Memoria y verdad

La persistencia de una subcultura incapaz de asumir el daño causado por ETA impide escenificar un recuerdo de todas las víctimas

ELCORREO

El Día de la Memoria volvió a ser ayer una jornada fundamentalmente institucional, en la que no estuvo presente todo el arco parlamentario vasco y que evidenció de nuevo la fractura existente en torno a esta efeméride y su trasfondo. Las instituciones tardaron demasiado tiempo en testimoniar el homenaje que la sociedad entera debía a quienes fueron objeto de la inquina más cruel por parte de sus conciudadanos. La visión del terrorismo etarra como un problema deshumanizado, incapaz de poner nombre y apellidos a las víctimas y a sus victimarios, primó sobre cualquier aproximación más sentida al trágico final de tanta gente cosificada por el mal extremo. El PP volvió a ausentarse de los actos, un gesto que no debería ser considerado partidista en el sentido más peyorativo. Durante años sus cargos fueron colocados en la diana de ETA, junto a los socialistas, en una violencia de persecución ideológica contra personas cuya memoria no puede ser desposeída de su afiliación política porque fue esta y no otra la causa de su asesinato. El empeño por erigir un memorial inclusivo de ‘todas las víctimas’ en el universo colectivo de los vascos se topa con una barrera que no puede soslayarse moralmente: la persistencia de una subcultura, por residual que parezca, no solo incapaz de asumir el daño causado, sino proclive además a reivindicarlo como parte ineludible de una trayectoria pretendidamente liberadora. La memoria, siempre fragmentaria y en gran medida subjetiva, no puede alejarse tanto de la verdad de los hechos como para eludir tan hiriente evidencia. Euskadi no fue el escenario de un conflicto violento entre bandos contrapuestos, por mucho que tan simplista versión del pasado se transmita a tantos jóvenes. Euskadi se sumó al restablecimiento de la democracia entre 1977 y 1978, e inauguró su autogobierno a partir de 1979. Ninguna violencia anterior o posterior a aquellas fechas cuenta hoy en día con nostálgicos del horror. Solo el terrorismo etarra. Nadie reivindica hoy violencia alguna más que la protagonizada por ETA. Quienes eluden su condena retrospectiva se comportan como si su apertura al futuro les exonerara de enjuiciar sin tapujos lo que pasó; lo que hicieron aquellos de los que se sienten herederos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos