Jordi Sánchez, un presidente en la sombra

El líder de la ANC, Jordi Sánchez./EFE
El líder de la ANC, Jordi Sánchez. / EFE

Sucesor de Forcadell como líder de la ANC, es una figura de gran autoridad entre los consejeros soberanistas del Ejecutivo catalán

CRISTIAN REINO

Carme Forcadell llegó a atesorar tanto poder dentro del independentismo -se permitió el lujo de exigir al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que pusiera las urnas- que parecía muy complicado que su sucesor estuviera a la altura en cuanto a influencia y capacidad movilizadora. Pero se podría decir que Jordi Sánchez (Barcelona, 1964), desde que en 2015 sustituyó a Forcadell, ha situado a la ANC en el nivel de máximo mando dentro del proceso. Sánchez forma parte del gobierno en la sombra que tiene Carles Puigdemont y que tiene casi más capacidad de decisión que los consejeros del ejecutivo, como apuntó en su día el exconsejero de Empresa, Jordi Baiget. Y la autoridad de Jordi Sánchez se hizo patente los pasados 6 y 7 de septiembre, cuando la Cámara catalana aprobó las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica. Sánchez solo forma parte de una entidad privada, pero en aquellas jornadas parlamentarias, cada vez que se producía una interrupción del pleno, buena parte de los dirigentes del proceso salían a los pasillos del Parlamento autonómico para pedirle consejo. Su opinión iba a misa.

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     La ANC nació en 2011 y en un año se consolidó ya como el arma más poderosa del independentismo: desde entonces ha conseguido reunir a cientos de miles de personas en las manifestaciones de la Diada, que han sido el motor agitador del desafío secesionista. Sánchez llegó a la ANC procedente de la cúpula del Sindic de Greuges, el defensor del pueblo catalán. Antiguo dirigente de Iniciativa per Catalunya, se alzó a la presidencia de la ANC, a pesar de que no fue el candidato más elegido por las bases. Pero en una maniobra que algunos sectores tacharon de pucherazo, tomó las riendas de la Asamblea para ampliar la base soberanista, buscando extender las redes a los sectores de la izquierda soberanista no secesionista. Entre 1983 y 1993, el líder del proceso en la calle, dirigió una plataforma llamada Crida a la Solidaritat, que trabajaba en defensa de la lengua y la cultura y la nación catalana. En un reciente debate televisivo en TV-3, Sánchez tuvo una agria enganchada con un tertuliano que acusó a la Crida de organizar mítines en los años 80 y 90 con Herri Batasuna y de, según recogió la prensa de la época, emitir un comunicado que coincidía con el de HB tras el atentado de Hipercor. Sánchez dijo que nunca ha apoyado la violencia. El presidente de la ANC, que será sustituido por Agustí Alcoberro mientras permanezca en prisión, apareció ayer en un vídeo grabado, que la ANC emitió tras conocerse la orden de encarcelamiento: «No podrán doblegarnos», afirmó. La Asamblea llamó a la ciudadanía a movilizarse de manera permanente hasta la proclamación de la república.

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