La Ertzaintza sostiene que De Miguel usó una sociedad pantalla para cubrir sus operaciones

Koldo Ochandiano accede junto a su abogado, Carlos Chacón, al Palacio de Justicia de Vitoria. /Rafa Gutiérrez
Koldo Ochandiano accede junto a su abogado, Carlos Chacón, al Palacio de Justicia de Vitoria. / Rafa Gutiérrez

Los investigadores creen que 'Kataia', firma fundada por el ex 'número dos' del PNV alavés, era el «hilo conector» de toda la trama

Ander Carazo
ANDER CARAZO

Agentes de la unidad de delitos económicos de la Ertzaintza se reafirmaron ayer en que el complejo entramado liderado por Alfredo de Miguel, antiguo 'número dos' del PNV alavés, y que supuestamente se dedicaba a adjudicar contratos 'a dedo' a cambio de irregulares comisiones tenía a la empresa pantalla Kataia Consulting como eje de sus operaciones. «Es el hilo conector de todo», afirmaron a preguntas del tribunal presidido por el juez Jaime Tapia tras detallar las operaciones financieras que, durante media década, registraron las cuentas que gestionaba Aintzane de Miguel, hermana del que fue diputado foral de Administración Local, el departamento encargado de 'mimar' a los pueblos de Álava, hasta su detención en marzo de 2010.

Si bien en un principio las cuentas de la sociedad carecían de movimiento más allá de las aportaciones de sus socios –'Txitxo' (como todo el mundo llama al antiguo burukide), Aitor Tellería y Koldo Ochandiano, además de sus respectivas mujeres–, se le dio una «apariencia de actividad» al poner varias facturas a cargo de la empresa (telefonía móvil y un vehículo de 'leasing'), según explicaron los ertzainas. Incluso se contrató a la suegra del 'cabecilla' de la supuesta trama corrupta aunque su labor se limitara al cuidado de sus nietos. A partir de finales de 2005, en base al informe redactado por los responsables de la Policía autonómica, empezó a recibir cuantiosas inyecciones de dinero coincidiendo con la firma de diversos contratos y la adjudicación de obras relacionadas con esta supuesta trama corrupta.

Pero la situación de la empresa empezó a tambalearse a partir de octubre de 2008, cuando Aintzane de Miguel envió diversos correos electrónicos a su hermano, Tellería y Ochandiano alertándoles de que la empresa se enfrentaba a una situación económica «muy complicada» que antes de que finalizase el año se tornó en «crítica». Ni siquiera había dinero para pagar la factura de los móviles o el sueldo de la única empleada que entonces tenía la sociedad.

El fiscal Manuel Pedreira –que asistió al jefe Josu Izaguirre durante la sesión– asoció esta maltrecha situación con el inicio de las presiones a la abogada urbanista Ainhoa Alberdi por parte de Alfredo de Miguel para que pasase «por caja» y aportase una ‘mordida’ de 100.000 euros tras la adjudicación de un contrato para gestionar la ampliación del parque tecnológico de Álava.

«Un intermediario»

Precisamente, un nuevo testigo colocó ayer detrás de la concesión de estos trabajos a la sociedad Urbanorma Consulting (que formaban Alberdi y el constructor Jon Iñaki Echaburu) a De Miguel y al gerente del complejo de Miñano, Alfonso Arriola. El entonces director financiero de las instalaciones, Joseba Urbieta, aseguró que ambos «podrían estar detrás» de la adjudicación, aunque en 2006 'Txitxo' ni siquiera tuviese un cargo de responsabilidad dentro de Miñano. No lo fue hasta que Xabier Agirre se convirtió en diputado general del territorio en 2007.

El objetivo del parque tecnológico con la adjudicación de estos trabajos, según afirmó Urbieta, era conseguir «un intermediario» para que en la compra de 900.000 metros cuadrados no se dispararan los precios si los dueños de estos solares en las afueras de Vitoria descubrían que el interesado era la propia institución. Un objetivo que jamás se consiguió porque rápidamente se supo.

En todo caso, Joseba Urbieta –que ahora es gerente del parque de Zamudio– admitió que el entonces presidente de la red vasca de parques tecnológicos, Julián Sánchez Alegría, le había comunicado el supuesto chantaje de la trama a Ainhoa Alberdi meses antes de las detenciones. «Yo le dije que no existía ninguna irregularidad en el contrato», se ciñó a responder el testigo.

Mañana, Ainhoa Alberdi volverá a declarar ante el tribunal que juzga el 'caso De Miguel'. A las puertas del Palacio de Justicia, se concentrará el colectivo contra la corrupción 'Adi!' como muestra de apoyo.

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