Colau y Torrent se unen en el boicot al Rey

Felipe VI regresa a Cataluña seis meses después y por primera vez tras los hechos de octubre

CRISTIAN REINOBarcelona

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se unió ayer al independentismo más radical, que prepara actos de protesta para este domingo para recibir al rey Felipe VI, que visita Cataluña por primera vez desde octubre del año pasado. Los autoproclamados comités de defensa de la república (CDR), grupos secesionistas autónomos de acción directa, que han tomado el protagonismo de las protestas independentistas en la calle, preparan una jornada de movilizaciones ante la presencia del monarca en Barcelona, bajo la amenaza de que hay que «destronarlo» y «darle la cena». Los CDR anuncian sus protestas, pero no dan detalles ni de la hora ni del formato. El jefe del Estado presidirá este domingo la cena oficial previa a la apertura del Mobile World Congress (MWC) y mañana asistirá a la inauguración del certamen en el recinto ferial de L'Hospitalet, en Barcelona.

Por parte del Gobierno central estarán en la cena la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, así como varios secretarios de Estado. En cambio, no habrá representantes de la Generalitat. Por un lado, porque sigue sin haber gobierno dos meses después de las elecciones del 21-D y porque los miembros de la administración catalana que podían acudir, como es el caso del secretario de Telecomunicaciones, Jordi Puigneró; el de Empresa y Conocimiento, Pau Villòria; y el de Empresa y Competitividad, Joan Aregio, no lo harán como protesta por la postura del Rey tras el referéndum del 1-O.

Esta es la razón por la que la alcaldesa Ada Colau no participará en el recibimiento oficial que se hará al Rey por parte de las autoridades y los directivos del salón tanto este domingo como el lunes, los tradicionales 'besamanos'. Poco después de que la alcaldesa anunciara su ausencia de esa cita con el jefe del Estado, el presidente del Parlament, Roger Torrent, adelantó que tampoco estará en ese ni en el resto de actos del Rey. Colau sí acudirá en cambio a la cena y al acto institucional de inauguración. La alcaldesa cree que es necesario escenificar un gesto de repulsa al monarca, pues a su juicio se alienó con «las posiciones más duras y represivas» tras el 1 de octubre. «No rendiré pleitesía a un monarca que debería revisar su relación con Cataluña», dijo ayer. «Una cosa es el respeto institucional y la educación y otra cosa es la pleitesía, en un momento de retroceso democrático, de no normalidad» remató.

Colau fue muy crítica con el rey, tras el discurso que pronunció el pasado 3 de octubre, el día de la huelga general convocada por el secesionismo y dos días después del referéndum. «Ninguna solución. Ninguna mención a los heridos. Ninguna apelación al diálogo. Discurso irresponsable e indigno de un jefe de estado», afirmó la alcaldesa.

Arran ataca

Además del boicot -a medias- de la alcaldesa y de las protestas de los CDR, las juventudes de la CUP, Arran, recibirán al Rey, llamándole «criminal», manchando su imagen con sangre y comparándole con Franco. «Felipe, criminal, no eres bienvenido a los Països Catalans», según un cartel difundido en Twitter.

El Rey regresa a Cataluña seis meses después de su última visita, días después de los atentados del 17-A en las Ramblas y Cambrils, en la manifestación de rechazo al terrorismo, que el independentismo aprovechó para abuchear al monarca y realizar sus reivindicaciones nacionalistas. En esta ocasión, el secesionismo utilizará el altavoz que supone el congreso de los móviles para visualizar sus reclamaciones, poniendo en riesgo la celebración del certamen en Barcelona, como ya ocurrió con la sede de la Agencia Europea del Medicamento, a la que optaba la ciudad condal. La ANC, Ómnium y la CUP, además, han convocado para este domingo a la ciudadanía a realizar la «mayor cacerolada del mundo» a partir de las 21.00 horas. «Los catalanes no tenemos rey», según la ANC, que ilustra su llamada a la movilización con un fotomontaje de Felipe VI con una porra en la mano. Los secesionistas reclaman además la libertad de los dirigentes soberanistas que continúan en prisión.

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