «Votar no es hacer nada malo», insistió el vicepresidente.

A estas alturas parece claro que la Generalitat va a seguir adelante contra viento y marea, al punto de que la parca oficina de información gubernamental adelantó que Puigdemont votará mañana antes de las once de la mañana en el municipio gerundense de Sant Julià de Ramis; y Junqueras, en su pueblo de Sant Vicenç dels Horts.

Ambos, junto a los portavoces del PDeCAT y Esquerra y los de la ANC y Òmnium, protagonizaron anoche un multitudinario acto de cierre de la campaña del referéndum en Montjuïc, en el que todos reafirmaron la validez de la consulta y reclamaron una movilización masiva.

Y aunque el Gobierno catalán ha planteado el conflicto con el Ejecutivo de Rajoy en el terreno más áspero y con el lenguaje más crudo, sus consignas al mundo soberanista son que la resistencia sea pacífica y que huyan de la violencia. Las concentraciones ante los colegios electorales y las acampadas dentro son festivas, con conciertos, meriendas, teatro, charlas, talleres de pintura y torneos de fútbol nocturno.

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