Merkel y Macron salen al rescate de Rajoy y lideran el firme apoyo de la UE

Mariano Rajoy conversa con Emmanuel Macron durante la cumbre europea celebrada ayer en Bruselas./AFP
Mariano Rajoy conversa con Emmanuel Macron durante la cumbre europea celebrada ayer en Bruselas. / AFP

El presidente del Gobierno pidió no incluir la crisis catalana en la agenda de la cumbre pese a tener el cheque en blanco de sus socios

ADOLFO LORENTE

Donald Tusk le llamó por teléfono el martes por la tarde y le puso la alfombra roja. Ahí tienes un folio en blanco con membrete de la Unión Europea para lanzar el mensaje que desees. Pero no. Mariano Rajoy no quiso utilizarlo para hablar del desafío independentista. De hecho, ni siquiera hizo dclaraciones ante los medios de comunicación en un día tan señalado como el de ayer, con el artículo 155 llamando a golpes a la puerta de Cataluña. «No hace falta. No hemos pedido que el tema entrase en el Consejo Europeo porque es un asunto interno y la opinión de todos los líderes europeos es clara y rotunda en favor de nuestro orden constitucional», argumentaban ayer fuentes de La Moncloa. No habló el presidente del Gobierno, pero sí lo hizo el gran eje francoalemán. Y decir esto no es decir mucho, es decirlo todo. Angela Merkel y Emmanuel Macron volvieron a cerrar filas con Rajoy ante el desafío catalán. Palabras mayores.

«Nuestra posición es clara; no hay espacio para la intervención de la Unión Europea en esto» Mensaje de Donald Tusk

«Este Consejo estará marcado por un mensaje de unidad, de unidad en torno a nuestros Estados miembros ante las crisis que puedan conocer, y unidad en torno a España», recalcó el presidente francés a su llegada a la cumbre. ¿Apoya al presidente Rajoy y al Gobierno de España? «Siempre», zanjó con una sonrisa. Su verbo y su finura nada tienen que ver con la de Merkel. Él es el nuevo violinista estrella de la orquesta, sí, pero la batuta sigue en manos de Berlín. La canciller es la que manda: «Apoyamos la posición del Gobierno español y esperamos que se busquen soluciones dentro de la Constitución española», recalcó también a su llegada.

Para Rajoy, objetivo cumplido. Por eso no habló, porque sabía que aunque no lo hiciese, se llevaría el mejor titular que se puede lograr del club: ‘Berlín y París están conmigo’. Al presidente del Gobierno le basta con esto y considera que la gran batalla del relato no se gana en los medios internacionales, sino contando con el apoyo de Merkel y Macron, con quien se reunió de forma bilateral en los márgenes de la cumbre. No hubo ninguna otra reunión oficial, aunque sí los típicos corrillos con sus colegas que seguro trataron sobre Cataluña.

Tajani, rotundo sobre la DUI

Rajoy no habló pero el respaldo de los grandes países fue rotundo. «Está en su derecho, hay una sentencia del Tribunal Constitucional y la está cumpliendo. Es un asunto interno de España», zanjó el primer ministro de Holanda, Mark Rutte. No es un cualquiera. Se trata de la sexta potencia de la UE y la quinta del euro, así que desde esta perspectiva, objetivo cumplido. Y para despejar dudas, qué mejor que el locuaz Antonio Tajani, presidente del Parlamento europeo. «Tenemos que tener diálogo. Espero que los catalanes no declaren la independencia, porque va contra la ley y la Constitución, porque la Constitución española es también la Constitución europea. Declarar la independencia es un error, algo que va a dañar a Cataluña, a España y Europa, y nadie en Europa la va a reconocer».

Rifirrafe diplomático con Bélgica por su ambigüedad

Bélgica ha sido el único país de los 28 que no se ha posicionado de forma tan contundente a favor de España frente a Cataluña, sobre todo a raíz de las cargas policiales del 1-O. Su primer ministro se llama Charles Michel y es un liberal francófono que gobierna en un Ejecutivo formado por cuatro partidos en el que el principal es la N-VA flamenca, nacionalistas aliados con el PDeCAT o el PNV. Y claro, debe medir y mucho sus palabras. En los últimos días, Michel llamó incluso a una posible mediación internacional en una entrevista a varios medios locales, lo que provocó el enfado de La Moncloa, según un intercambio de correos electrónicos desvelado ayer por la Prensa flamenca. Preguntado por la polémica, Michel restó importancia a lo ocurrido y dijo que todo está aclarado.

Antes de la cena, al finalizar la primera sesión de trabajo, comparecieron ante los medios internacionales el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Consejo, Donald Tusk. Solo se aceptaron dos preguntas y sí, una de ellas fue sobre Cataluña. Contestó Tusk, el mismo que advirtió a Puigdemont de que no aprobase la DUI porque de hacerlo, haría «imposible el diálogo». Anoche, admitió su «preocuopación» pero recalcó que «no hay espacio para la intervención de la Unión». Un mazazo, otro, para las aspiraciones soberanistas, que siguen apelando a «Europa» para salir de esta grave crisis.

«Nuestra posición, me refiero a las instituciones de la UE y a los Estados miembros, es clara: No hay espacio para ningún tipo de mediación, iniciativa o acciones internacionales. No hay espacio para una intervención de la Unión Europea», zanjó. A su lado, Juncker ni se inmutó.

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