Inquietud creciente

Cuidado: el eje político-mediático contra el Cupo adquiere dimensiones no vistas ni en número ni en pluralidad ideológica

El jeltzale Andoni Ortuzar./MAIKA SALGUERO
El jeltzale Andoni Ortuzar. / MAIKA SALGUERO
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

«Como esto siga así, dentro de cinco años no va a haber modo de pactar el Cupo con el Estado». Con estas palabras aproximadas y tono de gran preocupación se dirigía el pasado jueves un alto burukide del PNV a su interlocutor, un conocido rostro de la vida pública vasca.

Y es que lo que estaba llamado a ser un día de máxima alegría política, sobre todo para los jeltzales -el Congreso aprobó las leyes del Concierto y el nuevo Cupo, y PNV, PSE y PP cerraron un pacto para bajar la imposición a las empresas que permitirá aprobar los Presupuestos vascos 2018-, se convirtió en una jornada de preocupación.

No solo porque por primera vez un gran partido de ámbito estatal, Ciudadanos, desplegó todas sus baterías dialécticas y votó en contra de las normas, al calor del incremento del nacionalismo españolista que ha provocado el desafío catalán. Sino, sobre todo, porque el frente político-mediático contra el Cupo vasco, que no es nuevo, crece en efectivos y en pluralidad ideológica de los mismos.

A buena parte de los barones socialistas la cantidad que Euskadi abona al Estado en concepto de Cupo les resulta del todo injusta por baja, antes como ahora. Pero a ellos se han unido en esta ocasión C’s, los valencianos de Compromís -socios electorales de Podemos- y dos ‘pesos pesados’ regionales del PP, el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo y el castellanoleonés, Juan Vicente Herrera.

Los primeros rechazan la cifra que pactaron los gobiernos de Rajoy y Urkullu hace ya unos meses. Los conservadores, sin llegar a explicitarlo, sugieren que sospechan lo mismo y reclaman al Gabinete Rajoy, es decir a su propio partido, que acuda a la próxima reunión con las comunidades con papeles y se les explique cifra a cifra cómo se ha concretado el Cupo.

Con el incendió catalán lejos de extinguirse a menos de cuatro semanas para las elecciones del 21-D, el calentón en las filas socialistas parece que obligó al líder del PSOE, Pedro Sánchez, a moverse de puertas adentro. En el PP se multiplican también las voces en defensa del modelo económico vasco y del Cupo pactado con los jeltzales.

El jueves fue el ministro Montoro quien no escatimó elogios. Ayer fueron el propio presidente Mariano Rajoy y el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, quienes volvieron a defender el eje Concierto-Cupo en Madrid. El exalcalde de Vitoria y exministro no dudó en cargar contra «el nacionalismo español de Ciudadanos» que, como antes el catalán, ahora pregona el «Euskadi nos roba».

Pasado lo peor de la crisis y de los recortes, el nuevo modelo de financiación autonómica que el Ejecutivo conservador presentará en unas semanas a las comunidades -se comprometió a hacerlo en 2017- debe paliar las penurias económicas de muchas de ellas. Hasta es probable que así se rebaje en algunos decibelios el griterío antiCupo. Que rebaje, difícilmente que lo haga desaparecer.

Cuando los expertos que han elaborado el informe sobre financiación autonómica encargado por el Gobierno lanzan también sombras de duda sobre nuestro modelo, ¿lo aconsejable es callar y esperar a que escampe? Pero, ¿no sería mejor hablar y explicarse alto y claro?

Andoni Ortuzar fue taxativo en 2013. «El Concierto es el único punto de soldadura entre Euskadi y España. Si se rompe, todos estaremos libres», lanzó entonces.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos