La izquierda abertzale utiliza los gestos de Francia con los presos para presionar a España

Simpatizantes de la izquierda abertzale exigen el acercamiento de presos al paso de la Vuelta Ciclista a España por Bilbao. / Telepress

La libertad condicional del considerado exjefe de ETA y el acercamiento de otro recluso alimentan las especulaciones sobre el fin de la dispersión

OLATZ BARRIUSO

La discusión sobre el acercamiento de los presos de ETA a cárceles próximas a Euskadi vuelve a estar sobre el tapete. En esta ocasión, por sendas decisiones de dos jueces franceses -la puesta en libertad condicional de Mikel Irastorza, detenido en noviembre y considerado en su momento ‘número uno’ de ETA, y el traslado a la prisión de Mont-de-Marsan, en Las Landas, del interno Zuhaitz Errasti-, que han sido consideradas «significativas» por la izquierda abertzale frente al «inmovilismo» del Gobierno de Mariano Rajoy. Aún no son gestos generalizados, ni mucho menos, en el país galo, que ya rechazó la solicitud masiva de internos etarras para ser trasladados a la cárcel landesa, la más cercana a Euskadi.

No obstante, los abogados de ambos presos han hecho hincapié en las circunstancias especiales que concurren para sentar precedente y extender la presión al resto de magistrados galos y al Ejecutivo español, cuya posición oficial es que no habrá ningún gesto mientras ETA no anuncie su disolución.

En el del donostiarra Irastorza, el juez ha hecho alusión en su auto a la ausencia de causas pendientes en España, y a la falta de imputación como dirigente en Francia, pero también al «nuevo contexto» derivado del desarme de ETA, escenificado el pasado 8 de abril en Bayona. Su abogada insistió en que es la primera vez que se adopta una decisión de estas características apenas nueve meses después de la detención, por considerar además que no existe «riesgo de reincidencia». Su puesta en libertad ha causado sorpresa al haber sido presentado por Interior en su momento como el jefe del aparato logístico-militar de la mermada organización.

La letrada de Errasti, condenado a ocho años de cárcel en 2012 por participación en el aparato logístico de la banda, también ha incidido en que su cliente no ha sido trasladado desde Tarascon a Mont-de-Marsan por estar próximo a cumplir condena, sino por una decisión específica del juez, apoyada en razones familiares y personales como su paternidad o los problemas de salud de personas de su entorno más cercano. Para la defensa del preso, no es «una decisión más» sino que abre la puerta a que otros internos puedan ser trasladados a Las Landas por motivos similares.

Unos movimientos, aún tímidos, que se producen no obstante cuatro meses después de la entrega de las armas y en pleno debate interno sobre la fórmula para disolver la organización terrorista, que diversas fuentes apuntan a que podría producirse a finales de año. Demuestran, en todo caso, el interés de Francia por ir pasando página y establecer su propia política penitenciaria.

Peticiones a Macron

En la izquierda abertzale se hace la lectura, de hecho, de que los tribunales galos están dando «pasos» y cumpliendo así con su propósito de diseñar su propia línea a seguir con los reclusos de la banda, pero no se atreven a hablar todavía de que exista «una estrategia de distensión» coordinada y «real», más allá de gestos que podrían ser casuales. Recuerdan, en todo caso, que el partido del actual presidente de la República, Emmanuel Macron, ha logrado una fuete implantación en Iparralde y sugieren que podría estar siendo sensible a las peticiones de acercamiento de los presos que representantes institucionales del País Vascofrancés trasladaron en julio pasado en París al nuevo Gobierno, a representantes del ministerio de Justicia y a miembros de En Marcha y de otras fuerzas de centro y de izquierda.

El Gobierno vasco, que sigue muy de cerca la evolución de la cuestión penitenciaria, apunta que, igual que sucedió con el desarme, es difícil pensar que en la gestión del final de ETA Francia dé algún paso que no cuenta con el «visto bueno» de La Moncloa. Ese supuesto acuerdo tácito, nunca escenificado en público, alimenta las especulaciones sobre una flexibilización de la política penitenciaria por parte del Gobierno de Rajoy en los próximos meses. La izquierda abertzale no se fía de que el fin de la dispersión sea inminente y ve al PP cerrado a hacer gestos mientras no desaparezca ETA.

Quien se mostró ayer sumamente crítico con las decisión de los tribunales galos de conceder la condicional a Irastorza fue Covite, que aventuró la posibilidad de que la Justicia francesa esté «cediendo ante el chantaje» de ETA al servirse de las «falacias» de la banda.

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