La Euskadi más autonomista

El ‘procés’ vacuna al País Vasco: crece con fuerza el apoyo al Estatuto y el rechazo a los rupturismos, según el Euskobarómetro

La Euskadi más autonomista

La lección parece aprendida. El frustrado órdago independentista de Cataluña -de tan letales efectos políticos, sociales y económicos- ha sido acogido en Euskadi como un escarmiento en cabeza ajena; como un espejo en el que es mejor no mirarse, salvo para hacer todo lo contrario. Una visión extendida en el conjunto de la sociedad, incluido el nacionalismo en sus diversas graduaciones. El Euskobarómetro difundido ayer refleja cambios de calado en la percepción política de los ciudadanos tras el descarrilamiento del ‘procés’ en línea con los dibujados en la última semana, con distintos matices, por el Sociómetro del Gobierno vasco y por una encuesta de la Universidad de Deusto. El sondeo de la UPV muestra una Euskadi con una rebajada pulsión nacionalista, en la que existe una muy mayoritaria satisfacción con el actual nivel de autogobierno, mientras pierden peso las tentaciones rupturistas. En definitiva, una sociedad que tiene el buen sentido de apostar por la moderación y la convivencia desde el reconocimiento de su pluralidad interna, y que huye de cualquier proyecto de división. Nada de aventuras. Pisar solo sobre terreno firme. Toda una prueba de inteligencia. Llama la atención que el Estatuto de Gernika, tan infravalorado a veces por el nacionalismo gobernante, logra su mayor nivel de apoyo desde que fue aprobado en 1979: el 53% del censo, 20 puntos más que hace tres años, cuando el ‘procés’ apretaba el acelerador. Todavía resulta más significativo que, por primera vez, lo respaldan más seguidores de EH Bildu (39%) que los que se declaran en contra (28%). O que sólo un 16% de la población reclama su reforma en clave soberanista, una opción avalada por apenas el 6% de los votantes del PNV. Datos muy significativos cuando la división sobre el derecho a decidir bloquea desde hace meses la ponencia del Parlamento vasco que debate un nuevo estatus para Euskadi. El abrumador rechazo a iniciar en el País Vasco un proceso similar al catalán (tres de cada cuatro seguidores jeltzales se niegan), a la actuación de la Generalitat (también del Gobierno central) y a la declaración unilateral de independencia evidencia una comprensible apuesta por no trasladar, en ningún caso, una experiencia tan errada y traumática. Puro sentido común. La clase dirigente haría bien en tomar nota de ello.

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