El Gobierno vasco descarta definitivamente que los ertzainas porten su arma fuera de servicio

Agentes de la Ertzaintza realizan prácticas de tiro en las instalaciones de Arkaute./Jesús Andrade
Agentes de la Ertzaintza realizan prácticas de tiro en las instalaciones de Arkaute. / Jesús Andrade

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

La consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, ha cerrado definitivamente la puerta a que los ertzainas porten su arma reglamentaria fuera de servicio, una medida que se viene aplicando desde agosto y que había generado un considerable malestar en el cuerpo policial. Los agentes consideran que en la actual coyuntura –España tiene activado el nivel 4 de alerta desde hace dos años ante el elevado riesgo de atentado yihadista– debía recuperarse un permiso que se eliminó una vez que ETA dejó de ser una amenaza. Solo podrán portar pistola fuera de su jornada laboral un número puntual de policías por razones extraordinarias «siempre que esté justificado y se autorice».

Durante una comparecencia en el Parlamento vasco, precisamente para detallar las medidas que está adoptando la Ertzaintza en la lucha contra el terrorismo yihadista, Beltrán de Heredia ha anunciado que el resultado final de una «larga reflexión» ha llevado a mantener en vigor la Instrucción 21, la que prohíbe a los policías llevar su arma fuera de su jornada laboral. «Si se decidiera permitir el uso fuera de servicio no sería una opción sino algo obligatorio y los agentes tendrían que amoldar su vida diaria a esta situación», ha precisado la consejera.

Hasta agosto los ertzainas que optaban por llevarse su arma reglamentaria una vez finalizado su turno debían rellenar un escrito y recibían, casi siempre de forma automática, el visto bueno. Seguridad decidió revocar estas autorizaciones en verano explicando que, a su juicio, ya no tiene justificación: permitir a los agentes actuar o defenderse ante la amenaza de ETA. Pese a las protestas sindicales, la duda en el Gobierno vasco solo se generó al conocer que el Ejecutivo navarro procedía justo en el sentido contrario en septiembre, cuando autorizó a los policías forales a llevar el arma las 24 horas del día ante el riesgo de acción yihadista.

Fue elpropio lehendakari, Iñigo Urkullu, el que sugirió que la dirección de la Ertzaintza podía dar marcha atrás el mismo septiembre, trasladando la responsabilidad final a la cúpula del Departamento de Seguridad, que ha optado definitivamente por mantener la nueva situación.

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