Indiana Jones y cadenas simbólicas en el despacho de Ortuzar

Andoni Ortuzar durante las visitas a Sabin Etxea./MANU CECILIO
Andoni Ortuzar durante las visitas a Sabin Etxea. / MANU CECILIO

Los dirigentes del PNV han mostrado sus espacios de trabajo en unas visitas guiadas a Sabin Etxea que han atraído a cientos de curiosos y militantes

SILVIA CANTERA

«Solo había venido cuando estaban construyendo el edificio. Aún estaba en el chasis; ahora es increíble», comentaba un señor nada más comenzar la visita acompañado por su mujer. Ellos han sido dos de los cientos de curiosos y militantes que se han acercado este sábado por la mañana para ver las entrañas de Sabin Etxea. En su 25 aniversario, la sede del PNV ha abierto sus puertas durante toda la mañana para mostrar algunos objetos personales de Sabino Arana, padre del nacionalismo vasco, y los principales despachos y salas de reuniones.

«Estos ascensores son impresionantes. Mi madre tiene vértigo y creo que no sería capaz de montarse», ha dicho una mujer mientras subía a la quinta y última planta del edificio. Los elevadores acristalados son uno de los elementos característicos de la sede, que está construida exactamente en el mismo sitio en el que se ubicó la casa de Sabino Arana. Durante el franquismo se mandó derruir la edificación y los escombros acabaron en el mar. Tan solo se pudo recuperar un balcón, que está colocado en el interior de la sede, con vistas a una de las salas en las que el PNV realiza sus asambleas.

La visita comenzaba en el despacho en el que cada lunes se reúne el Euskadi buru batzar. «Aunque muchos lo piensen, Ortuzar no se pone presidiendo la mesa», explicaba una de las trabajadoras del edificio, convertida en guía por un día. El propio presidente del partido estaba en su despacho, recibiendo a todos los visitantes. Le ha tocado incluso explicar el significado de los cuadros de su despacho. «Este es de Iñaki García Ergüin, y en cuanto os cuente lo que es, lo vais a ver clarísimo. Es un conjunto de cadenas, que simbolizan parte de la identidad del partido, que apuesta por unir cada eslabón». Con unas preciosas vistas de los Jardines de Albia, su lugar de trabajo cuenta también con el último retrato en vida que se hizo del lehendakari José Antonio Aguirre y con un dibujo en el que aparece una divertida caricatura suya de cuando se vistió de Indiana Jones en carnavales. En la puerta de al lado esperaba Mireia Zarate, secretaria del EBB, que también tenía su despacho abierto.

«Esto impone»

«Aunque nunca nos trajó, la primera persona que ocupó este despacho fue mi padre, cuando él también era el presidente del Bizkaia buru batzar». Itxaso Atutxa trabaja ahora en la misma localización en la que estuvo el burukide Javier Atutxa. Los cuadros que cuelgan de sus paredes muestran Ondarroa y Mundaka y uno de sus ventanales estaba hoy tapado para las sesiones de proyecciones de luz sobre la fachada que se hicieron anoche y que se repetirán este sábado en intervalos de media hora.

Las salas de prensa, la antigua, que ahora se utiliza para reuniones internas, y la nueva, mucho más funcional, también se incluyen en la visita. «Madre mía, esto impone», ha dicho una chica entre risas mientras posaba para una foto en el atril en el que los políticos jeltzales hacen sus comparecencias. En la zona había más ajetreo del habitual porque esta noche la sala de asambleas albergará conciertos y actuaciones para celebrar la puesta en marcha de Next, una plataforma para que el partido estreche sus relaciones con los jóvenes.

Hacía unos siete años que la sede no abría sus puertas a los ciudadanos. «Entonces el que nos recibió arriba fue Urkullu y aquí estaba Ortuzar», recordaba una mujer en el despacho de Atutxa. Esa imagen de Sabin Etxea nada tenía que ver con la que vio el señor que pudo ver la sede jeltzale en plena construcción. «El presidente del partido era Xabier Arzallus y nos pilló justo cuando entramos a ver su mesa», aseguró. «Pensábamos que no estaría», con una sonrisa.

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