Es la hora de la política

Los resultados son un recordatorio para las fuerzas independentistas de la inviabilidad democrática de cualquier estrategia que pretenda abrirse camino ignorando a la otra mitad de la población

Es la hora de la política
XABIER GURRUTXAGA

Es verdad que los resultados de las elecciones dejan un panorama complicado, donde la nota característica es la incertidumbre. Pero pese a ello las elecciones nos aportan tres elementos que tomados en su conjunto tienen un valor de calado estratégico. Estos tres elementos son, la importantísima participación electoral, los excelentes resultados de Ciudadanos y el mantenimiento del independentismo con más del 47% de los votos emitidos que representan a más de dos millones de ciudadanos que siguen optando firmemente por una propuesta independentista.

La altísima participación, de una parte, otorga un plus de legitimidad democrática a los comicios, y, por otra parte, permite entender los resultados como una reproducción muy fiel de lo que es realmente la sociedad catalana.

Los resultados de Ciudadanos representan tanto cualitativa como cuantitativamente el recordatorio para las fuerzas independentistas de la inviabilidad democrática de cualquier estrategia que pretenda abrirse camino ignorando a la otra mitad de la población.

El mantenimiento y consolidación del independentismo, con reequilibrios internos muy significativos, ponen de manifiesto que estamos ante una realidad con hondas y profundas raíces que precisa de interlocutores políticos e institucionales efectivos y eficaces, con voluntad de diálogo y negociación.

Esta es la sabiduría implícita de la voluntad popular expresada en las urnas, por una parte, al imponer como elementos incontrovertidos e incuestionables el reconocimiento legítimo de realidades diversas en el seno de la sociedad catalana imposibles de ser ignoradas, y, por otra parte, al fijar limitaciones a los distintos proyectos lo que les obliga necesariamente a tener que entender Cataluña como un espacio de confluencia de voluntades.

Los más de dos millones doscientos mil votos, contados los de En Comú-Podem, ponen de manifiesto la falta de legitimidad democrática, por ausencia de mayoría social suficiente, de las estrategias basadas en la unilateralidad. No hay mandato popular ni legitimidad para reactivar el ‘procés’.

Los dos millones cuatrocientos mil votos, contados los de En Comú-Podem, constituyen el dato irrefutable del fracaso que representa la estrategia de la imposición basada en el artículo 155, así como en la maliciosa voluntad de querer transformar un proceso de profundas raíces políticas en un asunto judicial de orden penal.

Los catalanes ya han dicho cuáles son las vías por las que no se ha de transitar. Corresponde a los responsables políticos empezar a desbrozar los nuevos caminos, allanar obstáculos y renunciar a poner más dificultades. La primera cuestión a encauzar por vías de solución es la relativa a los procesos penales en curso. Un asunto ciertamente complicado, pero indispensable para abordar los nuevos tiempos en Cataluña, pues difícilmente se podrá avanzar en términos de concordia y reconciliación si, por ejemplo, nos encontramos con un nuevo president, investido por mayoría absoluta, cuyo destino sea la cárcel. Ahora puede que algunos lamenten la decisión adoptada en su día por la Fiscalía de iniciar los procesos penales con la interposición de la querella contra los responsables del Govern.

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