El PNV confía en que el secesionismo busque acuerdos que favorezcan la estabilidad

Alfonso Alonso, el líder de los populares vascos, saluda al lehendakari Urkullu ayer en el Parlamento. / BLANCA CASTILLO
Alfonso Alonso, el líder de los populares vascos, saluda al lehendakari Urkullu ayer en el Parlamento. / BLANCA CASTILLO

Los jeltzales desean un nuevo escenario en clave pactista que evite un final abrupto de la legislatura y les permita retener su capacidad de influencia

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El PNV cruza los dedos para que el 21-D devuelva a la política española la normalidad y la estabilidad perdidas, el terreno en el que mejor se desenvuelven los jeltzales y en el que más rédito pueden sacar a sus cinco escaños en Madrid, ahora decisivos. Las elecciones catalanas han permitido al independentismo revalidar su mayoría absoluta pero Sabin Etxea y Ajuria Enea confían en que, al igual que el nacionalismo institucional vasco escarmentó del plan Ibarretxe y renunció a las 'hojas de ruta' tasadas para no pillarse los dedos, el bloque soberanista catalán haya aprendido también la lección y no vuelva a entregar la llave de la legislatura a los antisistema de la CUP ni repita los errores cometidos.

Así lo confirman fuentes nacionalistas de toda solvencia y así lo explicó, de forma algo más críptica, el burukide Koldo Mediavilla en su comparecencia para analizar los resultados de las urnas. Según dijo, el 21-D ha constatado el «fracaso» de las medidas de «excepción» y «negación del diálogo» como el artículo 155 pero también de la vía «unilateral» de Puigdemont y Junqueras, que ha demostrado no contar con «respaldo social suficiente» para prosperar. Por eso, abogó por buscar «fórmulas novedosas» de acuerdo y gobernabilidad que acaben con el «empate infinito» entre nacionalistas y no nacionalistas y ayuden a sacar a Cataluña «del atolladero», aunque prefirió no precisar cuáles.

Las claves

Reacción del EBB.
Constata el fracaso de la vía unilateral y del 155 y reclama «fórmulas y actitudes nuevas»
Pendiente de Ciudadanos.
El PNV no entrará a negociar los Presupuestos hasta que se levante el 155 y haya Govern

En realidad, el PNV cree que la fotografía que arrojaron las urnas el jueves resulta incontestable y clarificadora por la histórica participación y por el tinte plebiscitario que la cita electoral tenía. «Ya nadie puede hablar de mayorías silenciosas o votos ocultos. Lo que se ha visto es lo que hay, una sociedad dividida a la mitad pero que no permitiría a los independentistas, que pierden en papeletas, ganar un hipotético referéndum. Por lo tanto, toca reflexionar y buscar salidas políticas», apuntan fuentes del partido. Esas «actitudes y propuestas políticas nuevas» que reclamó Mediavilla en rueda de prensa podrían pasar por un gobierno de Junts per Cat y Esquerra en solitario que no se apoye en la CUP y pueda tejer complicidades, por ejemplo, con los comunes de Ada Colau. Los antisistema deberían votar 'no' con todo el arco constitucionalista para impedirlo, lo que parece improbable. Y la alianza de la alcaldesa de Barcelona con Podemos podría así recuperar un protagonismo que necesita como el aire tras perder a su electorado más netamente independentista.

En ese nuevo escenario, pendiente de si Puigdemont vuelve o no de Bruselas, la vía unilateral hacia la independencia quedaría desterrada, se podría ir restableciendo la relación con Madrid e incluso explorar la vía del acuerdo con el Estado para recuperar el pacto fiscal y avanzar hacia la bilateralidad que Euskadi tiene con el Cupo y el Concierto. El lehendakari Urkullu, que envió ayer por la mañana un mensaje de texto al expresident, triunfador contra todo pronóstico en el campo soberanista, hizo una breve valoración y constató, igualmente, que los resultados exigen avanzar «hacia el reconocimiento de la bilateralidad» y explorar «soluciones políticas y no judiciales a un problema político». También, reclamó, significativamente, reconocer que en Cataluña conviven «identidades y sentimientos de pertenencia diversos», del mismo modo que Mediavilla habló de 2,4 millones de catalanes «que quieren decidir su futuro» y otros 2,2 millones que se han decantado por opciones antisoberanistas.

Política con mayúsculas

A partir de ahí, los jeltzales barajan todos los escenarios: el deseado por ellos, el de un nuevo bloque independentista que haga oídos sordos a lo sucedido hasta ahora e incluso una repetición de las elecciones. Lo que tienen claro es que el «levantamiento» cuanto antes del 155 permitiría recuperar la normalidad para hacer «política con mayúsculas» y afrontar los problemas en lugar de negarlos o «zanjarlos con medidas de fuerza». En ese sentido, el ofrecimiento de Rajoy a dialogar dentro de la legalidad ha sonado bien en la órbita jeltzale, que ve al presidente del Gobierno inclinado a aguantar contra viento y marea para no dar una baza electoral a Ciudadanos en su momento más dulce.

Sabin Etxea tiene claro que mientras el 155 siga en vigor no hará ningún movimiento para negociar los Presupuestos de Rajoy pero todo cambiará si se constituye un nuevo Govern , la medida decae y un nuevo clima pactista entre Barcelona y Madrid permite rebajar la tensión. A partir de ahí, el PNV podría recuperar su capacidad de influencia, siempre que Ciudadanos no decida aprovechar que está en la cresta de la ola para dejar caer a un Rajoy ahora más débil y tratar de forzar un adelanto electoral. Si no, hay altísimas probabilidades de que el PNV busque sacar chispas a la negociación de las Cuentas y, de paso, frenar el ascenso de los naranjas, radicalmente contrarios al régimen foral vasco.

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