Ya lo decía Felipe González

El juez Llarena abre la puerta a imputar a la cúpula del 'procés' por sedición yno por rebelión tras el varapalo alemán

Ya lo decía Felipe González
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

El juez del Supremo Pablo Llarena rechazó ayer los recursos interpuestos por los acusados y confirmó el procesamiento del expresident de la Generalitat Carles Puigdemont y del resto de la cúpula del 'procés (25 personas en total). Hasta aquí ninguna sorpresa.

El magistrado sigue quemando etapas para sentar en el banquillo a los líderes secesionistas por la presunta comisión de sendos delitos de rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia. La gran novedad de este último auto radica en que, por vez primera, Llarena abre la puerta a proceder contra los encausados por delitos menos graves que el de rebelión; en concreto, por sedición y/o por conspiración para la rebelión.

El giro se produce apenas unas semanas después de que un tribunal del estado federado alemán de Schelewich-Holstein rechazara la extradición de Puigdemoint a España por rebelión. Un pronunciamiento que supuso un auténtico varapalo judicial y político para España.

En su auto Llarena mantiene que, a su juicio, existen pruebas suficientes como para condenar a los líderes separatistas por rebelión, lo que exigiría que quede probado que hubo violencia. Sólo en caso de duda al respecto iría a una acusación por sedición o por conspiración para la rebelión.

La diferencia de penas entre un tipo y otro es significativa. La rebelión está penado con entre 15 y 25 años de prisión para los líderes y con 10 a 15 para los subalternos. La sedición se castiga con un máximo de entre 10 y 15 años.

¿Cómo puede albergar el instructor semejante duda a estas alturas de la investigación? Para alguien sin un conocimiento profundo del Derecho, cual es mi caso, resulta ciertamente sorprendente. Sobre todo cuando ya se pidió una extradición por el delito más grave. ¿O la causa es precisamente que tal demanda se rechazó?

Han sido numerosas las voces que, antes y después del fallo germano, han puesto en cuestión hacia dónde conducía el magistrado del Tribunal Supremo la causa. Y no me refiero a simpatizantes del 'procés', sino a relevantes personalidades de la vida pública española. De una manera singular el expresidente del Gobierno Felipe González. El líder que condujo al PSOE a sus mayores éxitos electorales siempre ha sostenido que nos encontramos ante un caso claro de sedición o de conspiración, pero nunca de rebelión.

Pese a las evidentes discrepancias surgidas con el ministro Montoro, Llarena insiste en que los datos que le ha remitido el Ministerio de Hacienda confirman los indicios de que los encausados incurrieron también en un delito de malversación de caudales públicos. Delito sobre el que aún debe pronunciarse el tribunal regional germano sobre el expresident.

A los encausados sólo les queda ya la opción de recurrir a la Sala de Apelaciones del alto tribunal. Si no les da la razón y Llarena decide enviarles a juicio por rebelión, Puigdemont y los parlamentarios encausados perderían de inmediato su acta.

Ello salvo que el nuevo president o presidenta de la Generalitat que, salvo sorpresa final, se elegirá la próxima semana se adelante a ese momento y convoque otra vez elecciones anticipadas. Objetivo: movilizar a las bases secesionistas y trasladar a la opinión pública internacional el contraste entre la decisión de las urnas y el de la Justicia.

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