El Gobierno dilata el nombramiento del fiscal general y el director de seguridad

Ángel Olivares y Miguel Ángel Oliver./
Ángel Olivares y Miguel Ángel Oliver.

El primer Consejo de Ministros designa a siete secretarios de Estado para La Moncloa y los ministerios de Hacienda y Defensa

RAMÓN GORRIARÁN

El Consejo de Ministros no tomó ayer ninguna decisión respecto a los dos nombramientos que más expectación habían creado: el del fiscal general del Estado y el del director de seguridad nacional. En el primer caso por su indudable importancia en el tejido institucional y en el segundo por la polémica suscitada por las presuntas simpatías filorrusas de la persona elegida. Designó, en cambio, a siete secretarios de Estado para los Ministerios de Presidencia e Igualdad, Defensa, Hacienda y Sanidad, en los que se mantuvo la preeminencia femenina, cuatro mujeres por tres hombres.

La nueva titular de Justicia, Dolores Delgado, no llevó a la mesa del Consejo de Ministros el nombre del fiscal general del Estado, un nombramiento que suele ser de los primeros que hacen los nuevos gobiernos. Es un puesto clave para la política judicial del Ejecutivo, y aunque siempre se subraya su autonomía, la realidad es que sus actuaciones se alinean la mayoría de las veces con las posiciones del Gobierno. En las últimas horas ganó enteros para ese puesto la fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra, que tiene una estrecha relación con Delgado -ambas pertenecen a la Unión Progresista de Fiscales-. Otro nombre que figura en las quinielas es el de Pedro Crespo, fiscal jefe de lo Contencioso-Administrativo del Supremo.

El sustituto de Julián Sánchez Melgar tendrá que esperar, al menos, una semana. Desde el entorno de la ministra señalaron que es una decisión que debe ser meditada y no tomada de buenas a primeras. La relevancia del cargo, además, hace que el nombramiento sea consultado con el presidente del Gobierno.

La designación del coronel del Ejército en la reserva Pedro Baños como nuevo director de seguridad nacional sufrió un frenazo después de que estuviera casi decidida. La divulgación de sus simpatías hacia Rusia y sus colaboraciones con el canal público ruso en español RT y la agencia Sputnik, supuesto origen de noticias falsas favorables al independentismo catalán, enfrió su candidatura. Baños, un experto en movimientos yihadistas y geoestrategia, también colabora con diversos medios de comunicación españoles, pero su designación para un puesto muy vinculado al presidente del Gobierno suscitó las protestas del PP y Ciudadanos, que incidieron en la presunta afinidad del coronel con Vladimir Putin. «Sus posicionamientos públicos en favor del Kremlin y de su gestión en asuntos como el conflicto de Siria plantean muchas dudas de que sea la persona idónea», afirmó el portavoz de los eurodiputados populares, Esteban González Pons.

No hubo dudas en el Consejo de Ministros para que el secretario de Estado de Defensa sea Ángel Olivares, un viejo conocido de la ministra Margarita Robles, con quien compartió muchas horas de trabajo cuando ella era secretaria de Estado para la Seguridad y él, director general de la Policía entre 1994 y 1996. De aquellos años son las investigaciones policiales del 'caso Lasa y Zabala'. También trabajaron juntos en otros casos relacionados con los GAL y el secuestro y desaparición a manos de los Grapo del empresario Publio Cordón. Después se dedicó a la política municipal en las listas del PSOE y fue alcalde de la ciudad de Burgos entre 1999 y 2003.

Con despacho en La Moncloa

El Consejo de Ministros también nombró secretario de Estado de Comunicación al periodista Miguel Ángel Oliver, que hasta ahora presentaba los informativos de Cuatro, y de Relaciones con las Cortes al catedrático granadino José Antonio Montilla. Ambos trabajarán a las órdenes de la vicepresidenta y ministra de Presidencia, Carmen Calvo, que también tendrá secretaria de Estado de Igualdad, cargo para el que escogió a Soledad Murillo, secretaria general de Políticas de Igualdad en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Los tres tendrán despacho en La Moncloa.

La ministra María Jesús Montero se trajo, por su parte, su equipo de Sevilla y nombró secretaria de Hacienda a Inés María Bardón, y de Presupuestos y Gastos a María José Gualda. La titular de Sanidad, Carmen Montón, designó a su vez secretaria de Servicios Sociales a María Pilar Díaz López.

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