Un referéndum con censo universal, votos sin sobre y papeletas de casa

La Generalitat cambia a última hora las reglas de la consulta para intentar burlar las acciones del Estado y favorecer la participación

C. REINO/ M. SAIZ PARDO

Golpe de efecto de última hora del Gobierno catalán. El consejero de la Presidencia, Jordi Turull, y el de Exteriores, Raül Romeva, han anunciado por sorpresa a primera hora de la mañana que el formato del referéndum ilegal de independencia de este domingo es el de censo universal, lo que significa que la ciudadanía puede votar en cualquier colegio, independientemente del local que tenga asignado. Se trata de una estrategia para garantizar que pase por las urnas el máximo de los 5,3 millones de personas que podrían participar en la consulta, suspendida por el Tribunal Constitucional. La Generalitat también ha autorizado la votación sin sobres y con la papeleta impresa en casa. Ninguna de estas opciones está prevista en la Ley del referéndum aprobada por el Parlament el pasado 6 de septiembre.

«Podremos celebrar el referéndum de autodeterminación, hoy va a haber un referéndum», ha proclamado Jordi Turull, portavoz del Govern. No el que él quisiera, ha aclarado, pero el «compromiso» es que «todo el mundo pueda hacerlo». «En todos los centros no se podrá votar», ha asegurado. De ahí que haya anunciado un sistema nuevo a menos de una hora de la apertura de los colegios electorales. Con un DNI o con el pasaporte, cada ciudadano puede ir al colegio que quiera, donde se le comprobará por vía telemática si está en el censo y si ya ha votado. «Ralentizará el proceso, pero garantiza el proceso», ha señalado.

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Además del censo universal, la Generalitat ha autorizado que se vote sin sobres, porque no ha podido adquirirlos. Doblando la papeleta, que se podrá imprimir en casa, el voto será válido. «El secreto de voto está garantizado», ha dicho, por el formato de urna, que es opaco.

Asimismo, la Generalitat ha validado las papeletas que cada persona lleve de casa, aunque ha garantizado papeletas en todos los colegios. Por último, y a falta de una Sindicatura electoral y de una junta electoral que supervise todo el proceso de votación, el Gobierno catalán ha anunciado que un grupo de académicos harán el seguimiento del referéndum. «Su misión es analizar el desarrollo de la jornada, analizar el respeto y la vulneración de derechos e incidencias», ha informado el Ejecutivo catalán. Este grupo, cuya labor expira esta noche, está integrado por catedráticos en Derecho y Ciencias Políitcas como Ferran Requejo, Joan Vintró, Enoch Albertí, o Mercé Barceló, entre otros.

Consulta «desbaratada»

El Ministerio del Interior considera «totalmente desactivado» el sistema de censo universal en toda Cataluña. Los servicios tecnológicos de la Guardia Civil insisten que desde las 8.30 horas, antes de la apertura de los centros, no funciona en ningún lugar la aplicación puesta en marcha por la Generalitat para la transmisión de datos desde los colegios y evitar que un mismo ciudadano puede votar en varios puntos distintos.

El Gobierno central asegura que se está votando sin ningún tipo de control telemático. Según informan a este periódico responsables del Ejecutivo, «desde las 8.30 horas de la mañana ningún 'colegio electoral' tiene acceso a internet, eso significa que no hay acceso al censo, a contabilizar votos, a evitar duplicidad en el voto, y a un mínimo rigor en el proceso». De hecho, según estas mismas fuentes gubernamentales el «voto se está produciendo enseñando DNI y anotándolo en un papel».

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El Gobierno considera que todas estas maniobras de la Generalitat por salvar la consulta son una evidencia de que el Estado de Derecho «ha desbaratado el referéndum ilegal». Así, el Ejecutivo central certifica que han liquidado cualquier vestigio de respetabilidad democrática y que, por primera vez en la historia mundial de las elecciones, «se cambian las normas de votación a 45 minutos de que ésta comience, con el único objetivo de forzar el resultado de la misma». El Gabinete del PP sostiene que, con las medidas de última hora aplicadas por la Generalitat, cualquier ciudadano podrá votar cuantas veces desee, lo que, unido a otros factores –falta de censo, la ausencia de órganos independientes que verifiquen los resultados, urnas sin homologar…- privan a la consulta de la más mínima garantía democrática.

La propia Ley del Referéndum aprobada por el Parlament el pasado 6 de septiembre no prevé en ninguno de sus puntos la posibilidad de un 'censo universal'. El artículo 33 establece que este «se ordena por secciones censales y cada elector está inscrito en una sección censal», de manera que «nadie puede estar inscrito en varias secciones ni varias veces en la misma sección». Y el artículo 15 precisa que las papeletas «se introducirán en un sobre blanco con unas especificaciones máximas de 111 x 156 mm», los cuales tendrán «carácter oficial».

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