Ingresa en un centro de Mondragón el preso de ETA enfermo Ibon Iparragirre

El etarra Ibon Iparragirre. /EFE
El etarra Ibon Iparragirre. / EFE

Etxerat y Sortu creen «insuficiente» la prisión atenuada y piden la libertad del recluso, con sida en fase terminal y problemas neurológicos

JORGE SAINZ

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional ordenó ayer el traslado del preso de ETAIbon Iparragirre, enfermo terminal de sida y con problemas neurológicos, al centro Aita Menni de Mondragón, en situación de prisión atenuada. Una medida que le permite dejar el penal de Alcalá-Meco, aunque Etxerat y Sortu consideraron «insuficiente» la decisión y exigieron su libertad inmediata. Iparragirre fue condenado a 299 años de cárcel por la colocación de un coche-bomba ante la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa, que ocasionó cuantiosos daños materiales y varios heridos.

Las campañas por la libertad de Ibon Iparragirre comenzaron hace años y se han intensificado en los últimos meses, a medida que se agravaba su situación. El recluso ondarrés había solicitado en varias ocasiones su excarcelación por motivos de salud, y el Juzgado resolvió ayer que sea internado en el centro Aita Menni, que desde 2012 cuenta con la Unidad de Psiquiatría legal. Esta unidad está concebida para albergar a enfermos mentales con causas penales y cuenta con mayores medidas de seguridad que un centro sanitario ordinario. Los últimos informes médicos oficiales habían alertado de la gravedad de la situación del recluso y de la posibilidad de que falleciera en prisión. En los últimos días había sido hospitalizado al menos en dos ocasiones en Madrid.

La asociación de familiares de presos, Etxerat, consideró ayer «insuficiente y cruel» la decisión del juzgado, y observó que existen otras medidas de control como la pulsera telemática o la presentación periódica en los juzgados. A su juicio, el preso «debe estar junto a los suyos y recibir tratamiento dignamente en su casa». «El auto dictado por el juez de Vigilancia Penitenciaria, tras la petición fiscal, no responde a la situación límite que padece Ibon Iparragirre», denunció.

Recogida de fondos

También Sortu criticó la decisión, al entender que los últimos informes médicos eran «concluyentes» y dejaban margen para «haber decidido que siguiera cumpliendo su condena en casa», tal y como había solicitado la representación legal del recluso. «Desde Sortu queremos incidir en la necesidad de desactivar la política penitenciaria de excepción y que sea el respeto por los derechos humanos el que marque la orientación de las decisiones judiciales. Especialmente las dirigidas a tratar las situaciones de los presos gravemente enfermos», señaló la formación abertzale en una nota. Al mismo tiempo, deseó que la «nueva situación» de Iparragirre «le sirva para superar la fase crítica en la que se encuentra y dedicar todas sus fuerzas a luchar por su salud».

Por otra parte, Etxerat inició ayer una nueva campaña para intentar captar fondos económicos a través de la venta de litografías alusivas al emblema de la asociación de familiares de presos -un quinqué- y la venta de boletos para sorteos, bajo la regulación del Gobierno vasco.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos