gestos y subterfugios

El PP estuvo en su sitio en Andoain. Bastante más que los ausentes, los de las críticas de ayer y las medias palabras de pasado mañana

gestos y subterfugios
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

A estas alturas supongo que serán pocos los que pongan en duda que la contestación de la sociedad vasca en la calle al terrorismo de ETA jugó un papel importante en su derrota final. En la vanguardia de quienes decidieron decir ‘no’ al terror venciendo el miedo, Gesto por la Paz.

Gracias a ello y a otros muchos factores, hace años que la banda no asesina y podemos vivir en paz. Pero ni ha llegado el arrepentimiento ni la disolución de ETA.

No solo. Algunos de quienes jalearon sus crímenes durante décadas ahora se vuelcan en homenajear a los etarras en nuestras calles cuando son excarcelados. Siempre, claro, que no se hayan acogido a vías de reinserción. A estos, silencio y desprecio.

¿Familiares, amigos y simpatizantes de la izquierda abertzale tienen derecho a recibir a un terrorista en su pueblo cuando termina de cumplir si condena? Razones morales y gástricas aparte, parece que sí. Pero una cosa es el abrazo privado y otra el homenaje político en la calle. Pretender travestir como héroes a los asesinos y sus colaboradores.

En un primer momento los recibimientos se circunscribieron a ese ámbito privado. Pero desde hace meses suman decenas los que se han tributado en calles y plazas de la comunidad autónoma vasca y Navarra. Homenajes duramente criticados por las asociaciones de víctimas y ante los que la política ha optado, casi siempre, por el silencio.

El domingo tuvo lugar otro de estos actos en Andoain. Homenajeados, dos miembros de ETA condenados por colaborar en el asesinato de Joseba Pagazaurtundua, jefe de la Policía Local y militante del PSE, y excarcelados unas horas antes tras cumplir seis años de cárcel. ¿La novedad? Que seis miembros del PP, con Borja Sémper y Amaya Fernández al frente, se plantaron ante el grupo con fotos de ‘Pagaza’ para denunciar el despropósito.

¿Fue un gesto oportunista? ¿Cabe enmarcarlo en la pugna del PP con Ciudadanos? Es posible. Pero, aún así, fue un gesto valiente y acertado, pese a las duras críticas que ayer recibió del mundo abertzale.

Unas esperables, como las del secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez. Otras no sé si tanto, como las de la presidenta de la ejecutiva del PNV de Bizkaia, Itxaso Atutxa. Mucho más comedido el lehendakari Urkullu, como suele ser usual. Casi el único apoyo, el de Maider Laínez, portavoz en el Ayuntamiento de Andoain del domingo ausente PSE.

Hace unos días el Parlamento de Navarra condenaba estos homenajes a etarras con el único rechazo de EH Bildu. La Cámara de Vitoria abordará el asunto este jueves a propuesta del PP. La propuesta de resolución de los conservadores es tan contundente contra los recibimientos como la navarra. Pero a día de hoy parece difícil que prospere.

Y es que el PNV y el PSE han preparado una alternativa cualquier cosa menos clara. Un texto que, da la impresión, tiene como gran objetivo reprochar al PP su ausencia de la Ponencia de Memoria del Parlamento. Y en el que se viene a sugerir que estos asuntos sólo caben abordarse en este foro parlamentario. Nada de plantarse en la calle ante quienes jalean a asesinos. Como algunos, demasiados, hicieron durante años hasta que surgió Gesto por la Paz, y no precisamente con el apoyo inicial del poder político.

El PSE de Andoain va a pedir al Pleno del Ayuntamiento que condene el homenaje. Lo sucedido el domingo -con sus presencias y sus ausencias- y los posicionamientos de ayer, incluido éste, parecerían aconsejar cambios en el guión previsto para el jueves por los socios.

Y es que a estas alturas cuesta comprender ciertos posicionamientos, en especial del PSE. Por mucho que los pactos con el PNV puedan implicar no se qué servidumbres.

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