La campaña desde: la sede de Junts per Catalunya en Barcelona

«Todos debemos estar con el presidente legítimo de la Generalitat»

Simpatizantes de Junts per Catalunya, en la sede instalada en Barcelona./VICENS GIMÉNEZ
Simpatizantes de Junts per Catalunya, en la sede instalada en Barcelona. / VICENS GIMÉNEZ

Los seguidores de Puigdemont aspiran a superar a ERC en las urnas y marcan distancias con la estructura del PDeCAT

DAVID GUADILLA

La sede de Junts per Catalunya está en pleno barrio de Gràcia en Barcelona. La «candidatura presidencial», como se vanaglorian en llamarla sus simpatizantes, no se dirige desde ningún local del PDeCAT, el partido en el que milita Carles Puigdemont, sino desde un espacio que habitualmente se alquila para la celebración de eventos, desde reuniones de empresa a fiestas diversas. De hecho, quienes apoyan esta lista que definen como «de país» se esfuerzan en recalcar que no tiene nada que ver con la antigua Convergència. «Esta es una candidatura abierta en un momento de emergencia nacional. Todos tenemos que estar al lado del presidente legítimo. Es el que eligió el Parlamento y al que ha depuesto un golpe de Estado», afirma Pep Puig, proveniente del movimiento ecologista y que ocupa el puesto 24 de la plancha por Barcelona.

Legitimidad es una palabra que forma parte sustancial del discurso de JxCat. La plataforma tiene un solo objetivo, lograr que Puigdemont regrese al Palau de la Generalitat. ¿Cómo? Nadie lo sabe muy bien, dado que el expresident está huido en Bélgica. Pero sobre la necesidad de que vuelva a liderar el Govern se construye todo el mensaje y la escenografía. En los actos son habituales las conexiones por videoconferencia con Bruselas para que Puigdemont se dirija a sus seguidores. En la sede de Gràcia, además de los carteles de campaña, todavía puede verse una fotografía oficial de cuando ejercía de presidente autonómico y el amarillo es mostrado con orgullo por parte de sus seguidores.

Los datos

3
marcas ha tenido la antigua Convergència en los últimos años. Hasta 2015 se presentó con Unió en CiU; a partir de ese año con ERC en Junts pel Sí; y ahora como Junts per Catalunya.
2016
fue el año en que Convergència se refundó como PDeCAT.
Futuro tras el 21-D
«Todo lo que se pueda negociar, negociarlo, pero eso no significaría renunciar a nada»

Se trata del color elegido por los soberanistas para denunciar la situación de Puigdemont, de los consejeros procesados y de Jordi Sànchez -el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana va de número dos de JxCat- y Jordi Cruixart, los ‘jordis’, encarcelados desde mediados de octubre en Soto del Real.

Sergi Miquel, por ejemplo, llega a la sede para participar en un encuentro con simpatizantes con un sombrero decorado con un lazo amarillo y una bufanda del mismo color. Fue de los que acudió a Bruselas para participar en uno de los actos que se han celebrado en la capital belga en apoyo de Puigdemont. Y aun así afirma no tener muy claro a quién votará. «Me echa un poco para atrás la mochila convergente», matiza. Es de los que piensa que no hay que modificar el rumbo, que «sin duda» hay que reactivar la Declaración Unilateral de Independencia y que «el resultado del 21-D va a ser mucho menos ajustado de lo que decís los medios». «Nos vamos a ir más allá de los 70 diputados», asegura convencido.

La mayoría de los que pasan por el local, sin embargo, se muestran más prudentes. Es el caso de Antoni Moral, que concurre a los comicios en el número 18. «Hay una gran incertidumbre. Son unas elecciones en un clima especial y excepcional. No podemos hacer caso a las encuestas, pero es evidente que hay dos bloques muy claros: el que apuesta por la república y el que tiene como objetivo convertir Cataluña en una provincia más de España». Moral, en cierta medida, aboga por adecuar los pasos a dar tras el 21-D a lo que salga de las urnas. «Habrá que valorar lo que hay que hacer con los resultados en la mano».

Qué hacer en los próximos meses es un tema que se aborda con una cierta ambigüedad en la sede del barrio de Gràcia. Casi nadie admite que es hora de renunciar a la DUI de forma definitiva, pero entre los que pasan por el local aparecen términos como «dialogar», «pactar»... «Todo lo que se pueda negociar, negociarlo, pero que quede claro que eso no significaría renunciar a nada», recalca a la puerta de la sede Francesc Abad, experto en sistemas de información.

Mucho más directo es Claret Serrahima, reconocido diseñador catalán -fue Premio Nacional en 2010- que se muestra muy claro sobre el futuro de la DUI. «Eso está olvidado. El proceso seguirá, pero ahora se empezará a hablar de algo más pausado, de que la independencia llegará en ocho años y cosas así». Exvotante de Iniciativa -ahora integrada en Catalunya en Comú-, aclara que aún no tiene muy claro si votará a JxCat. Pero apoya de forma radical a Puigdemont y carga contra ERC.

«Crecimiento espectacular»

Los que respaldan al expresident no ocultan una cierta decepción con Esquerra por no haber querido reeditar el proyecto de Junts pel Sí. «He votado a ERC y a Convergència y me da mucha pena que no haya una lista unitaria. No acabo de entender que no se haya podido lograr un consenso porque no creo que sea el momento de matices ideológicos», subraya Francesc Abad, convencido de que JxCat estará por encima de ERC. «El crecimiento está siendo espectacular». En esta misma línea incide Claret Serrahima. «ERC se está intentando aprovechar de unas elecciones convocadas con el 155. Pero la campaña se le está haciendo larga. Cada vez que habla Marta Rovira, pierde mil votos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos