«Tu hija me va a meter en un lío», confesó De Miguel al padre de la abogada que destapó el caso

Juan Antonio Alberdi junto a la socia de su hija, Beatriz Vicinay. /IGOR AIZPURU
Juan Antonio Alberdi junto a la socia de su hija, Beatriz Vicinay. / IGOR AIZPURU

Juan Antonio Alberdi, militante del PNV, afirma que el antiguo diputado foral le dijo que los 100.000 euros «no eran para el partido»

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Para Juan Antonio Alberdi, Alfredo de Miguel (a quien todos conocen como ‘Txitxo’) era simplemente un «compañero de comidas y de partidas» de cartas junto al constructor Jon Iñaki Echaburu. Sin embargo, a principios de 2009 recibió una llamada que le sorprendió sobremanera y cambió el concepto que tenía sobre él. «Me dijo que mi hija le podía meter en un lío», aseguró ayer en una nueva jornada del ‘caso De Miguel’, por el que se sientan 26 personas en el banquillo de los acusados -la mayoría cargos y militantes del PNV-. Todos están procesados por su supuesta participación en un complejo entramado que, entre otros asuntos, se dedicó a aprovechar la omnipresencia del partido en los centros de control en el territorio de Álava para adjudicar contratos y cobrar comisiones a cambio.

«Cuando me dijeron cuál era la cantidad que se les debía, casi me desmayo», reconoce en el juicio

Con aquella llamada, De Miguel habría intentado, según la acusación, que Alberdi, un reconocido militante bilbaíno de la formación nacionalista, convenciera a su hija para que pagara la ‘mordida’. Ainhoa se había opuesto a abonar a principios de 2009 una supuesta comisión de 100.000 euros que le había reclamado ‘Txitxo’ -entonces diputado foral de Administración Local en Álava, el departamento encargado de ‘mimar’ a los pueblos- por la adjudicación de un contrato para la ampliación en el parque tecnológico de Miñano. «Cuando me dijeron cuál era la cantidad que se les debía, casi me desmayo. Me pareció bastante», comentó ayer.

El juicio se retoma el próximo lunes

El juicio por el ‘caso De Miguel’ comienza a acumular algo de retraso. El calendario de sesiones se retomará el próximo lunes, aunque con algunos de los testigos que ayer no pudieron testificar por falta de tiempo. En concreto, las cuatro últimas personas que debían haber comparecido. Tras casi siete horas de sesión, el tribunal, que preside Jaime Tapia, acordó suspender la vista hasta la próxima semana. Junto a ellos tendrán que declarar cinco agentes de la Ertzaintza que participaron en la investigación. El ‘macroproceso’ que se sigue en la Audiencia de Álava tiene fijado un calendario hasta el mes de octubre, aunque no se descarta que pueda durar algún mes más.

Este empresario jubilado que se dedicaba a la promoción inmobiliaria se reunió en dos ocasiones con Alfredo de Miguel y Aitor Tellería, exmiembro del Araba buru batzar (ABB), «para comer en plan amigos» en reconocidos restaurantes de Vitoria y el municipio vizcaíno de Sondika. En esos encuentros le explicaron cómo se les debía un dinero, pero, aseguró ante el tribunal, no se prodigaron a la hora de dar detalles ni le dijeron «de dónde provenía» la deuda. «Pregunté si era cosa del partido (en referencia al PNV, aunque evitó citar sus siglas) y me contestaron que era cosa de personas», recalcó Juan Antonio Alberdi, quien se presentó como «un militante de base». En varias ocasiones intentó eximir de cualquier culpa a la formación jeltzale.

Perjuicios «clásicos»

El padre de la testigo clave intentó mediar entre los dos burukides -relacionados con el sector más soberanista del Partido Nacionalista, el que encabeza Joseba Egibar- y su hija porque pensó que se trataba de «una deuda normal» y de menor importe económico. Ainhoa Alberdi le solicitó desde el primer momento que «se apartara» para -según interpretó entonces- «intentar protegerle».

El exdiputado foral llamó a Alberdi para que convenciera a su hija de que debía pagar

Juan Antonio Alberdi sí que reconoció ante el juez haber tenido un mayor trato con Jon Iñaki Echaburu, al que acusó de haberle dejado en la estacada en la construcción de unas viviendas. Los trabajadores de su empresa paralizaron la obra porque llevaban medio año sin cobrar y el promotor aseguró haber sufrido los perjuicios económicos «clásicos» de los retrasos en la entrega.

Junto a este promotor, en la sesión de ayer también declaró Beatriz Vicinay, socia de despacho de Ainhoa Alberdi. Descartó que la cantidad que reclamaban De Miguel y Tellería se tratara de una «deuda» -como repitieron parte de las defensas el martes- sino que era una evidente «comisión por una adjudicación». Entre las dos decidieron utilizar una grabadora a modo de «protección» para tener pruebas de lo que estaba sucediendo.

El abogado de Aitor Tellería intentó sembrar dudas sobre las pistas de audio por un diálogo concreto en el que se oye: «Ni tocarlo, es cojonudo que tú y yo lo sepamos pero no lo tiene que saber nadie más». Según el letrado, esta frase daría a entender que tanto Alberdi como Vicinay habían manipulado las grabaciones para incriminar a los dos acusados.

La testigo negó ese extremo y aseguró que grabaron tanto conversaciones con algunos de los acusados como otras charlas más distendidas. En este caso concreto, dijo, hablaban sobre los andares de un conocido y sobre el perro de Alberdi.

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