Homenaje al ertzaina Txema Aguirre: «Se han olvidado de él»

La ceremonia ha estado presidida por la viuda, Maite Mollinedo. / Ignacio Pérez

Dos centenares de personas han participado esta mañana en el acto de recuerdo al agente asesinado por ETA al frustrar un atentado contra el Rey Juan Carlos en el Guggenheim

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

El homenaje más multitudinario de cuantos se recuerdan. Dos centenares de personas han participado esta mañana en el Guggenheim en el acto de recuerdo a Txema Aguirre, el ertzaina asesinado por ETA hace justo 20 años al frustrar el atentado que la banda terrorista preparaba contra el Rey Juan Carlos I para sabotear el acto de inauguración del museo. Una sencilla pero emotiva ofrenda floral que ha estado presidida por la viuda de Aguirre, Maite Mollinedo, ha querido reivindicar la figura del agente ante la «pasividad» de las instituciones. «Se han olvidado de Txema, pero nosotros no», han advertido los portavoces de los sindicatos Erne y ELA, organizadores del evento.

Txema Aguirre perdió la vida el 13 de octubre de 1997 mientras realizaba labores de vigilancia en el entorno del Guggenheim, en el que se trabajaba contrarreloj para que todo estuviera listo para la apertura oficial prevista cinco días después. Ya habían confirmado su asistencia el Rey, el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el lehendakari, José Antonio Ardanza. Aquella tarde Aguirre fue a pedir explicaciones a unos supuestos jardineros que descargaban macetas en la explanada de acceso a la pinacoteca de un vehículo con matrícula falsa y recibió un tiro a bocajarro por la espalda. Eran tres integrantes del comando ‘Katu’ que trataban de esconder entre las flores doce lanzagranadas de asalto activables con control remoto. Dos fueron detenidos y cumplen largas condenas.

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Cinco ramos de flores

Desde el año 2000 la zona en la que calló abatido el agente Aguirre, justo al lado de ‘Puppy’, se reconvirtió en una plaza que lleva su nombre. Una placa recuerda el hecho y allí se han depositado hoy hasta cinco ramos de flores. Ya había uno en el lugar, el que dejó la pasada madrugada el grupo 4 de la comisaría de la Ertzaintza de Bilbao tras recorrer en comitiva el centro de la localidad con los coches oficiales y sus luces encendidas. Anoche y esta mañana un solemne pasillo de agentes de la Policía autonómica y de la guardia urbana ha recibo a quienes portaban las flores. «Txema eligió su profesión para defender a la gente y debe saberse que con su muerte evitó que ocurriera una tragedia», han recordado algunos de quienes compartieron día a día con él. «Imagina cómo era este hombre que 20 años después hay este gentío aquí», explicaba otro Txema de aquella séptima promoción de la Ertzainza, la misma de la que salió Aguirre.

Un aurresku y el ‘Agur jaunak’ han puesto el broche a un homenaje al que no han faltado curiosos que conocían hoy mismo la historia del ertzaina asesinado por ETA. La riada de turistas en el Guggenheim esta mañana era notable. «Txema Aguirre también es parte de la historia de este museo aunque algunos no lo quieran ver y su familia no haya recibido ni una muestra de cariño», ha lamentado Roberto Seijo, portavoz de Erne, tras reprochar la actitud de las instituciones y del patronato de la pinacoteca. Entre los actos programados para conmemorar el 20 aniversario de la apertura del edificio proyectado por Frank Gehry «ni uno recuerda a un ertzaina asesinado a unos pocos metros de la entrada». La directora de Víctimas y Derechos Humanos, Monika Hernando, ha asistido en nombre del Gobierno vasco, mientras que el PP ha enviado una delegación encabezada por su secretaria general, Amaya Fernández.

Emoción

Entre el gentío a quien le ha costado contener las emociones ha sido a Maite Mollinedo. La viuda de Txema Aguirre ha presidido junto a otros familiares la ofrenda floral y ha recibido el cariño de muchos asistentes. Algunos glosaban la figura de su marido, otros tiraban de móvil para recuperar fotos antiguas tratando de arrancar una sonrisa a la mujer en una jornada delicada. «Mira, mira que pintas teníamos». Mollinedo declinó hablar con los medios de comunicación, como suele ser habitual. Prefiere mantenerse en un discreto segundo plano que solo ha abandonado en contadas ocasiones. En los homenajes de cada 13 de octubre y en algunos actos de repulsa por otros atentados de ETA como los que costaron la vida a Fernando Buesa y su escolta, el ertzaina Jorge Díez, y el del inspector de Policía Eduardo Puelles.

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