Juncker reitera que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. / EFE

El presidente de la Comisión Europea mantiene la doctrina fijada desde 2004 e insiste en «no valorar un asunto interno español»

ADOLFO LORENTE

Mientras se libra la batalla política entre Cataluña y el Gobierno central, en Bruselas, en el kilómetro cero de la política española, la tranquilidad sigue reinando. Nada ha cambiado y nada cambiará pase lo que pase, como aseguran las fuentes consultadas. El discurso es claro y tajante. Primero, el asunto catalán es un asunto interno de España del que «no tenemos nada que comentar»; y segundo, una declaración de independencia unilateral situaría a Cataluña fuera de la Unión, fuera del club.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha vuelto a pronunciarse de nuevo sobre la polémica en respuesta a una pregunta de la eurodiputada española liberal Beatriz Becerra. Y lo ha hecho recordando que sigue reinando la doctrina fijada por el italiano Romano Prodi en 2004 cuando era presidente del Ejecutivo comunitario.

Dice así: «Cuando una parte del territorio de un Estado miembro deja de formar parte de ese Estado porque, por ejemplo, se convierte en un Estado independiente, los Tratados dejarán de aplicarse a este Estado. En otras palabras, una nueva región independiente, por el hecho de su independencia, se convertirá en un tercer Estado en relación a la Unión y, desde el día de su independencia, los Tratados ya no serán de aplicación en su territorio». Es decir, que si el 2 de octubre Cataluña se declarase independiente también quedaría, ‘de facto’, fuera de la Unión.

Pese a todo, la Generalitat insiste en que hay claroscuros, que no quedarían automáticamente fuera de la UE, que Europa no pude permitirse perder un territorio como Cataluña... Pero en Bruselas, harta de campañas llenas de mentiras como las del ‘Brexit’, reiteran que es clave que «se diga la verdad», explican estas fuentes. Y es que una cosa es la batalla del relato y otra bien diferente los hechos, y aquí, con los Tratados en la menos, Cataluña lleva todas las de perder. El motivo se llama derecho de veto. El Reino de España es uno de los 28 estados miembros de la UE y como tal, tiene la capacidad de vetar cualquier acceso de un país tercero. Se acabó el debate. O se cambian los Tratados o no hay nada que hacer sin el acuerdo político con el Gobierno central.

Son las reglas y en el club, además, todo los socios hacen una sólida piña en temas conflictivos, como puede comprobarse con el ‘Brexit’, donde los 27 han cerrado filas como nunca en contra de Reino Unido. El mejor ejemplo de que Rajoy, en Bruselas, tiene la partida ganada son los numerosos pronunciamientos en contra de la independencia que han manifestado líderes de la talla de Emmanuel Macron, el presidente francés. Por no hablar de la canciller alemana, Angela Merkel, quien ha cerrado esta puerta en varias ocasiones. La última, a finales de marzo en Malta, donde advirtió de que «el principio de integridad territorial no debe ponerse a prueba». Lo dijo ella y lo subrayó Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, el jefe del club.

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