Junqueras y los exconsejeros presos reniegan de la DUI para conseguir la libertad

Oriol Junqueras./Afp
Oriol Junqueras. / Afp

El exvicepresidente es el único miembro del Govern destituido que no acata de forma expresa el artículo 155, aunque reconoce sus efectos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Oriol Junqueras y todos los exconsejeros presos quieren recuperar la libertad antes de las elecciones del 21 de diciembre y lo apuestan todo a la ‘vía Forcadell’, aunque eso suponga reconocer que la declaración unilateral de independencia (DUI) fue poco más que un brindis al sol y dejar en papel mojado sus promesas republicanas. Solo minutos después de que el Parlament aprobara la DUI el 27 de octubre, el entonces vicepresidente catalán dio la bienvenida a la «nueva república». Menos de cuatro semanas después, reniega desde la cárcel de Estremera de aquella declaración y asegura que lo aprobado en la Cámara tenía un valor «estrictamente político», es decir, sin validez jurídica.

Ese mismo argumento, con algunas variantes, es el que usan también los siete exconsejeros presos junto a Junqueras en sus recursos de apelación ante la Audiencia Nacional para conseguir su libertad. Pero el cabeza de lista de Esquerra no va tan lejos como sus compañeros. Jordi Turull o Josep Rull acataron el 155 sin reparos en sus escritos presentados el lunes, aunque ayer lo intentaran matizar en un mensaje en Twitter. Joaquim Forn, Raül Romeva, Carles Mundó, Meritxell Borrás y Dolors Bassa presentaron alegatos muy similares. El exvicepresidente, sin embargo, es menos claro en su apelación. No reconoce de manera expresa la validez legal de la intervención de la Generalitat por parte del Ejecutivo central, pero se queda muy cerca.

Sin reuniones

En su intento de que también a él se le aplique la ‘vía Forcadell’, Junqueras sostiene que es palmario que, aunque no acate el artículo 155, el Govern de Carles Puigdemont ya no tiene ningún poder, en tanto en cuanto «no se ha reunido desde el día de su cese y no se han adoptado acuerdos de Gobierno ni se han efectuado publicaciones en el boletín oficial que demuestren actos ejecutivos tras la sesión parlamentaria del día 27 de octubre». «Es evidente que los encausados, a pesar de ostentar legítima y democráticamente la condición de miembros del Gobierno de Cataluña, acudieron a la Audiencia Nacional ya como exconsejeros», apunta el escrito.

El malabarismo de Junqueras en su recurso es complejo. Todavía defiende la «legitimidad» del Govern destituido, pero al tiempo reniega de la DUI y dice «compartir» el «objetivo» de la «aplicación del artículo 155» de poner en marcha un «proceso electoral», aunque éste haya sido «fijado por el Gobierno de España». Al final, una suerte de acatamiento suave del 155 por la vía de los hechos, aunque sin llegarlo a reconocer. Su propio abogado, Andreu Van den Eynde, indicaba ayer en las redes sociales: «No caigamos en antiguos errores. Junqueras fue cesado por el 155 y ha decidido ganar las elecciones. Efectivamente aceptó el cese, pero desde la discrepancia política, nada más».

Las elecciones son un argumento recurrente en los escritos de todos los exconsellers, particularmente en el de Joaquim Forn. El que fuera máximo dirigente político de los Mossos afirma que el 21-D aminora cualquier riesgo de reiteración delictiva, pues «el marco de unas elecciones y el desarrollo político futuro apuntan más bien a soluciones de compromiso y entente». En su escrito de apelación, destaca que «asumió la nueva situación jurídica y cesó en el ejercicio de su función pública, sin aspavientos ni llamadas a la desobediencia». Es más, sostiene que jamás instó a la rebelión a los 17.000 agentes de la Policía catalana. Como el resto de los encarcelados, recuerda que no puede destruir pruebas porque está «desvestido de autoridad» y que desde su destitución no ha tomado ninguna decisión oficial que ponga en duda la aplicación del artículo 155.

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