La Guardia Civil acusa a Trapero de ayudar a la celebración del 1-O

El ‘major’ de los Mossos, Josep Lluís Trapero, durante su anterior comparecencia en la Audiencia Nacional./EFE
El ‘major’ de los Mossos, Josep Lluís Trapero, durante su anterior comparecencia en la Audiencia Nacional. / EFE

Remite un contundente dossier a la Audiencia Nacional, donde el ‘major’ de los Mossos acude hoy por segunda vez a declarar

MELCHOR SÁIZ-PARDO

La Guardia Civil ha puesto toda la carne en el asador. Josep Lluís Trapero, condecorado en el pasado dos veces con la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco, se ha convertido ahora en la bestia negra del instituto armado, que se ha volcado en recabar pruebas para tratar de conseguir que el ‘major’ se siente en el banquillo, no solo por desobediencia por no rescatar a los agentes acorralados por la multitud en los registros del 20-S, sino también por sedición el 1-O y en las jornadas anteriores.

Trapero regresa hoy al tribunal de la calle Génova junto a la intendente del cuerpo, Carmen Laplana, y a los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. El ‘major’, a diferencia del pasado 6 de octubre cuando declaró por primera vez, se enfrentará ahora a más de 300 folios de atestados y anexos, muchos de los cuales están elaborados exprofeso para probar la «inacción flagrante» de los 16.000 agentes a los que dirige a la hora de cumplir las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de impedir el referéndum.

Entre las pruebas de cargo que el instituto armado ha remitido a la jueza Carmen Lamela para sostener sus gruesas acusaciones contra Trapero se encuentra un vasto apéndice fotográfico en el que los investigadores incluyen una treintena de grabaciones y fotogramas.

No solo -apunta la Guardia Civil-, hay muestras de «inacción total» de los Mossos para impedir el referéndum, las imágenes van mucho más allá: supuesta «colaboración» llevándose urnas a los lugares de recuento; enfrentamientos con las fuerzas de seguridad del Estado; mossos llamando «fascistas» a los antidisturbios de la Guardia Civil...

Para el instituto armado, «a la vista del número del material que se aporta», no cabe duda de que la actuación de los Mossos el 1-O «respondería, más que a conductas aisladas individuales de alguno de los componentes de ese cuerpo policial, a unas instrucciones o pautas de actuación derivadas de la cadena de mando y que encontrarían en su último eslabón al ‘major’ Josep Lluís Trapero Álvarez, el máximo profesional policial de los Mossos».

La Guardia Civil señala directamente a Trapero cuando afirma que la cúpula del cuerpo autonómico llegó a «enmascarar esa inacción» con «instrucciones» para cumplir «los principios de actuación policial ampliamente conocidos de proporcionalidad, congruencia y oportunidad», cuando «en la práctica» se ordenó esa «inacción flagrante» que fue la que dejó solas el 1-O a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Obstaculizar

Para la Guardia Civil, lo de Trapero no fue solo desobediencia, sino encabezar un delito de sedición dentro de un «plan estratégico hacia la independencia». «Se puso claramente de manifiesto -apuntan los atestados- que la labor de los Mossos pasaba por no actuar y en todo caso llegar a obstaculizar la actuación de aquellas otras policías. Y esa realidad es evidente que no pudo recaer en la voluntad individual de los agentes, sino que más bien respondió a un plan premeditado para evitar actuar y que no podía más que proceder de la cúpula policial de los Mossos, comandada por Josep Lluís, y en conexión directa con los miembros del comité estratégico (para la independencia), recuérdese, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, entre otros».

La Guardia Civil lleva varios días instando a la Fiscalía para que hoy reclame medidas cautelares contra Trapero para evitar la «reincidencia delictiva».

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