Jesús Loza, el conciliador

Jesús Loza fue comisionado del lehendakari Patxi López para la convivencia./Felipe Trueba
Jesús Loza fue comisionado del lehendakari Patxi López para la convivencia. / Felipe Trueba

El nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, hematólogo de profesión, ha destacado por su trabajo en defensa del bienestar social y de la convivencia en Euskadi

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

Jesús Loza Aguirre, vitoriano de 65 años y hematólogo de profesión, vuelve a colgar la bata blanca para atender al llamamiento de su partido. El veterano socialista alavés deja de nuevo su consulta en el HUA Txagorritxu, hospital que llegó a dirigir en 1986, para afrontar un cargo, el de delegado del Gobierno en Euskadi, que requiere de sus dotes de hombre conciliador y dialogante en un momento en que ETA se ha disuelto y Fernando Grande-Marlaska ha sido puesto por Pedro Sánchez al frente de Interior. Loza tiene detrás de sí una dilatada trayectoria dentro del PSE, bajo cuyo paraguas ha ocupado cargos clave relacionados con la defensa de la red pública de atención social, la convivencia y la defensa de los derechos humanos.

En Álava, fue reconocida su labor como diputado foral de Bienestar Social, un cargo que ocupó durante diez años (1987-1997), y que le permitió tejer, junto a la peneuvista María Jesús Aguirre, una de las más avanzadas redes de protección social del Estado. Trabajaba entonces codo con codo con su gran amigo y jefe de filas de los socialistas alaveses Fernando Buesa, que se lo llevó al Gobierno vasco como viceconsejero de aquel gobierno de coalición PNV-PSE-EE del último mandato de José Antonio Ardanza.

Y es que Jesús Loza no ha escurrido ninguno de los bultos políticos a los que se han enfrentado. En los tiempos de máxima tensión en las relaciones entre peneuvistas y socialistas y cuando la persecución etarra era asfixiante aceptó ser candidato a alcalde de Vitoria mientras Buesa optaba a ser diputado general. Corría el año 1999 y el popular Alfonso Alonso le arrebató la Alcaldía, pero ello no le impidió sellar pocos días después con él un gran pacto de vivienda que marcaba el crecimiento de Vitoria por el Este y el Oeste.

Otra vez el partido le pidió dar un giro y aceptó. Dejó su cargo para ser parlamentario, un año después de que ETA asesinara a Buesa y a su escolta Jorge Díaz. En la Cámara vasca trabajó los siguientes doce años. Primero fue asesor en materia de drogodependencias, pero pronto su talante y su compromiso por la paz le llevaron a formar parte de las ponencias parlamentarias de Víctimas del Terrorismo y de Víctimas de la Violación de los Derechos Humanos. Así hasta que el entonces lehendakari Patxi López le designó en 2012 como comisionado para la Convivencia y la Memoria, un cargo efímero.

«Encantado« y «sin pereza»

Volvió entonces a su trabajo en la unidad de hematología del HUA Txagorritxu. Cinco años ha estado vigilando la salud de la sangre de los alaveses mientras mantenía vivo el legado de Buesa, primero como vicepresidente de la fundación que lleva su nombre y ahora patrono (también es miembro de Gogora, Instituto de la Memoria).

Jesús Loza acepta su nuevo cargo «encantado» y regresa al primer plano de la política «sin pereza». «Es un reto nuevo, una responsabildiad y lo afrontaré con mucha humildad», ha asegurado.

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