El mapa vasco de los desaparecidos durante la Guerra Civil

Paco Etxeberria contempla los restos hallados en una fosa ubicada en Zeanuri. / Borja AgudoGráfico
Paco Etxeberria contempla los restos hallados en una fosa ubicada en Zeanuri. / Borja Agudo

Un balance de Aranzadi cifra en un centenar los restos hallados en 52 exhumaciones desde 2001

LORENA GIL Bilbao

El Gobierno vasco, en colaboración con la sociedad Aranzadi, ha contabilizado alrededor de 52 exhumaciones de fosas del franquismo desde 2001 en Euskadi, que han permitido localizar los restos de un centenar de personas. Casi todos hombres, dado que la mayoría de los combatientes en la Guerra Civil fueron varones. Solo ha quedado registrado el hallazgo de dos mujeres, según el balance del que dispone el instituto Gogora, que desde 2017 se encarga de gestionar este tipo de iniciativas.

Hace una década que el Congreso de los Diputados dio luz verde a la Ley de Memoria Histórica y siete años desde que el Ejecutivo autónomo, tras aprobar su propia normativa, firmó un convenio de colaboración en este ámbito con el Ministerio de Justicia que permitía reconocer y ampliar las medidas a favor de quienes padecieron «persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura». Pero Euskadi ya tenía mucho trabajo hecho. «A diferencia de lo que puede ocurrir en ciertas comunidades autónomas, la implicación de los diferentes gobiernos vascos, del color que fueran, en este tema ha sido total», destaca la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro.

LAS CLAVES

Identificación.
63 restos se entregaron a las familias, 36 están en el laboratorio de la UPV y cinco en el Instituto Vasco de Medicina Legal
Informes preliminares.
Unas 24 fosas no fueron localizadas y otras 26 resultaron inviables

El balance, elaborado por Aranzadi, dibuja una radiografía de las fosas en Euskadi desde 2001. Pero, ¿cuál es el protocolo de actuación para buscar, recuperar e identificar a los desaparecidos? Solo los familiares de las víctimas o asociaciones sin ánimo de lucro que reivindiquen la memoria histórica están autorizadas a reclamar las exhumaciones. Deberá presentarse un proyecto en el que se identifique el solicitante y el equipo técnico que llevará a cabo la apertura de la fosa y un estudio del lugar en el que se encuentra. Aranzadi ha documentado unas 114 solicitudes o indicios sobre la existencia de fosas: 51 en Bizkaia, 38 en Gipuzkoa y 25 en Álava. Sin embargo, la primera incursión sobre el terreno no siempre da los resultados esperados. Unas 24 no fueron localizadas y otras 26 han resultado inviables. Reciben esta calificación aquellas fosas que se encuentran, por ejemplo, bajo polígonos industriales, carreteras o en algunos cementerios, en los que cualquier excavación podría dañar los restos de otras personas que allí descansan.

Del medio centenar de exhumaciones realizadas en Euskadi desde 2001, una treintena se repartían por doce municipios vizcaínos. Entre ellos, Bilbao, Larrabetzu, Amorebieta, Markina o Zeanuri. Trece, en diez localidades guipuzcoanas, como San Sebastián, Elgoibar, Mutriku o Mondragón; y seis se realizaron en cinco municipios alaveses: Zestafe, Ribera Alta (La Tejera), Legutio, Bóveda y Etxaguen. Se prevé que la próxima intervención arqueológica se lleve a cabo en enero en Lemoa, donde estarían enterrados los restos de una persona, según la información que baraja Gogora. También está pendiente de prospección para 2018 una fosa en Untza (Álava).

Las exhumaciones han dado como resultado el hallazgo de una centena de restos, el 80% en excavaciones realizadas en Bizkaia y Gipuzkoa. Asimismo, se han recuperado huesos de ciudadanos vascos enterrados fuera de Euskadi, en comunidades como Navarra, Burgos o Cantabria. Tras su identificación, han sido 63 los restos entregados a sus respectivas familias, quienes deciden sobre la ceremonia a celebrar y dónde inhumarlos. Poco más de una treintena permanecen aún en el laboratorio de Medicina de la UPV y cinco se encuentran en el Instituto Vasco de Medicina Legal.

Muestras de ADN

El Columbario de la Dignidad de Elgoibar guarda los restos de 27 personas, si bien solo a tres se les pudo poner nombre y apellidos. Entre ellos, Sabino Atutxa Olabarri, tío de Itxaso Atutxa, presidenta del PNV de Bizkaia. Este monumento funerario se inauguró a finales del pasado mes de enero como parte de las iniciativas recogidas en el plan de paz del Gobierno vasco y se ubica en las inmediaciones del cementerio de la localidad guipuzcoana. El acto contó con la presencia de todos los partidos políticos y estuvo presidido por el lehendakari, Iñigo Urkullu. «No son huesos, son personas con ideologías, sentimientos y familias, que representan a los que nunca encontraremos», proclamó entonces el presidente del Aranzadi, el antropólogo Paco Etxeberria. Se calcula que unas 9.800 personas desaparecieron durante la Guerra Civil en el País Vasco.

Inastalaciones miltares en Punta Lucero.
Inastalaciones miltares en Punta Lucero. / Fernando Gómez

Con el objetivo de agilizar los trámites a la hora de identificar los restos hallados en las exhumaciones, Gogora puso en marcha el pasado mes de marzo, en colaboración con el laboratorio Biomics de la Universidad del País Vasco, una campaña con el fin ampliar el banco de ADN que existe en Euskadi para identificar a las personas que fallecieron durante la confrontación bélica y la posguerra. En agosto, cuando se presentaron los primeros resultados de esta iniciativa, el Gobierno vasco había recogido un total de 125 muestras. En la actualidad, la cifra se ha duplicado. Han recibido un total de 263 solicitudes de familiares de desaparecidos durante la Guerra Civil para donar su ADN.

La recopilación de evidencias, que sigue abierta, se lleva a cabo mediante extracciones de saliva y se centra en el rastreo de los linajes paternos, al ser mayoritariamente varones quienes perecieron durante la Guerra Civil. De las muestras recogidas, solo una ha coincidido con los restos de una persona hallada en las exhumaciones que se han llevado a cabo. Pese a que la persona interesada buscaba a su padre, los análisis han determinado que los huesos no se corresponden con su progenitor, pero sí con los de otro miembro de su familia.

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