El 80% de la Brigada Móvil de la Ertzaintza tiene más de 50 años y no pasa pruebas físicas

Un ertzainza de la Brigada Móvil antes del partido de hace 10 días entre el Athletic y el Spartak, en el que falleció 'Ino' Alonso./AFP
Un ertzainza de la Brigada Móvil antes del partido de hace 10 días entre el Athletic y el Spartak, en el que falleció 'Ino' Alonso. / AFP

El Departamento de Seguridad presentará el martes a los sindicatos policiales un «plan de modernización» de esta unidad y propondrá conceder la medalla al mérito al agente fallecido tras los altercados de San Mamés

DAVID S. OLABARRI

«Antes éramos un referente en toda Europa. Ahora somos una unidad que molesta. Formamos parte de un pasado incómodo porque recuerda a los peores años del terrorismo de ETA, cuando teníamos que hacer frente cada semana a ataques de la kale borroka. Ahora no nos defienden, nos expedientan por hacer nuestro trabajo, no nos dan los medios necesarios y no podemos ni entrenar. Nos están dejando morir de forma consciente».

El que habla es un agente de la Brigada Móvil, los antidisturbios de la Ertzaintza, con más de 20 años de experiencia en el cuerpo. Los ánimos en esta unidad están especialmente caldeados desde que, hace apenas diez días, uno de sus compañeros -Inocencio Alonso- falleció de un tromboembolismo cuando trataba de sofocar los disturbios que protagonizaron los radicales del Athletic y el Spartak en la explanada de San Mamés. El fallecimiento de este agente, de 51 años y padre de dos hijos, ha elevado la tensión en este grupo especializado -y en el conjunto del colectivo- hasta niveles que apenas se recordaban en la Policía vasca. Prueba de ello fue la tensa protesta que protagonizaron el jueves cientos de ertzainas ante el Parlamento vasco, donde increparon desde unos pocos metros de distancia al lehendakari Urkullu y a miembros de su Gobierno. Y también, la amenaza de realizar una huelga encubierta -en forma de bajas laborales- en el próximo partido de alto riesgo que se disputará en San Mamés contra el Olympique de Marsella.

De forma paralela, la muerte de 'Ino' -como conocían sus amigos al ertzaina- ha hecho que muchos ciudadanos se formulen una serie de preguntas. La principal: ¿Por qué seguía en una unidad antidisturbios un agente ya veterano, que padeció un tumor desde hace años, al que le fue extirpado un riñón y estaba en tratamiento por trombosis?

Se trata de una pregunta de respuesta compleja, pero que quizá se entienda mejor haciendo un pequeño perfil de la Brigada Móvil, una unidad que durante décadas se especializó en combatir la kale borroka. Según los datos a los que ha tenido acceso EL CORREO, en la actualidad este grupo está compuesto por 187 agentes operativos: unos 55 de ellos tienen más de 56 años y un centenar, entre 50 y 55. Es decir, aproximadamente el 80% de la unidad ha cumplido ya el medio siglo de vida. Además, en 2017 apenas se realizaron 17 reconocimientos médicos a antidisturbios -estas pruebas son de carácter voluntario cada dos años-. Y la tasa de absentismo en los dos últimos años ha rondado el 10% -en la media del conjunto de la Ertzaintza-, cuando en 2013 el porcentaje de agentes que faltaba cada día al trabajo apenas superaba el 6%. Tampoco tienen un periodo de máxima permanencia en la unidad y apenas cobran 100 euros más que un patrullero. Pero a muchos les compensa porque les permite trabajar cerca de sus domicilios.

«Plan de modernización»

Fuentes consultadas en la Brigada Móvil advierten, en todo caso, que existen otros datos que, a su juicio, son más determinantes que la edad de un policía. Por ejemplo, la falta de entrenamientos regulares desde que se les encomendaron otras tareas, como el traslado de presos o el apoyo a comisarías. Y la ausencia de pruebas físicas que ayuden a determinar el estado de los agentes, aunque en teoría se les exige un nivel mínimo. Todo ello -insisten- se suma al hecho de que el modelo policial de control de masas del Departamento de Seguridad apuesta por hacer frente a los disturbios con enfrentamientos cuerpo a cuerpo y por restringir al máximo el uso del material antidisturbios. Este modelo se adoptó a raíz del fallecimiento de Iñigo Cabacas como consecuencia del impacto de una pelota de goma.

Se trata, en definitiva, de una realidad que preocupa en el seno de la Policía vasca. El propio Departamento de Seguridad, que de momento prefiere no realizar declaraciones al respecto, llevará el martes al Consejo de la Ertzaintza un «plan de modernización» de esta unidad. No se sabe en qué consistirá exactamente este plan, pero algunas voces sospechan que puede centrarse en reforzar aún más la Brigada de Apoyo, un grupo creado hace unos pocos años orgánicamente unido a la Móvil y que no cuenta con ningún agente que supere los 50 años. También la consejera de Seguridad del Gobierno vasco, Estefanía Beltrán de Heredia, informará ese mismo día a los sindicatos de la Policía vasca, de su intención de conceder la medalla al mérito de color rojo a Inocencio Alonso, agente fallecido en «acto de servicio» cuando se produjeron los altercados entre ultras en los alrededores de San Mamés.

Los recursos

187
agentes operativos tiene la Brigada Móvil. Cien de ellos tienen entre 50 y 55 años, y otro medio centenar tienen más de 56. Esta unidad no se ha ido renovando en los últimos años. En su lugar se ha ido reforzando la Brigada de Apoyo, que también hace labores antidisturbios.
17
agentes se sometieron a reconocimientos médicos en 2017. Son pruebas voluntarias.
10 %
de absentismo en la Brigada Móvil, en la media del conjunto de la Ertzaintza.
220
agentes operativos componen la Brigada de Apoyo. Ningún ertzaina en esta unidad supera los 50 años. Sus condiciones, denuncian, son peores que las de los antidisturbios genuinos -sobre todo en lo que se refiere a los horarios- y realizan muchas más tareas.

Esta sección, compuesta por 220 operativos, realiza también labores antidisturbios, pero sus condiciones laborales son «peores» -sobre todo en lo que se refiere a los horarios, ya que no hacen retenes de 24 horas, tienen que pagarse la comida y hacen numerosas prolongaciones de jornada- y realizan muchas más tareas. Por ejemplo, estos agentes son los que dan forma a las Patrullas de Reacción Inmediata, encargadas de atajar incidentes violentos. «Nosotros tenemos el escudo de la Ertzaintza, no el de los antidisturbios. Lo que quieren es que la Brigada Móvil desaparezca ahora que no hay terrorismo. Y tenernos a nosotros de 'chicos para todo'», explica un agente de los grupos de apoyo.

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