El Gobierno central condecorará a más de 1.400 amenazados y familiares de víctimas

Marian Romero coloca una rosa en memoria de su marido Isaías Carrasco, asesinado por ETA hace diez años./josé mari lópez
Marian Romero coloca una rosa en memoria de su marido Isaías Carrasco, asesinado por ETA hace diez años. / josé mari lópez

El Consejo de Ministros dará este viernes luz verde al diseño de la insignia, que se destinará también a ilesos en atentados

LORENA GIL

El Gobierno central condecorará a más de 1.400 amenazados y familiares de víctimas del terrorismo, así como a personas que sufrieron un atentado y resultaron ilesas en el mismo. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este próximo viernes el diseño de la bautizada como Insignia, una nueva distinción hasta la fecha pendiente de entrega.

El Ejecutivo de Mariano Rajoy decidió en 2014 modificar el artículo 52 de la ley de Reconocimiento y Atención Integral a las Víctimas del Terrorismo para introducir la Insignia como nueva «acción honorífica». El Gobierno atendía así la petición formal de colectivos de damnificados como la Asociación de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad Víctimas del Terrorismo. La nueva medalla se sumaba a la Gran Cruz, que se otorga, a título póstumo, a los asesinados en atentados, y a la Encomienda, reservada para los heridos en acciones terroristas y secuestrados.

Hasta entonces, la normativa nacional no recogía una condecoración específica para los allegados -hasta segundo grado de consanguinidad- de fallecidos e incapacitados, aunque se les reconocía como destinatarios de una condecoración. Ahora bien, sin determinar. La Insignia vino a completar dicha laguna. Cabe señalar que la concesión de una medalla de este tipo no lleva aparejada indemnización alguna. Se trata de algo simbólico, pero de gran importancia en la reparación de los damnificados por el terrorismo.

La medalla no lleva aparejada indemnización alguna, pero simboliza el respaldo a los afectados

Las elecciones generales de 2015 y la posterior situación de interinidad del Gobierno provocaron que el proyecto fuese a ralentí durante cuatro años. La Dirección de Apoyo a Víctimas del Terrorismo empezó a estudiar las solicitudes de posibles beneficiarios de la Insignia. A día de hoy, según las cifras aportadas por el Ministerio del Interior, un total de 1.419 peticiones han sido aprobadas -alrededor de ochenta en lo que va de año-. Los trámites para la concesión de este distintivo pueden activarse a instancias de los afectados o bien de oficio, previa consulta con sus destinatarios. La Insignia se entregará, en cualquier caso, por resolución de Interior dictada en nombre del Rey.

El estudio de las solicitudes no ha estado exento de polémica. En abril de 2016, la Audiencia Nacional dio la razón a un guardia civil que sufrió un ataque de ETA en Irún en 2000, resultando ileso. Se encontraba desayunando con su hijo en la casa cuartel cuando los terroristas lanzaron varias granadas contra el edificio. El agente había solicitado en junio de 2014 la concesión de la Insignia, pero Interior la denegó. El guardia civil recurrió con éxito la resolución ante los tribunales.

Casi 95.000 euros

Pese a que ya hay insignias aceptadas, no se ha hecho entrega de ninguna de ellas. La razón: el Ejecutivo todavía no ha dado el visto bueno al diseño físico de la medalla. Pese a que en un principio estaba previsto que el Consejo de Ministros aprobara las características del distintivo a finales de 2017, la fecha finalmente se retrasó.

Salvo cambio de fecha de última hora, se espera que sea el próximo viernes, 9 de marzo, cuando el Gobierno del Partido Popular dé por cerrado este tema y puedan empezar a otorgarse las condecoraciones. El Ejecutivo central ha calculado el impacto presupuestario que supondrá la fabricación y entrega de las medallas. El coste anual dependerá del número de insignias que se concedan cada ejercicio. Así, en este momento ascendería a 94.567 euros, revelan desde Interior. Unos 66 euros cada una.

La Insignia se sumará así a la Gran Cruz y la Encomienda. En la última década, el Ejecutivo central ha concedido más de un millar de estas últimas condecoraciones a damnificados por el terrorismo. Uno de los actos más numerosos se celebró en 2014 en Madrid. Entonces, el Ministerio concedió este reconocimiento honorífico a 365 víctimas del 11-M al cumplirse el décimo aniversario del atentado.

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