Miles de personas recorren Bilbao para pedir el fin de la dispersión

Imagen de la multitudinaria manifestación en Bilbao. / IGNACIO PÉREZ

La marcha convocada por Sare aplaude la decisión de Francia, que va a acercar presos, y carga contra la política «de odio y venganza» del Gobierno central

OCTAVIO IGEA

Miles de personas participaron este sábado en Bilbao en la manifestación convocada por la plataforma ciudadana Sare para reclamar el fin de la dispersión de los presos de ETA. La marcha discurrió bajo un intenso aguacero y, sobre todo, absolutamente marcada por la decisión del Gobierno francés, que durante las próximas semanas va a acercar a reclusos de la banda que cumplen condena en cárceles galas a las prisiones más cercanas a la frontera española. No se trata de un reagrupamiento generalizado, sino que se analizará caso por caso de forma individualizada. Aun así, es una gesto de alto valor político.

La información, delantada en su edición del sábado por EL CORREO, fue aplaudida por representantes políticos y sociales participantes en la manifestación, que intuyen en el gesto del Elíseo «el inicio de un camino». En contraposición, los portavoces de Sare y la izquierda abertzale cargaron con dureza contra el Gobierno central, a quien criticaron que mantenga una política penitenciaria «basada en el odio y la venganza» que «no permite avanzar» al «impedir» el acercamiento, la puesta en libertad de los reclusos enfermos y el acceso a grados de condena más laxos.

La multitudinaria marcha que Sare organiza desde hace algunos años cada mes de enero en la capital vizcaína tenía en esta ocasión por lema ‘Prest gaude. Giza eskubideak, konponbidea, bakea’ (Estamos preparados. Derechos humanos, solución, paz). La pancarta principal fue portada por, entre otros, la expresa de ETA Nahikari Otaegi; Peru del Hoyo, hijo del preso Kepa del Hoyo fallecido el pasado año en prisión; Asun Lasa, hermana de la víctima del GAL José Antonio Lasa, y el escritor Kirmen Uribe. Junto a ellos, Xavi Sànchez, hermano del expresidente de la ANC Jordi Sànchez.

También estuvieron en esa primera línea el presentador de ETB Kike Amonarriz y la exmiembro del Comité Federal del PSOE Beatriz Talegón, que leyeron el duro comunicado contra el Estado al final de la marcha en las escalinatas del Ayuntamiento de Bilbao. «Llevan décadas ejerciendo su violencia (contra los presos)», aseguraron tras lamentar el «bajo nivel democrático» del Gabinete Rajoy y comparar su «política represiva» con la del franquismo.

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Lo que no hubo fueron llamadas a la autocrítica a los reclusos de ETA pese a que Interior ha recordado esta misma semana que el reconocimiento del daño causado «individual» abre el camino de los beneficios penitenciarios y el acercamiento. «Debemos caminar hacia una solución justa sin desmemoria», fue el único guiño de Talegón y Amonarriz.

Detrás del simbólico grupo de portadores de la pancarta que Sare selecciona con sumo detalle año tras año se encontraban ayer representantes políticos y sindicales. Sin, como estaba previsto, miembros del PNV pero con la participación «a título individual» del líder de Podemos Euskadi, Lander Martínez, y parte de su equipo, los rostros más reconocibles fueron los del coordinador general de EH Bildu Arnaldo Otegi y un sinfín de cargos públicos de la coalición, los secretarios generales de Sortu y EA, Arkaitz Rodríguez y Pello Urizar, y los líderes de ELA y LAB, Garbiñe Aranburu y ‘Txiki’ Muñoz. También asistió el diputado de ERC Joan Tardà. Vista la decisión del Gobierno francés, «lo que pasa en España con los presos es una anomalía extraordinaria», defendió.

Menores abren la marcha

Entre gritos a favor de la vuelta de los reclusos a «casa» y la amnistía, banderas reivindicativos de la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, y alguna estelada la marcha puso en escena la parafernalia habitual. Por delante de la pancarta y los miles de manifestantes avanzaron centenares de familiares de los presos. Fueron muy pocos los que optaron ayer por mostrar imágenes de los cerca de tres centenares de etarras que siguen en prisión. Unas camionetas con carteles luminosos recordaban exactamente dónde, y la distancia. Murcia 850 kilómetros, Córdoba 950, Huelva 1.050...

La novedad en la marcha fueron este año los niños. Medio centenar de menores de edad, supuestamente hijos o parientes cercanos de los presos, fueron situados en la cabeza de la manifestación portando mochilas escolares, en alusión a los traslados que deben efectuar los fines de semana hasta prisiones de España y Francia.

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