El conflicto se enquista

Puigdemont y el soberanismo imponen a Cataluña unas instituciones paralelas en Bélgica que pueden impedir una solución

El conflicto se enquista
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

El guión escrito por el expresident Puigdemont, posteriormente pactado con las dos grandes fuerzas soberanistas, su coalición Junts per Cataluña (JxCat) y Esquerra Republicana (ERC), se cumplió ayer punto por punto. Desgraciadamente.

Por la mañana el pleno del Parlament, en otra bronca sesión marcada por el enfrentamiento sin cuartel entre secesionistas y unionistas, «legitimaba» al president cesado. En la resolución se tilda de «injusta e ilegal» su destitución por el Gobierno español tras la intervención de la autonomía catalana. Se reivindica el resultado del referéndum ilegal del 1 de octubre. Y, por último, se denuncian las supuestas injerencias del gabinete Rajoy.

El tercer protagonista del desafío catalán, los anticapitalistas de la CUP, aliados de la izquierda abertzale, pretendían que la Cámara se ratificara además en la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que desencadenó en octubre la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Conscientes de las graves consecuencias de hacerlo, JxCat y ERC se negaron en redondo y sólo accedieron a reivindicar «la acción republicana».

Se había dicho que la declaración era la fórmula pactada con Puigdemont para que éste se hiciera a un lado. Y lo ha hecho. A su modo.

El expresident subió a última hora de la tarde un vídeo a las redes sociales para confirmar que renuncia «provisionalmente» a la reelección y que el siguiente candidato de su coalición (y de ERC) será el exlíder de la ANC Jordi Sànchez, actualmente en prisión. Digo el siguiente porque si el juez Llarena no le autoriza a salir de la cárcel, como parece que ocurrirá, lo que en mi opinión constituiría un tremendo error, lo más probable es que el elegido fuera entonces el exconseller Turull, en libertad pero encausado.

Puigdemont no se quedó ahí. Ratificó que en los próximos días convocará a los parlamentarios catalanes a una reunión en Bélgica. ¿Objetivo? Constituir un consell y una asamblea de representantes de la república en el ‘exilio’. También aseguró que sus abogados han llevado el conflicto catalán al Comité de Derechos Humanos de la ONU.

El problema parece, pues, enquistarse y la esperanza de una solución más o menos próxima se diluye. Hasta qué punto va a depender del papel que los independentistas confieran a esas instituciones ‘en el exilio’. No es lo mismo que Puigdemont pretenda dirigir desde allí la acción del próximo Govern y convertir en un simple Ejecutivo a quien finalmente ocupe el Palau a que su papel sea meramente simbólico.

En este sentido, la Cámara aprobó ayer otra resolución, en este caso presentada por En Común Podem, no precisamente menor. El texto dice que «el Parlament se afirma en su representación de la ciudadanía, representación que no puede ser sustituida por otros organismos como espacio de diálogo ni de soluciones». ERC votó ‘sí’. En cambio los neoconvergentes se abstuvieron.

Es decir, que el pulso en el independentismo se mantiene. Que ERC, como prometió, no está por devaluar al próximo Govern a mayor gloria de Puigdemont.

Veremos al final quién logra inclinar la balanza en su favor. No lo duden: es cualquier cosa menos una cuestión baladí.

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