Consejo de Ministras

Consejo de Ministras
María Silvestre Cabrera
MARÍA SILVESTRE CABRERA

Soy feminista. Desde hace años. Ahora parece que es más fácil afirmarlo, cuestión de la que me alegro, pero me hace preguntarme qué es lo que ha cambiado para que hasta Ana Botín se defina como feminista. Son varios los factores que pueden explicarlo. El 8-M ya mostró que muchas mujeres sintieron como propias las reivindicaciones de justicia social e igualdad y, de la misma manera, la sentencia del caso de 'La Manada' provocó que muchas personas necesitaran manifestar su enfado y descontento. El éxito de convocatoria de las organizaciones feministas responde a su constancia, esfuerzo y trabajo, pero también al impacto de movimientos como el #MeToo o #TimeIsUp, que han amplificado la denuncia y la reivindicación a nivel internacional gracias a las redes sociales y al apoyo de mujeres conocidas y famosas. La globalización de las reivindicaciones ha tenido otro impacto no esperado o no previsto, me refiero al grado de desideologización de determinadas reivindicaciones que ha permitido movilizaciones sociales más inclusivas y con menos etiquetas. En Euskadi, además, es reseñable la ocupación del espacio público para reclamar derechos sociales, económicos, políticos, de igualdad y justicia social sumamente transversales a nivel político e ideológico.

A este nuevo Ejecutivo se le ha llamado sin complejos un Gobierno feminista porque, por primera vez en la historia de España, estamos ante un Gobierno con 11 mujeres y 6 hombres, lo que supone una presencia mayoritaria de mujeres y una proporción (65%) que supera a la que en su día alcanzó un Gobierno finlandés. Se trata de nombramientos que se justifican por la trayectoria y experiencia de las mujeres nombradas, que alejan la idea de una cuota en la inclusión de mujeres en un órgano de poder y de toma de decisión, que otorgan poder real y efectivo a mujeres capaces y que construyen nueva realidad y ofrecen importantes referentes para las mujeres, chicas jóvenes, niñas y la sociedad en su conjunto.

El feminismo lleva años reclamando el cumplimiento de ámbitos de representación política y social. Es importante que un Gobierno represente a las mujeres por ser el 50% de la población. Que sea diverso y plural. Es necesario que ellas puedan participar en decisiones que les afectan en su condición de mujeres y es relevante que haya mujeres al mando como referentes para otras y para la sociedad en su conjunto. El nuevo Gobierno construye una nueva realidad que cuestiona, interroga, interpela y se afirma.

Varias ministras, al prometer su cargo, sintieron la necesidad de pronunciar la expresión 'Consejo de Ministras y Ministros'. No se trata de una banalidad, se trata de definir una realidad en la que puedan sentirse incluidas, en la que sean parte y la denominación 'Consejo de Ministros' por muy masculino genérico que sea gramaticalmente, no es inclusivo ni define ni abarca la naturaliza y composición del nuevo consejo.

A la Real Academia de la Lengua Española (RAE) no le gusta el uso de 'Consejo de Ministras' para denominar al nuevo consejo porque, según la RAE, solo es genérico el masculino. ¿Pero es eso cierto? Si de verdad el masculino fuera genérico lo emplearíamos siempre y no limitaría determinadas expresiones o formas de nombrar. El masculino, en su uso cotidiano, no es siempre genérico, si fuera así no diríamos 'enfermeras' o 'matronas' para hablar de estos colectivos profesionales. Si fuera genérico las niñas se sentirían interpeladas con la expresión 'los niños' y no lo hacen. No se sienten incluidas en ese masculino como tampoco lo han hecho las ministras en un Consejo de Ministros que no es tal. La norma dirá que el masculino es genérico, pero el uso que hacemos de la lengua lo desmiente. Y los avances en igualdad y la legitimación de las reivindicaciones feministas provocan cambios también en el lenguaje, que debe adaptarse para renombrar viejas realidades y nombrar las nuevas.

Si algo construye realidad con fuerza es el lenguaje. La forma de decir, nombrar, definir y asignar significado crea realidad. Si la realidad es nueva, si la situación es nueva, el lenguaje también tendrá que innovar para nombrar. Las lenguas evolucionan, cambian, se adaptan, algunos usos caen en desuso y nuevas formas de nombrar se socializan y se generalizan y terminan por normalizarse. Un ejemplo lo tenemos en la forma de nombrar las profesiones: ¿por qué hasta hace muy poco no existía la voz femenina de 'médico', 'juez', 'doctor', 'arquitecto' o 'ingeniero'? Simplemente porque no había mujeres ejerciendo esas profesiones. El lenguaje, y también la RAE, han tenido que adaptarse y admitir la construcción de voces femeninas para nombrar los cambios acontecidos como consecuencia de una de las revoluciones sociales más importante de los últimos cien años: el nuevo papel desempeñado por las mujeres.

Si se generaliza el uso de 'Consejo de Ministras' será porque refleja mucho mejor la naturaleza, entidad y simbolismo del nuevo consejo. Pero si la RAE se queda más tranquila, quizá también se pueda promover el uso de formas más generalistas, como 'Consejo de Gobierno' o 'Consejo Ministerial'.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos