Moción de censura realista

Apoyar una vía para sacar a Rajoy de La Moncloa puede ayudar a solucionar el conflicto territorial

Moción de censura realista
Braulio Gómez
BRAULIO GÓMEZ

Mientras Mariano Rajoy se convierte en uno de los políticos más duraderos de la democracia española, los partidos independentistas catalanes vuelven a traer al debate público la posibilidad de una moción de censura en la que apoyarían al candidato socialista sin pedir a cambio ninguna contraprestación política. El detonante no ha sido la higiene democrática y la responsabilidad política del presidente con la corrupción y la financiación ilegal de su partido. De hecho, los que están avivando este fuego acaban de perder toda la legitimidad para usar este argumento. Los ocho diputados que tiene el PDeCAT en el Congreso han visto como su partido también ha sido catalogado como corrupto por la Justicia y los inmaculados de ERC defienden que mientras que a ellos no les afecte la corrupción no pierden limpieza por hacer planes políticos con los herederos de un partido corrupto.

El motivo fundamental que activa el cambio de posición de los partidos independentistas es el reconocimiento de su debilidad para seguir con su estrategia de enfrentamiento con el Estado español y su necesidad de buscar una salida que les permita por lo menos convertir en poder autonómico la victoria que acaban de conseguir en las elecciones catalanas. Esta nueva situación podría ser más beneficiosa y aceptable para el PSOE de lo que parece. Durante la crisis territorial, la izquierda no ha podido desarrollar ningún plan alternativo que tuviera los suficientes apoyos en el Parlamento español para construir una mayoría diferente a la forman los dos partidos de derechas, PP y Ciudadanos. La línea roja del rechazo a un referéndum pactado sigue delimitando la política territorial de los socialistas. La novedad es que los partidos independentistas catalanes, tanto Esquerra como el PDeCAT, están dispuestos a apoyar una moción de censura sin que el candidato socialista a presidir el Gobierno de España se comprometa con la celebración de un referéndum legal y pactado en Cataluña. Solo a cambio de «echar a Mariano Rajoy», en palabras del diputado de ERC, Joan Tardá.

Aquí es donde aparece la oportunidad de desarrollar un liderazgo político que no coincida con las actuales preferencias de la sociedad española pero que tenga la ambición, la audacia y sobre todo el poder de demostrar que otra política territorial es posible sin la necesidad de humillar y aplastar a los representantes legítimos del Parlament de Cataluña. Todos sabemos que se ha producido un aumento de las preferencias recentralizadoras en buena parte del Estado español y que el debate territorial ha convertido a Ciudadanos en el partido favorito de los españoles según las últimas encuestas. También sabemos que el Partido Socialista ha salido beneficiado en su combate con Podemos manteniendo su apoyo inquebrantable a cada una de las medidas que ha ido desarrollando el Gobierno español para afrontar el conflicto político abierto en Cataluña, incluida la aplicación del artículo 155. Pero este seguidismo arrastra al PSOE a un único escenario de gobierno en el futuro. Una alianza con la derecha, representada actualmente por Ciudadanos.

Liderar una moción de censura en estos momentos puede ser una oportunidad no solo para contribuir a la solución del conflicto territorial sino para articular y presentar ese nuevo proyecto alternativo a las políticas del PP y Ciudadanos. Podemos no podría hacer otra cosa que firmar un cheque en blanco. Y el PNV, una vez que las izquierdas estatales llegaran a un acuerdo, tampoco podría dejar de apoyar la búsqueda de otras políticas territoriales que no tuvieran a C’s en la sala de mando.

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