Comida con amigos mientras salía en televisión

Las televisiones captaron cómo el expresident se hacía fotos mientras TV3 emitía su discurso./La Sexta
Las televisiones captaron cómo el expresident se hacía fotos mientras TV3 emitía su discurso. / La Sexta

Un nada discreto paseo por el centro de Girona reveló que el exlíder del Govern protagonizaba un mensaje grabado

OCTAVIO IGEA

Mientras aparecía en TV3 -que aún le daba rango de president- rebelándose contra su destitución a eso de las dos y media de la tarde, Carles Puigdemont se tomaba ayer un vino. Un nada discreto paseo por el centro de Girona reveló que el exlíder del Govern protagonizaba un mensaje grabado minutos antes. Y, sobre todo, confirmaba que el político que ha liderado la declaración unilateral de independencia pretende aparentar que su día a día sigue con absoluta normalidad pese a su cese y a que se puede enfrentar a una pena de 25 años de cárcel por rebelión.

La estrategia del Govern era la de actuar con naturalidad, así que todos los consejeros se fueron el viernes a sus domicilios. También Puigdemont, que ayer amaneció en Girona, municipio del que fue alcalde entre 2011 y 2016 y donde tiene su residencia.

La ocasión para darse un baño de masas era ideal porque la capital gerundense celebra estos días las fiestas patronales de San Narcís, así que Puigdemont aprovechó la mañana. A primera hora grabó su mensaje en el antiguo hospital de Santa Catalina, un céntrico edificio reconvertido en delegación de la Generalitat, y luego paseó por el corazón de la ciudad de la mano de su mujer, Marcela Topor. Algunos rumores aseguraban que la ex primera dama catalana había vuelto a su Rumanía natal cuando el ‘procés’ había acelerado para evitar problemas, pero ha saltado a la primera línea para desmentirlo: el viernes acompañó a su esposo hasta la puerta del Parlament y ayer repitió.

Tampoco se separaron de Puigdemont un buen número de vecinos. Doscientos, aproximadamente, escoltaron su paseo entre aplausos y consignas como «¡president, president!», «¡viva Cataluña libre!» y «¡no estás solo!». El expresident respondió accediendo a hacerse todos los selfis para los que fue requerido e inmortalizándose en la plaza de la Independencia.

El político dio por finalizada la ruta en la céntrica plaza del Ví (plaza del Vino), justo al lado del Ayuntamiento que abandonó para liderar el proceso independentista. Primero, un vino en una terraza. Luego, comida con amigos en el interior de un restaurante mientras alentaba a rechazar la intervención del Estado desde la televisión. Puigdemont tiene esta tarde otra ocasión inmejorable para reaparecer: la habitual invitación del Girona para que acuda al palco de autoridades. No es un día cualquiera y tampoco el rival. Llega el Real Madrid.

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