La generación de aquel 1997

Nacieron el mismo año del asesinato, pero... ¿qué saben los jóvenes de aquel crimen?

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

Tienen 20 años o están a punto de cumplirlos. Nacieron el mismo año en que Miguel Ángel Blanco fue asesinado. ¿Qué saben los jóvenes de aquel crimen que conmocionó a todo el país?

«Mis padres conocían a su familia. Me han hablado de la crueldad y el impacto que supuso en toda España» Yaiza Rodríguez. Ermua.

Yaiza Rodríguez (nacida el 6 de mayo de 1997) tenía poco más de dos meses cuando ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco. Como entonces, reside en Ermua. «Esto es un pueblo. Mis padres conocían a su familia pero nunca me han hablado del tema desde esa perspectiva sino de la crueldad y el impacto que generó en toda España», explica. Cuestionada sobre si la gente de su generación mantiene el recuerdo de un hecho que marcará para siempre la historia del municipio vizcaíno, responde con un «no» rotundo. «En Ermua hay jóvenes que no saben lo que pasó y otros, lo mínimo». Ella cree que mayores y jóvenes «hablan poco» en Ermua de Miguel Ángel, como si fuese una pesadilla ya superada o un episodio que no se quiere remover. «Yo lo supe por mi familia, porque en el colegio no se profundiza nada de nada y aunque hay gente que reivindica su figura, no se le da la importancia que merece».

«Recuerdo algún atentado contra una casa cuartel, pero muy vagamente» Jorge Oleaga. Vitoria. Estudiante de Derecho

Para Jorge Oleaga (19 de mayo) el nombre de Miguel Ángel Blanco evoca «la memoria de las víctimas» de un terrorismo que le queda un poco lejos. «Recuerdo el atentado en la casa cuartel de Villareal... pero muy vagamente», explica antes de proclamar a su generación como «unos privilegiados». «Somos los primeros que no sufrimos a ETA en muchas décadas. Es una suerte porque parecía que iba a durar toda la eternidad». No obstante, pone una objeción: todo no es de color de rosa para quienes acaban de llegar a la veintena y gustan de charlar sobre política. «Ni de broma se puede hablar de todo en todos lados», dice convencido. «Psicológicamente ETA aún sigue viva».

Pese a los rescoldos, Oleaga cree que aquello fue «el principio del fin» de una banda que «sabía que iba a asesinar a Blanco desde el primer minuto». «A partir de entonces todo cambió, el terrorismo hacía a la gente muy pequeña y la rabia por aquel crimen hizo desaparecer muchos miedos», asegura este estudiante de Derecho.

«Me sorprende la sangre fría que demostraron los etarras.» Amaia Anuzita. Getxo. Estudiante de Márketing

Reconoce no tener demasiada información. «Algo me explicaron mis padres hace unos meses, pero no sé mucho. Es un chico que murió, ¿no? Me contaron que fue muy duro, así que si ellos lo dicen...», confiesa Amaia Anuzita (5 de mayo). El periodista le hace un breve resumen y la joven, estudiante de Márketing, suspira tras escuchar con atención. «Entiendo que aquello marcara a mucha gente. Me sorprende sobre todo por la sangre fría que demostraron los etarras», explica. «Hay una generación de por medio y a nosotros nos pilla lejos. Que ETA cada vez quede más lejos y de forma más borrosa es bueno, ¿no?».

«Mis amigos y yo hablamos más del yihadismo que de ETA» Iván Palomino. Llodio.

Iván Palomino (17 de abril) no recuerda la primera vez que escuchó el nombre de Miguel Ángel Blanco -«quizá en la tele»-, pero sí que todo lo que ha ido conociendo lo ha descubierto «navegando» por internet. Leía sobre terrorismo etarra y una cosa llevó a la otra. «En la ikastola nadie habló del tema, y deberían», sentencia con espíritu crítico. No solo por la crueldad de lo ocurrido, sino porque la respuesta ciudadana «encendió la llama de la lucha social» contra una lacra que sigue ahí. «Ya no es un tabú decir que ETA mataba, pero hablas del tema en la calle y siempre hay alguien que te mira mal».

Estudiante de Empresariales, cree «imposible» ponerse en la piel de la gente que vivió aquello, «pero eso no quiere decir que los que no habíamos nacido no sintamos lo que pasó». De vuelta a la actualidad reconoce que su generación «habla más del yihadismo que de ETA», pero reclama que lo sucedido no caiga en el olvido. «Es parte de nuestra historia».

«No hemos vivido a ETA y apenas hablamos de eso. Se ve todo muy lejano» Joseba Casado. Barakaldo. Estudiante de Sociología

Cuando estudiaba ESO, un profesor de Historia -«que los viernes los dedicaba a contarnos cosas que no salían en los libros»- pidió a Joseba Casado (8 de mayo) y a sus compañeros que preguntaran en casa quién era Miguel Ángel Blanco. Al día siguiente el docente completó el relato y sumió a los chavales en una profunda congoja. «Ahora vemos muerte por todos lados y es verdad que estamos inmunizados, pero aquello...». «Hay mucha agonía en las fotos de aquellos días», reconoce. Estudiante de primero de Sociología, reivindica a su generación. «Con muchos menos años que 20 se puede tener conciencia de lo que pasó» durante el secuestro de Miguel Ángel Blanco. Aunque concede que existe cierto «pasotismo» entre quienes rondan la veintena. «No hemos vivido a ETA y prácticamente no hablamos de eso. Se ve todo muy lejano...».

«Me impactaron las fotos del funeral, con ese gentío destrozado siguiendo el ataúd» Ane Arketa. Getxo.

«Me he visto todos los documentales», responde la getxotarra Ane Arketa (29 de mayo). «¿Qué me provoca el recuerdo? Indignación». Le impresiona la imagen de las manos blancas, los lamentos... «Me impactó ver las fotos del funeral, con ese gentío destrozado siguiendo el ataúd». Aunque las «semanas de la paz» que organizaba la ikastola en la que estudió hasta finalizar el Bachillerato le ofrecieron las primeras pinceladas de la existencia de ETA y del concejal de Ermua asesinado, Arketa apela al termómetro casero para calibrar el impacto de aquellos días de julio. «Mi madre nunca había ido a una manifestación y siempre cuenta que aquella fue la primera. Eso me lo dice todo».

«Me impacta la reacción que hubo contra las sedes de la izquierda abertzale» Asier Bañares. Llodio. Estudiante de Derecho

Asier Bañares (3 de noviembre) cuenta que tomó conciencia de la catarsis que supuso este asesinato al ver en televisión, años después, «cómo atacaron aquellos días la herriko taberna» de Santutxu, el populoso barrio de Bilbao en el que reside. «Euskadi se rebeló, ni a quienes legitimaban a ETA les pudo parecer bien aquello», sentencia. «Cambió el pensamiento de la sociedad».

Estudiante de Derecho, Bañares asegura que le «emociona» en la actualidad «ver las lágrimas de tanta gente» aquellos días. «Nadie conocía a Miguel Ángel, pero fue increíble». Especial impacto le genera rememorar las declaraciones que ofrecía Marimar Blanco «durante las horas que duró el secuestro», algo que le pone «los pelos de punta». Este joven bilbaíno asegura que la generación del 97 «a veces» habla del tema. «Es pasado, pero a veces se discute de ello entre amigos aunque no es un tema muy agradable».

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