Descuelgue de bildu

La izquierda abertzale se volvió a quedar atrás frente a la entereza de la familia de Iruretagoiena

Descuelgue de bildu
Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

Al final se descolgaron. Tras unas horas de reparto de incienso casi generalizado sobre el mundo de Batasuna para elogiar los pasos que empiezan a dar en el mundo institucional y en el colectivo de presos de ETA, reconociendo el daño causado durante más de 40 años de terrorismo, resulta que el grupo de EH Bildu en Zarautz no pudo mantener el aura de su ‘reconversión’ a la democracia. Participaron en el homenaje que el martes el Ayuntamiento quiso brindar al que fue su concejal del PP, José Ignacio Iruretagoiena, asesinado hace ya veinte años. Porque el recuerdo contó con el apoyo de todas las fuerzas políticas. Pero sus concejales no fueron capaces de suscribir el texto oficial en el que se decía que el edil nunca debió de ser asesinado, que lo que le ocurrió fue «injusto y cruel» y en el que se pedía perdón a la familia si en algún momento no se sintió apoyada.

Curiosamente el partido al que pertenecía el joven concejal (35 años, padre de dos hijos, uno de 4 años y otro de 8 meses cuando le mataron) ya no tiene representación en el municipio guipuzcoano. Por esa razón, las demás formaciones se habían preguntado cuál sería la actitud del PP ante ese acto en el que estuvieron creyendo, además, que no habría ningún desmarque. Pero lo hubo.

El alcalde de Zarautz prefirió resaltar la unanimidad del homenaje porque firmar documentos, en su opinión, es «secundario». Es una forma de verlo. Una actitud poco exigente con quienes buscan diluirse en el vaso medio lleno del ‘blanqueo’ de la historia de ETA. Destacar la lección de dignidad y entereza que mostraron los familiares de Iruretagoiena no era «lo noticiable», aunque así lo creyera el alcalde Txurruka. Porque esa ha sido la actitud de tantas familias de asesinados, incluso en los años más duros en los que no se sentían tan reconocidas y acompañadas como ahora.

Lo novedoso fue que la izquierda abertzale se volvió a quedar atrás. Tres años después de aquel asesinato, ETA intentó matar a la cúpula del PP vasco en el cementerio de Zarautz mientras realizaba una ofrenda floral, colocando una bomba próxima a la tumba de Iruretagoiena. Afortunadamente falló el detonador. La familia del edil del PP, veinte años después de aquel atentado que conmocionó a toda la sociedad, se merecía que quienes justificaron su asesinato, apoyando todas las tropelías de la banda, hubieran dado ya un paso adelante.

Por eso, firmar documentos, este tipo de documentos, es fundamental en esta etapa de reconstrucción de la historia más terrorífica que sumió a Euskadi en particular y a España en general en un estado de ‘schok’ e impotencia. Y el mundo de Batasuna, el entorno de ETA, tiene que dar muchos más pasos para poder hablar de una Euskadi normalizada. Alfonso Alonso reclama «exigencia ética» a la izquierda abertzale. Y como no la tiene mientras no deslegitime la historia de la violencia de ETA, el PP justifica su ausencia de la ponencia de Memoria del Parlamento. Porque la ve instrumentalizada por Sortu con el único propósito de blanquear el pasado de la organización terrorista. Covite también mantiene un control sobre las posibles manipulaciones de lo que aquí ocurrió durante tantos años. Por eso arremete contra ETB (y llueve sobre mojado) por haber emitido un documental sobre hijos de « presos vascos» sin mencionar los nombres y los delitos de sus progenitores. Sus víctimas no los olvidan. Por eso exigen que se hable de presos de ETA. Con su historial delictivo. Qué menos.

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