El desplome de ventas obliga a una tienda de Valladolid llamada 'Los catalanes' a cambiar de nombre

El rótulo antiguo del comercio, que ya ha sido cambiado./E. c.
El rótulo antiguo del comercio, que ya ha sido cambiado. / E. c.

El dueño del negocio constató pérdidas del 30% tras el referéndum del 1-O y «con mucha pena», rebautizó el negocio. Ahora tiene que aguantar llamadas poco amistosas desde Cataluña

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Pasó el 1 de octubre, día del 'referéndum' catalán, y dejó una estela de consecuencias, algunas de ellas insospechadas. El comercio de productos textiles 'Los Catalanes', que desde hace treinta años presumía de género y de nombre en Valladolid, empezó desde ese día a acusar un desplome de las ventas. Al principio, la reacción del dueño, José Luis Muñoz, era de cierta incredulidad... pero no, no eran figuraciones suyas. Con el paso de los días constató que la gente que pasaba por la calle y no conocía el negocio hacía comentarios negativos y apuraba el paso, sin pararse a comprar algo que estaba buscando... ¿La razón? El nombre del comercio, que les hacía suponer, erróneamente, que vendían mercancía catalana (cuando el 90% de los artículos procede de Valencia). «Yo escuché algunas cosas... y luego también me llegaban comentarios. Con los clientes de siempre no había problemas, pero con los demás...», afirma Muñoz desde su comercio.

Sus temores se tradujeron pronto en cifras. De la noche a la mañana, las ventas cayeron un 30%. Algo inadmisible para un pequeño comercio que vende sábanas, ropa de hogar, de trabajo... «Así que, con toda la pena, decidimos cambiar el nombre. Porque podíamos haber aguantado el tirón si fuese cosa de un día, pero veíamos que no, que no era una tormenta de un mes», apunta. Así que encargó un nuevo rótulo con el nombre de 'Mundo Textil', que luce desde hace dos semanas en la entrada de la tienda. «Me da mucha nostalgia. Han sido muchos años... Pero hay que sobrevivir. De toda la vida, el nombre de 'Los Catalanes' era un signo de calidad, pero, de repente, se convirtió en un motivo de descontento. En Madrid, las tiendas con el mismo nombre cambiaron ya hace años, en 2006, cuando el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, pero yo me resistí. Ahora he tenido que hacerlo porque no había más remedio», explica.

«No quiero polémicas»

Con una punzada de tristeza en el corazón, espera que la tienda remonte y que pase el revuelo mediático que el cambio de nombre ha suscitado. «Es que no quiero jaleos, ni entrar en polémicas», dice algo sobrepasado por el asunto. Él habla de entendimiento, de que todos estamos «más cercanos que lejanos»... y de las pérdidas económicas, un inesperado varapalo que ha tenido que sortear como ha podido. ¿Ha dejado de notar el boicot desde que luce otro rótulo? «Bueno, la cosa va despacito». Lo que sí ha percibido es que su decisión no ha sido bien recibida por todos. Mientras que muchos vallisoletanos le dan la razón y aplauden su intento de salvar los trastos, ha empezado a recibir llamadas desde Cataluña que no son precisamente amistosas. «Una mujer mayor, una señorita... », enumera con algo de apuro. Ni siquiera quiere recordar qué le echan en cara. Todo discreción, se limita a responder: «A una le he tenido que decir que, si se seguía expresando en esos términos, le iba a tener que colgar».

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