El imán de Ripoll creó la célula terrorista en dos años tras salir de prisión en 2014

Vilvorde, la ciudada que cerró la puerta al imán. /Afp
Vilvorde, la ciudada que cerró la puerta al imán. / Afp

Los investigadores tratan de reconstruir el proceso de radicalización y el paso a la acción del cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

Los servicios de información de los Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil están reconstruyendo el proceso de radicalización, dinamización y creación de la célula terrorista por parte de Abdelbaki Es Satty, quien fuera imán de Ripoll (Gerona) y principal sospechoso de liderar a los seis terroristas fallecidos tras los atentados de Barcelona y Cambrils.

El marco temporal que manejan los investigadores para conocer la deriva extremista de Es Satty, nacido en Tetuán el 1 de enero de hace 44 años, se circunscribe sobre todo entre abril de 2014, cuando abandona la prisión de Castellón tras cumplir la condena por un delito cometido en 2010 por tráfico de drogas, y junio de 2017, después de dejar «por motivos familiares» la mezquita donde recitaba el Corán en Ripoll.

En cualquier caso, el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, ya informó tras los atentados de que la célula ya ocupaba la casa de Alcanar (Tarragona), donde explotó el material acopiado para la preparación de las bombas, desde hacía «unos seis meses». Este dato confirmaría que desde principios de este año el grupo de Es Satty se reunía con regularidad, dentro de una primera fase de radicalización, y que con el paso de los meses pasaría a la acción, que incluye la ideación, preparación y ejecución de los atentados.

En este punto, la declaración judicial del encarcelado Mohamed Houli, herido en la deflagración de Alcanar la noche del 16 de agosto, es importante. El joven dijo que sabía «desde hacía solo dos meses» los planes de los ataques. Es decir, a mediados de junio, coincidiendo en el tiempo con la precipitada salida de Es Satty de la mezquita de Ripoll porque tenía que volver a Marruecos durante «tres meses» porque su madre estaba enferma. En cambio, a su excompañero de piso le dijo que se iba un tiempo «por vacaciones».

Por lo tanto, parece claro que el grueso de los terroristas sufrió un proceso de radicalización desde principios de año, como mínimo. Los investigadores creen que primero fueran embaucados los hermanos mayores, los fallecidos Mohamed Hichamy, Younes Aboyaaqoub y Youssef Alla, y éstos captaron a los pequeños. Asimismo, por la declaración de Houli y la intención del imán de «suicidarse con un cinturón de explosivos» es a partir de junio cuando se preparan los atentados, precipitados por la explosión de Alcanar donde murió el imán.

Periplo tras salir de prisión

En el caso de Es Satty, con los primeros indicios recopilados por los investigadores su proceso de radicalización abarcaría desde abril de 2014, tras su salida de prisión, hasta finales de 2016. Casi está descartada la hipótesis de que pudo cambiar de mentalidad en prisión, ya que la junta de tratamiento no observó comportamientos sospechosos ni tampoco formó parte del régimen FIES (fichero de internos de especial seguimiento) por su posible vinculación con la actividad terrorista. Por este motivo, el juez de Castellón le concedió tres permisos de salida desde 2013 tras analizar los informes de buen comportamiento, ausencia de sanciones y trabajos remunerados.

Los datos constatados sobre sus movimientos hasta finales 2016 son los siguientes: desde abril de 2014 hasta marzo de 2015 pleiteó con la Administración para evitar su expulsión de España durante cinco años tras cumplir la condena por narcotráfico. En febrero de 2015 se celebró la vista y un mes después el juzgado estimó su recurso (se investiga si en este periodo residió en Alcanar).

Tras ello se instaló en Ripoll, donde comenzó a trabajar como imán para la comunidad El Fath, cuya mezquita llevaba 15 años abierta. Allí estuvo siete meses. Después se marchó a la localidad belga de Vilvoorde, donde vive un primo suyo. Residiría desde enero hasta marzo de 2016. Trató de trabajar como imán en el pueblo de Diegem, próximo a Bruselas, pero su negativa a presentar el registro de penales hizo desconfiar al presidente del centro, que ha declarado que Es Satty mostró una actitud «extrema». Qué hizo en Vilvoorde y con quién convivió son interrogantes que ya investiga la Policía Nacional, responsable de las pesquisas internacionales.

Es Satty regresó a Ripoll en abril de 2016 y empezó a trabajar en la nueva mezquita de Annour, abierta por los problemas de espacio que había en El Fath. Lo contrataron, de hecho, porque sabían que había sido imán, pero a sus responsables no les dijeron que tenía antecedentes penales. Allí estuvo hasta junio pasado. Se descarta que adoctrinara en la mezquita, sino más bien fuera, en línea con la estrategia del disimulo que practican los takfiríes (doctrina extrema del salafismo que justifica el uso de la violencia). Como imán de Annour se investigan viajes a Viena (Austria) en otoño de 2015 y febrero de 2016, a Zúrich (Suiza) en diciembre de 2016, al menos uno a París este año, y breves estancias en 2015 y 2016 en Marruecos.

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